"Este disco tenía que ser una propuesta"

15 de Mayo de 2006 | 00:00 |
Inti-Illimani es hoy un nombre de contrastes. La formación del grupo que lideran los hermanos Coulon lanza esta semana el nuevo disco Pequeño mundo, y aquí Jorge Coulon y Manuel Meriño, dos de sus integrantes, uno experimentado y el otro reciente, se detienen en diferencias como ésas. Y también reflexionan sobre la pugna que hoy divide en dos formaciones al longevo conjunto chileno. "Cuando los grupos se transforman en instituciones es interesante hacer propuestas", dicen.

David Ponce



Jorge Coulon, César Jara, Efrén Viera, Marcelo Coulon, Christian González, Daniel Cantillana, Manuel Meriño y Juan Flores presentan el disco Pequeño mundo.
La primera canción que tuvieron lista para el disco tenía un nombre singular. Se llamaba "Rondombe" y es una de las dos composiciones instrumentales de Manuel Meriño que hay en el nuevo álbum de la formación de Inti-Illimani encabezada por Jorge Coulon. En ese conjunto, Meriño es uno de los nuevos integrantes y está a cargo de la dirección musical; Coulon es uno de los antiguos y sigue siendo el líder reconocible, y Pequeño mundo, el disco, es una mezcla entre ambos extremos, la tradición y la novedad.

"Rondombe" está del lado de la novedad. De hecho es un ritmo nuevo, mezcla de rondó y candombe. Del lado de la tradición están algunos ex-integrantes invitados al disco, entre Pedro Yáñez, Max Berrú, Renato Freyggang y Pedro Villagra. La formación actual de este grupo tiene a músicos de las dos edades: los tradicionales Jorge y Marcelo Coulon y los más recientes Efrén Viera, Manuel Meriño, Daniel Cantillana, Juan Flores, Christian González y César Jara. Y otra muestra de historia está en una vieja canción de Patricio Manns, "La guitarrera que toca", que el propio Manns canta, actualizado a 2006 y trenzado con las voces de los nuevos Inti-Illimani.

"Ésa es una canción a la que personalmente le tenía ganas desde hace mucho tiempo, desde el año ‘66", explica Jorge Coulon. "También fue concebido para hacer una especie de unión entre la toda la historia de Inti-Illimani, con el ejercicio de traerla de vuelta", argumenta Manuel Meriño. "Esa canción refleja para mí el espíritu del disco, como de hacer una versión nueva absolutamente, integrarle nuevos timbres. Incluso hay un efecto acústico, como una especie de flashback antes de la voz del Pato (Manns), pero lo que sigue es una guitarra de palo, tal como la concibió él al principio".

Hay más de esos contrastes en Pequeño mundo. "Tonada" era un instrumental del disco Palimpsesto (1981), que ahora fue recreada y tiene una letra de Jorge Coulon. "Noviembre" introduce un cambio en el grupo al despojar a sus integrantes de todo instrumento salvo las voces: los que se oyen son músicos de la Orquesta Sinfónica. "Para mí era fundamental tener un tema donde ninguno tocara", explica Meriño. "Me gustan esos inventos. Cuando los grupos se transforman en instituciones es interesante hacer propuestas de ese tipo. Todo el resto del disco está tocado por todos, pero aquí solamente cantamos".


El estilo y las propuestas

El último disco de Inti-Illimani a la fecha era Lugares comunes (2002), y fue publicado antes de la definitiva división entre el grupo de los hermanos Coulon y el conjunto que desde 2004 integran los históricos Horacio Salinas, Horacio Durán y José Seves junto a Jorge Ball y a los músicos jóvenes Camilo Salinas, Fernando Julio y Danilo Donoso (ver recuadro).

"A mí Lugares comunes me encanta", dice Coulon. "Fue volver al río grande, recoger y partir".

–Fue el primer disco después de todo un ejercicio de hacer antologías también.
"Claro. Y es difícil hacer un disco después de eso porque se está proponiendo algo, un cierre de ciclo, y Lugares comunes volvió a la cocinería, al trabajo anterior".

–¿Hay diferencias entre haber hecho ese disco y éste?
"No hay tanta diferencia en el cómo fue hecho, sino en lo que resultó", dice Coulon. "Porque hacer Lugares comunes tenía de alguna manera un problema de estilo, en qué estilo habíamos hecho discos de Inti-Illimani antes, como Arriesgaré la piel (1996), Amar de nuevo (1999), donde la música iba tirada hacia una búsqueda de cosas que no se habían hecho".

–Son discos más "cancioneros", con boleros, rancheras.
"Claro. Lugares comunes fue como retomar lo clásico. Y éste tiene mucha más libertad y protagonismo de Manuel (Meriño), es más evidente y más libre, también".

–Aquí hay espacio para las dos cosas: una ranchera y un par de composiciones instrumentales.
"También tiene que ver con los integrantes", dice Meriño. "Jorge y Marcelo (Coulon) tienen una impronta absoluta con ese tipo de música (tradicional del conjunto), y uno se siente un poco más lejano. Es verdad: en el otro disco a conciencia tuvimos que respetar el típico sonido del grupo, y era fundamental que el segundo disco fuera una propuesta. Porque el otro fue transitorio. Aquí hay una propuesta más propia de lo que estamos haciendo ahora, de un grupo que se mueve, que está vivo. El mismo ‘Rondombe’, que para mí es bien particular, me preguntaba si sería bueno tocarlo acá, y sí. Mientras, Jorge y Marcelo vienen de la raíz absoluta pero les gusta proponer cosas nuevas. Ésa es la característica de este conjunto".


Una metáfora del país

Dos de los invitados de Pequeño mundo grabaron sus partes para el disco en Europa: Renato Freyggang y Patricio Wang, quien a su vez es pianista de la formación de Quilapayún activa en Francia (que también entró en pugna en su momento con la versión de Quilapayún liderada en Chile por Eduardo Carrasco). Pedro Yáñez, en cambio, vino en persona a grabar su primera participación en la historia de un grupo del que fue fundador, en 1967.

"El Pedro estuvo un año en el grupo, pero con él nunca grabamos", explica Jorge Coulon. "Y fue re importante, de hecho era el director musical del grupo. Entonces había una deuda con él, y tal vez todavía la haya, en cuanto a su importancia en el nacimiento y en todo lo que este conjunto ha sido".

"Es importante para un disco la participación del integrantes de conjunto. Auna criterios para que temine sonando como Inti-Illimani. Porque si una persona elige todas las canciones y hace todo, termina sonando el disco de una persona. Es importante que la gente del grupo se sienta identificada conel disco", dice Meriño, a cargo de su rol de director musical. "Ése es un rol que no se busca ni se plantea ni se hace un contrato ni nada. En general el que más canciones hace tiene más claro cómo tiene que sonar la canción, lo que no quiere decir que no haya propuestas".

–¿Y cómo es eso para cada uno de ustedes? ¿Para Jorge Coulon trabajar con un director musical nuevo y para Manuel Meriño asumir el cargo?
"A mí me pasa una cuestión curiosa", dice Coulon. "Por una parte me sorprende la calidad que tienen los músicos chilenos actuales. En general hay muy buenos músicos en un nivel que nosotros ni nos soñábamos hace treinta o cuarenta años atrás. O sea, en Chile el que tocaba la guitarra ya estaba listo. Y por otra parte, no lo diría con un sentido paterno, pero es una generación de la cual uno se siente también responsable. Claro, Juan (Flores) es de una generación intermedia, pero Manuel (Meriño), Daniel (Cantillana), el Búho (Christian González), tienen la edad de mi hijo mayor. Ellos crecieron de alguna manera con la música nuestra. Ahora, yo personalmente me siento mucho más exigido y creo que en estos últimos cuatro años he rendido musicalmente como hacía muchos años no lo hacía".

"Es un papel difícil", dice Meriño. "Las proposiciones musicales, las composiciones, trato de hacerlas con mucho respeto, por la claridad que el conjunto siempre ha tenido. Y al mismo tiempo es una posibilidad de aprendizaje enorme. Al estar tocando siempre, haciendo ensayos todo el tiempo, es más lo que aprendo que lo que entrego. Es aprender a sentir más la música, de Jorge (Coulon), de Marcelo (Coulon), de cuando estaba Horacio Durán (el característico charanguista del grupo, que hoy toca en la formación de Horacio Salinas). Es un papel difícil porque son ocho genios distintos, hay que ser un poco psicólogo y aprender a sacar lo mejor de cada uno".

–¿Es difícil también por el trabajo que hizo antes Horacio Salinas?.
"Por supuesto que sí. Es que claro, la historia del Inti-illimani fue hecha por Horacio Salinas en gran medida, con el aporte de todos los músicos. Horacio Salinas fue uno de los personajes de los que aprendí mucho. Yo aprendí escuchando a Inti-Illimani y por suerte creo que logré descifrar cuáles eran ciertos secretos para sonar como Inti-Illimani: armonías que no puedes usar… porque en el fondo Inti-Illimani es una institución que tiene una propuesta específica".

–Con el conflicto actual que hay en el grupo, ¿cómo se conjuga estar en medio de una pugna y de un disco, y además tener respeto artístico por un adversario? ¿Cómo se trabaja de esa manera?
"Si se hace arte por competencia uno ya partió perdido", dice Meriño. "Nosotros nunca hemos dejado de tocar ni de ser el grupo, es una práctica que sigue adelante", agrega Coulon. "Y otra cosa es que nosotros no hacemos lo que hacemos en pugna ni en contradicción con nadie. El día en que cayéramos en eso ahí estaríamos mal. Musicalmente, desde el punto de vista de la historia de nosotros, pucha, a lo mejor con razón o sin ella, consideramos que somos la continuidad absolutamente natural del conjunto. Ésa es nuestra concepción y nuestra percepción de lo que hacemos. En ese sentido asumimos sin ningún complejo la historia para atrás. No tenemos que estar negando ni inventando historias raras. Entonces cómo se podría poner en duda la importancia de Horacio (Salinas): sería muy miserable, por una parte, pero también sería absurdo. Es la identidad del conjunto, como es justo reconocer la importancia de Ernesto Pérez de Arce o del mismo Pedro Yáñez. Imagínate si pudiéramos desconocer el aporte… La otra parte la vivimos solo con mucha pena, pero el conjunto tiene una vida que no está en relación con eso".

–¿Qué te hace pensar que otro grupo afín, Quilapayún, esté pasando por un trance tan equivalente?
"Que es una metáfora del país", ensaya Coulon. "Es probable. Claro, para mucha gente Quilapayún, Inti-Illimani, Illapu, son todos lo mismo. Cuando empiezan a conocer más empiezan a distinguir, pero el resultado final es el mismo visto desde afuera. Ahí yo creo que hay una cosa que se manejó muy mal. Y sobre todo de manera muy poco elegante".

–¿En Quilapayún o en los dos?
"Los dos. Eso es lo único que puedo deducir. Sobre todo sin elegancia, porque imagínate, no tiene nada que ver con la historia, con la estética, que de una fábrica de belleza aparezca esta cosa tan fea. A lo mejor es un subproducto, una necesidad, como los residuos tóxicos nucleares, propia de la entropía del sistema".

–¿Puedes verlo desde afuera? Se puede hacer una teoría de la historia de la Humanidad con este asunto
"Sobre la perra vida", sonríe. Por ahora hay un detalle nuevo al final del nombre de este grupo. El signo ®, por marca registrada.

–Y hace veinte años la ® significaba revolución.
"Resistencia", corrige Coulon. "Resistencia, claro. Es que pusimos la ® por resistencia. No por marca registrada".

Pequeño mundo será presentado en vivo con un concierto este viernes 19 de mayo a las 21 horas, en el en el Teatro Caupolicán, y el grupo estará actuando los días miércoles 17, 24 y 31 de mayo en el porteño bar La Piedra Feliz.

El conflicto por el nombre


Fernando Julio, Danilo Donoso, Horacio Salinas, Jorge Ball, José Seves, Horacio Durán y Camilo Salinas integran la formación liderada por el histórico director del conjunto, Horacio Salinas.
En paralelo al trabajo musical continúa el conflicto legal por el uso de la marca Inti-Illimani que enfrenta a las dos formaciones paralelas del conjunto.

En noviembre del año pasado el abogado Roberto Garretón, designado como árbitro por las partes, y mediante una medida precautoria dictada en el curso del arbitraje, determinó que cada una de las alineaciones empleara un nombre específico: "Inti-Illimani histórico" para el grupo de Horacio Salinas, Horacio Durán, José Seves y otros músicos, e "Inti-Illimani nuevo" para el grupo de Jorge Coulon, Marcelo Coulon y otros músicos.

La parte de los hermanos Coulon objetó la resolución y presentó en febrero una denuncia por infracción a la ley de propiedad industrial, basado en el principio de la indivisibilidad de la marca comercial y en la existencia de un contrato de cesión del uso de la marca que esa formación mantiene para emplear el nombre de Inti-Illimani. El argumento se basa en que el uso del nombre por parte del conjunto de Salinas vulnera el derecho del grupo de Coulon a usar tal marca, y de que eso induce a confusión al público destinatario del servicio, lo que, según señalan, contraviene la disposición legal vigente.

Al respecto es útil una precisión: el nombre "Inti-Illimani" es propiedad de la sociedad Creaciones Artísticas Inti-Illimani, formada por seis músicos históricos del grupo –de hecho es gerenciada por Horacio Durán y Jorge Coulon, hoy en bandos opuestos–, pero el uso de la marca fue entregado al grupo de músicos integrado por los hermanos Coulon y otros (Cantillana, Meriño, González, Flores, Viera) mediante un contrato de cesión de uso de marca.

En la contraparte argumentan que tal contrato de arriendo fue dejado sin efecto el año pasado por Horacio Durán, como uno de los gerentes de la sociedad, y que fue precisamente esa discrepancia la que motivó la realización del arbitraje. Su representante, Alfredo Troncoso, explicó que si bien la alineación de Horacio Salinas tiene las facultades legales para obligar a la contraparte a reetiquetar sus nuevos discos y a cambiar los afiches de los próximos conciertos de acuerdo a la nueva nomenclatura, dejará las medidas pertinentes en manos del árbitro.

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