Emocionantes funerales del hijo del senador Marco Cariola

Doce sacerdotes concelebraron la misa de responso. Hablaron su hermana, su polola y su padrino. El ex Presidente Pinochet, políticos de distintas tendencias y amigos y compañeros del universitario acompañaron a la familia.

19 de Agosto de 2003 | 12:43 | La Segunda en Internet
SANTIAGO.- Con una misa concelebrada por 12 sacerdotes además del cardenal Francisco Javier Errázuriz, presencia de políticos de diversos partidos, ministros de Estado y palabras dirigidas por sus hermanos y polola que conmovieron hasta las lágrimas a los presentes, se realizó este mediodía la última despedida de Francisco Marco Cariola, quien falleciera en un accidente automovilístico la madrugada del domingo último.

La parroquia San Francisco de Sales, donde se realizó el responso, estaba abarrotada. En primera fila, la familia más directa, el senador Marco Cariola y su esposa Mónica Cubillos, además de sus hijos Pablo y María Gracia. En la misma banca estaba la polola de Francisco, María José Martínez, nieta de Pinochet, y el presidente de la UDI Pablo Longueira. También en primera fila, pero al otro extremo, el presidente del Senado, Andrés Zaldívar.

En una segunda fila, tras la familia Cariola, estaba la familia Pinochet. Lucía Hiriart tuvo los ojos llorosos la mayor parte del tiempo. Augusto Pinochet llegó justo antes de que se iniciara la misa. Muy cerca estaba su hija Jacqueline, madre de María José y un poco más atrás Marco Antonio.

Sermón del padre Renato Poblete

Repartidos por toda la iglesia figuraban personalidades como Adolfo Zaldívar, el general Guillermo Garín, Gabriel Valdés, Pía Guzmán, Carlos Bombal, Patricio Melero, el senador Sergio Romero, Sergio Fernández, Evelyn Matthei, Sergio Diez, Carlos Alberto Délano, el empresario Francisco Javier Errázuriz, el senador Fernando Cordero y los ministros de Agricultura Jaime Campos y de Economía Jorge Rodríguez.

El sermón estuvo a cargo del asesor del Hogar de Cristo, sacerdote Renato Poblete, quien partió indicando que ante tanto dolor, la única palabra que puede consolar es la palabra de Dios. Asimismo, recordó que al hablar con la madre del fallecido joven ella le dijo que “era el momento de que partiera, porque es tan curiosa la forma en que se ha ido”. Y recalcó el sacerdote que “es tan difícil comprender la partida de una persona tan llena de vida, que estaba dando tanto y se hacía querer por todos”. Por eso pidió fuerza y tranquilidad para sus familiares.

Palabras de sus hermanos

Al finalizar la misa, la hermana de Francisco, María Gracia, se levantó de su asiento para dirigirse a los presentes junto a su hermano Pablo. Este último la acompañó, aunque no habló, cuando ella leyó una versión modificada por ellos del poema Gracia Plena de San Francisco de Asís. En parte el texto señalaba: “Era lleno de gracia, como el Ave María, quien lo conoció no lo pudo jamás olvidar”. También “cuánto lo quisimos, por 23 años fue nuestro, pero flores tan bellas nunca pueden durar”.

María José: “Fuiste el hombre más completo que he conocido”

Luego habló María José Martínez, quien se notaba sumamente afectada, por lo que le costó mucho expresarse. Luego de recordar el alma pura de quien fuera su pololo, le habló directamente señalando: “te quiero muchísimo. Fuiste y eres todo para mí. Como hijo eras excepcional, adorabas a tus papás, para qué decir a tus hermanos. Fuiste el hombre más completo que he conocido, quizás por eso tenías que estar en un mejor lugar. Mi amor, se que siempre vas a estar con nosotros, quizás no en la forma que nos hubiese gustado, pero para tí quizás Dios tenía reservado algo mejor. Creo que si hubieses dicho algo a todas estas personas, sería que vivan intensamente. El vivió así, me consta. Hasta más ratito”.

El padrino: “Cuida mucho a Pablo, que te necesita más que nunca”

Finalmente se dirigió a los presentes, por encargo de los padres y hermanos, el padrino de Francisco, Luis Hernán Cubillos. Con emcionadas palabras, hizo un repaso desde la infancia del jóven, su juventud, futuro en la ingeniería comercial y deseos por tener a futuro una numerosa familia, para finalmente decir que “a todos nos marcaste de distinta forma y no es casualidad que esta iglesia esté atiborrada de gente. Cuida mucho a Pablo, que te necesita más que nunca; consuela a María José, protege a María Gracia en su embarazo, y dale mucha fortaleza al tío Marco y a la Momo para que nunca les falte la fe”.
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