Agustín Moreira: “La vida del Padre Hurtado es un modelo a seguir”

El reciente reconocimiento del Vaticano de la intercesión del beato Alberto Hurtado en un milagro establece la certeza casi absoluta de que su canonización se realizará durante este año. En Chile, el Hogar de Cristo está alegre y esperanzado.

10 de Febrero de 2004 | 13:04 | Francisco Álvarez, El Mercurio en Internet
Agustín Moreira
Agustín Moreira, capellán general del Hogar de Cristo.
SANTIAGO.- “Contento, Señor, Contento” es la frase que mejor refleja el sentir del Hogar de Cristo frente a la futura canonización del Padre Hurtado. La confirmación la recibieron el viernes pasado, cuando la Comisión de Teólogos del Vaticano reconoció la intercesión del beato Alberto Hurtado en un milagro, lo que establecería la certeza casi absoluta de que la canonización del padre Alberto Hurtado Cruchaga se realizará en el curso de este año.

El Padre Agustín Moreira, capellán general del Hogar de Cristo, recibió la noticia con mucha felicidad y esperanza. Afirma que el beato es un modelo de vida, por su gran amor a Jesucristo y por su innegable labor social en favor de los más desprotegidos, lo que a su juicio, no sólo ha sido un respaldo para la Iglesia Católica sino también un ejemplo para muchos jóvenes de nuestro país.

¿Con qué espíritu reciben la noticia de la posible canonización del fundador del Hogar de Cristo?
Con una inmensa alegría, con gran entusiasmo y llenos de esperanza. Sabiendo que el Padre Hurtado es un hombre muy conocido en Chile y muy querido, esto es un gran refuerzo a todo lo que fue su mensaje a favor de la justicia social, del beneficio a los más pobres, y un llamado a construir un país mucho más justo para todos.

LO QUE VIENE
No todo está dicho, ya que aún faltan diversos requisitos necesarios para la canonización. El primero posiblemente se lleve a cabo en marzo próximo, cuando se realice la reunión Plenaria de Cardenales y Obispos miembros de la Congregación para la Causa de los Santos, en la que se concretaría la última etapa para la canonización del beato jesuita Alberto Hurtado Cruchaga.

En ella, el Prefecto de la Congregación (José Saraiva Martins), 18 cardenales y 16 obispos, deberán aprobar la canonización del sacerdote chileno.

Una vez superado este paso, toda la documentación preparada para el proceso de canonización, se le entrega al Papa, quien la revisa, la ratifica definitivamente y promulga el decreto de santidad.

Una vez realizado esto, la Congregación para la Causa de los Santos envía un formulario a cada uno de los cardenales, en el que además se adjunta una breve biografía del beato y la petición de votar "si" o "no". Cada cardenal devuelve su veredicto en sobre sellado a la Secretaría de Estado del Vaticano.

Pero no todo termina ahí. Posteriormente el Papa debe convocar a un Consistorio Ordinario Público para establecer la fecha de la ceremonia de canonización. En el Consistorio sólo participan los cardenales que residen en Roma.

¿Cuán importante es que se reconozca la figura del Padre Hurtado como un Santo?
La vida del Padre Hurtado es un modelo a seguir. Es un modelo en el sentido de su entrega, de su amor a Jesucristo expresado en un amor y una preocupación muy profunda por los más débiles, especialmente por los más pobres. Por lo tanto, al reconocerlo como santo, la Iglesia reconoce que él desarrolló valores muy profundos, propios del evangelio y que los encarnó en esta vida en el servicio a los demás.

¿Qué significaría para la Iglesia chilena la canonización del fundador del Hogar de Cristo?
También es un gran respaldo a la Iglesia, una Iglesia chilena que ya tiene otra Santa, Teresita de los Andes, cuya espiritualidad está muy marcada por la vida contemplativa y una relación muy profunda con Dios a través de la oración. El Padre Hurtado muestra otro estilo de santidad, que complementa una relación muy profunda con Dios con una entrega muy generosa en favor de los demás, especialmente de los más débiles.

El Padre Hurtado funda el Hogar de Cristo precisamente por esa preocupación que él tiene por la vida de los más pobres. Gracias a eso ha tenido una influencia muy grande, tanto en la Iglesia chilena como en nuestra sociedad, en el sentido de que todos nos debemos hacer cargo del desafío de crear condiciones de mayor justicia y equidad.

Recién hablaba de que el Padre Hurtado representaba un modelo de vida y un estilo de santidad. ¿Esto se podría traducir en una mayor adhesión de la sociedad a la Iglesia Católica?
Yo creo que sí. Creo que ha sido muy impactante la cantidad de jóvenes que se están sumando a trabajos sociales, donde cada uno de ellos está descubriendo a Dios en los demás y en la entrega generosa. En ese sentido el Padre Hurtado es un gran ejemplo, porque es el hombre que está cerca de los demás y a su vez está entregado a Dios. Es un ejemplo muy valioso para la Iglesia chilena y sobre todo para los jóvenes.

Es un hombre que es atractivo, que tiene una espiritualidad joven, alegre, que encuentra su alegría y su sentido de vida en la entrega a los demás, lo que es un gran aliciente para la Iglesia Católica y especialmente para todos estos grupos de jóvenes que están trabajando en las misiones, en los trabajos de verano, en Un Techo para Chile o a través de las múltiples formas de servicio.

¿Qué enseñanza nos puede dejar ahora con su futura canonización?
Es un modelo que resulta atractivo, que resulta moderno, jovial y creíble, sobre todo por su alegría. El Padre Hurtado fue un gran apóstol de la alegría, “Contento, Señor, Contento” es una de sus frases más conocidas, pero ésta reflejaba un hombre que estaba contento porque se sentía profundamente amado por Dios y sentía que su vida tenía un sentido muy profundo de entrega a los demás. El que la Iglesia lo reconozca como Santo es un reconocimiento a que el amor a Dios y el amor a los demás es signo de profunda alegría y profunda felicidad en esta tierra.
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