Hogar de Cristo celebra con tranquilidad al padre Hurtado

Con una ceremonia religiosa en la que participan alrededor de 200 personas la institución fundada por el sacerdote jesuita agradece la decisión del Vaticano de aprobar el segundo milagro.

02 de Abril de 2004 | 10:44 | Felipe Gálvez T, El Mercurio en Internet
Padre
La gente depositó velas ante la imagen del jesuita.
SANTIAGO.- Un ambiente de mucha reflexión, pero también de notoria alegría se vive en el Santuario del Padre Hurtado, a un costado de la casa que el mismo jesuita fundó: el Hogar de Cristo.

Más de 200 personas ya han llegado al santuario para participar en la misa de acción de gracias con que la comunidad celebra el anuncio de la aprobación del segundo milagro del beato.

A un costado de la capilla, la tradicional camioneta verde en la que el religioso recogía a los menores bajo los puentes del río Mapocho, hace guardia y honor al jesuita, mientras la gente intenta ingresar al repleto templo.

Capilla
Mucha gente acudió a la misa de gracia.
Contrario a lo que pudiera pensarse, no hay euforia entre los fieles. "La gran celebración vendrá después, cuando se oficialice la santidad del Padre Hurtado", explica Benito Baranda, director social del Hogar de Cristo.

"Hoy sólo damos gracias por la noticia que nos han dado", agrega, explicando lo mismo a las servidoras del Santuario, quienes esperan con ansias la llegada del momento.

Al interior de la capilla, los fieles escuchan con atención la prédica del vicario de la zona oeste, Pedro Pablo Garín, mientras rezan oraciones al padre Hurtado.

A las afueras, hay un pequeño altar que recuerda al jesuita: una gran fotografía lo muestra junto al rostro de Jesús, y una serie de velas y cirios completan el pequeño santuario del beato. Alicia Cabezas Urrutia deposita una vela, mientras periodistas y camarógrafos se le acercan para saber sus sentimientos.

Alicia
Alicia Cabezas, la favorecida por el primer milagro.
Ella fue la favorecida con el primer milagro del jesuita. En 1990 sufrió un aneurisma cerebral, tres derrames cerebrales y dos infartos cerebrales. Estuvo en coma durante un mes, hasta que su jefa la encomendó al padre Hurtado. Bastó eso para que Alicia despertara, sin secuelas de los graves problemas que la aquejaban. Así que cumplió con la "manda": ir a conocer el santuario. Ahora, 14 años después, trabaja ahí.

Al finalizar la misa, un estruendoso aplauso y un fuerte "Contento señor, contento", hace ver que existe mucha alegría entre los fieles a la espera que se oficialice en forma definitiva la canonización del religioso.

Muchos jóvenes han llegado hasta el lugar con flores, mientras las servidoras del Hogar de Cristo reparten estampas con una oración del padre Hurtado.

María
María Inés Mejías conoció al padre Hurtado.
También está la señora María Inés Mejías. A sus 80 años recuerda a la perfección cuando conoció al padre Alberto Hurtado. Ella era presidenta de la Juventud Católica Juvenil y trabajó durante años con el jesuita. "Era maravilloso, ayudaba a todos y no hacía distinción con nadie, fuera de allá arriba o acá abajo", explica mientras quienes la escuchan sonríen admiradas.

Algunos niños, como los "patroncitos" del religioso, celebran a su manera y se dedican a correr por el ancho camino que lleva hasta la capilla. Ahí juegan y sonríen demostrando que ellos también saben que el sacerdote jesuita es casi un Santo.
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