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Querella por muerte de pareja de paramédicos

Sewnador Ávila sospecha doble homicidio en muerte de cabo del hospital de Carabineros y enfermera de la misma institución.

11 de Noviembre de 2004 | 22:16 | Orbe
SANTIAGO. El senador Nelson Avila afirmó que existen sospechas de un doble homicidio en la muerte de los paramédicos del Hospital del Carabineros, el cabo segundo, Pablo Jeria, de 32 años de edad, y de la enfermera, Priscila Osses.

El senador independiente recordó que los cadáveres de la pareja fueron encontrados por el novio de la muchacha, un subcomisario identificado con las iniciales G.H.P., de dotación de la Brigada de Homicidios de la Policía de Investigaciones, quien el día 10 de octubre ingresó por la ventana del departamento ubicado en calle Exequiel Fernández, comuna de Ñuñoa, donde convivía con la mujer.

Dijo que el policía civil mantenía una relación sentimental con la joven desde el verano pasado, pero habría quedado impactado al constatar una supuesta traición de la mujer.

Asimismo, Avila expresó sus aprensiones respecto a la forma como fueron encontrados los cuerpos de los funcionarios del hospital de Carabineros, desnudos sobre la cama del dormitorio principal. Otra versión indica que la data de muerte de la pareja tiene una diferencia de catorce horas.

En el lugar, según han relatado testigos, se constituyeron efectivos de la Brigada de Homicidios, quienes habrían alterado el sitio del suceso, acrecentando aún más las dudas respecto a la imparcialidad en el trabajo pericial.

Por lo mismo, las indagatorias del caso quedaron encomendadas a Carabineros, que en su parte oficial establecieron que los decesos se produjeron por asfixia debido a un defecto en la salida de una estufa a gas que estaba al interior del departamento.

De acuerdo al relato de cercanos a la pareja, el funcionario de Investigaciones habría abandonado el inmueble noches antes de que quedara al descubierto el crimen. Pero promediando septiembre, ella comenzó a salir con Juan Pablo, su compañero de trabajo.

Los peritajes practicados en un primer momento determinaron que los cuerpos no presentaban heridas ni contusiones atribuibles a terceros, pero esta versión cambió cuando fueron incorporados nuevos antecedentes, tales como los exámenes de rigor del Servicio Médico Legal.