 Ravinet y Cheyre encabezaron el homenaje. |
SANTIAGO.- El ministro de Defensa, Jaime Ravinet, y el comandante en jefe del Ejército, Juan Emilio Cheyre, encabezaron hoy el homenaje que la institución castrense realizó en el Regimiento Nº 17 de Los Angeles en honor a los 45 soldados fallecidos en la tragedia de Antuco.
La ceremonia se inició con los honores militares al ministro Ravinet y continuó con la emotiva lectura de la "plegaria del montañés", por parte del capitán Iván Aguilera Bascuñán. Sólo algunos sollozos de los familiares quebraban la tranquila resignación con la que participaban de la ceremonia, informó Radio Digital FM.
Tras la inauguración de una placa conmemorativa, Cheyre manifestó que el acto no significa "una forma de cierre de tan doloroso capítulo institucional".
"Este acto de recogimiento es un compromiso de futuro y para siempre que se hace para consolidar el deseo del Ejército y de la nación entera, y de sus autoridades, para continuar unidos a los centenares que han sufrido directamente la pérdida de sus hijos, hermanos, esposos y nietos", dijo el jefe castrense.
Soportando el frío y la insistente lluvia que caía sobre la ciudad, autoridades, familiares y diversos representantes de la comunidad, acudieron al homenaje póstumo.
El acto se llevó a cabo un día después del hallazgo del último desaparecido en el accidente del 18 de mayo, Silverio Avendaño.
Cheyre además manifestó su agradecimiento a las instituciones civiles y militares que contribuyeron en la búsqueda de los soldados.
También recalcó que los siete oficiales sometidos a proceso por el juez Juan Arab "nunca quisieron causar la muerte de ninguno de los hombres confiados a su cuidado e instrucción. De igual modo, confío que sabrán enfrentar esta amarga situación como soldados y hombres de bien, cuando la justicia -de la cual nadie puede sustraerse- determine exactamente sus actuaciones y yerros derivados de ellas", dijo.
Junto con el ministro de defensa, Cheyre entregó a cada una de las 45 familias de los soldados, un recordatorio y una boina verde, símbolo de los especialistas en montaña.