Dramático llamado de la esposa del hombre que espera trasplante de corazón

Ruth Painequir, casada con Pedro Tobar, afirma que este tiempo ha sido "agónico" y que el estado anímico de su marido va decreciendo.

13 de Enero de 2009 | 12:44 | Paz Saffie, El Mercurio Online

SANTIAGO.- Para Ruth Painequir, la esposa de Pedro Tobar, el hombre de 37 años que permanece número uno en la lista de urgencia de trasplante de corazón a nivel nacional,  los últimos tres meses "han sido agónicos".


Desde noviembre, su marido permanece internado en el Hospital Clínico de la Universidad de Chile, en espera de un trasplante de corazón, debido a una displasia arritmogénica ventricular derecha, que le diagnosticaron en 1994.


"Al principio, Pedro se trataba las arritmias con remedios para esta patología, pero hace dos años nos informaron que la única solución era un trasplante y ahí, en 2006, pasó a estar en la lista de espera", afirma Ruth.
 
Según declaraciones realizadas ayer por el médico tratante, Luis Sepúlveda, Tobar se encuentra estable, aunque con riesgo de muerte.


Para Ruth, el hecho de que su esposo y padre de sus tres hijos de 18, 12 y 8 años esté consciente, es una señal que le da seguridad. "Queremos que siga así hasta el trasplante, porque tenemos mucho miedo de que otros órganos de su cuerpo empiecen a fallar, y que la opción de operarlo sea nula".


Además del estado de salud, a Painequir le preocupa el ánimo de su esposo. "Él también se está debilitando anímicamente, porque ya lleva tres meses esperando un trasplante internado en el hospital", sin embargo, afirma que "es una persona joven que tiene muchas expectativas y que quiere seguir viviendo".


Del mismo modo, la mujer reconoce que "su ilusión está en la operación", ya que "él cree que con un nuevo corazón, su calidad de vida y su capacidad de trabajo van a ser óptimas".


Para los padres de Pedro Tobar la situación tiene una carga negativa extra. "El hermano menor falleció a los 18 años de la misma enfermedad, entonces los papás esperan que él sí tenga un transplante, y así no volver a sufrir lo mismo".


Painequir reconoce que en las visitas diarias que le hace a su marido, él insiste en decirle "que pida que las personas se pongan la mano en el corazón (...) que sientan que tienen la opción de prolongar la vida del donante en otro ser".

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