Pablo Rojo es visto por sus cercanos como "honesto y manejado por su mujer"

Los vecinos del esposo de la única imputada por el ataque a los hermanos de Puente Alto, Jeanette Hernández, aseguran que se desvivía por sus hijos y su familia.

28 de Enero de 2009 | 17:15 | Renata Robbio, El Mercurio Online

SANTIAGO.- De la madre de los hermanos Rojo, Jeanette Hernández, se conoce "casi" todo. Del padre de los menores, Pablo, se sabe muy poco, "lo justo y necesario", como dicen sus vecinos de la calle Acario Cotapos, en Puente Alto, donde la familia vivió tres años antes del crimen y unos meses después de éste, hasta que aprehendieron a su esposa, detenida y principal sospechosa del brutal ataque en contra de sus hijos.

¿Quién es este hombre que, a pesar de las pruebas en contra de su mujer, la defiende a brazo partido? ¿Qué hace, cómo vive, qué se comenta de él?

Pablo Enrique Rojo Rodríguez (41) no declara ninguna actividad laboral específica, pero sus vecinos de Puente Alto comentan que "al parecer hacía clases de música en un colegio". Incluso, pertenecía a un grupo folclórico.

Por esa misma afinidad que tenía con la música, es que en 2007 se ofreció para ayudarle a Miriam Peña Duarte, conocida como la "Rancherita", en su carrera musical, hecho que más tarde desatarían reiterados ataques de celos en su esposa.


Los vecinos de la calle Acario Cotapos, quienes prefirieron no dar sus nombres, coinciden en que "don Pablo" es una muy buena persona, "siempre cooperaba con la junta de vecinos y tenía muy buena disposición". Sin embargo, se veía muy poco, "cuando salía a la calle, lo hacía en compañía de su esposa, se veían muy felices y siempre, siempre andaban de la mano".

Un examen psiquiátrico del Servicio Médico Legal (SML) determinó que Jeanette Hernández tenía rasgos celópatas, pero esta característica es discutida por algunas vecinas del lugar.

"Aquí las señoras dicen que él es el celópata, ya que le acompañaba a todos lados, no la dejaba sola. Él llegaba del trabajo y no se despegaban más, como aquí todas andamos solas, era raro verla siempre pegada a su marido", dice una mujer.

Una cercana a la familia de Rojo discrepa tajantemente con esta versión y de los rumores de infidelidad que lo involucran con la "Rancherita". "No me lo imagino con una amante, era súper sumiso, hacía todo lo que ella decía, como se dice, era un macabeo".


A diferencia de Hernández, de quien comentan que era muy buena para el "leseo" y se le veía constantemente conversando con todos lo vecinos, Rojo a penas interactuaba con ellos.


"Él es muy tímido, no habla mucho, ella le decía: Hace esto y él lo hacía. Además le cuesta hablar, a penas levanta la cabeza para saludar. Después del ataque de los hijos, la cara se le deformó y se transformó en un ente. Si te cruzas con él, ya ni te mira", cuenta la mujer cercana a la familia.


El matrimonio mantenía la casa a medias, pero cuando Hernández quedó embarazada de su tercer hijo, Esteban, quien murió de los golpes en la cabeza, dejó de trabajar por un tiempo y Rojo mantuvo a toda su familia, también al hijo mayor de su mujer, Cristian Santis, que no era suyo.


"Él es muy buena gente, el Cristian lo quería como a un papá. Don Pablo moría por su familia, todos eran su vida. Al principio, era súper apegado a Pablo –el hijo mayor del matrimonio- y cuando nació el Esteban se le devolvió el mundo, salía a todos lados con él", recuerda la vecina.

Lo que más les impacta es la diferencia entre Hernández y Rojo, respecto a cómo han vivido el duelo tras la muerte de su hijo menor. "Ella siempre estuvo bien, nunca se vio afectada por lo que pasó, en cambio Don Pablo quedó deshecho".


"Está ciegamente enamorado"


Uno de los fiscales, Pablo Sabaj, reconoce que tiene una muy buena impresión de Rojo, "está un poco desconectado de lo que ocurre en su casa y es muy manejado por su señora, pero es una persona muy honesta".

Esta última característica se refleja en cómo ha cooperado con las investigaciones del caso, "en todas sus declaraciones se nota que dijo la verdad, nos describió los celos, él sabía que esos elementos eran de importancia para nosotros y aunque perjudicó a su mujer, fue honesto", dice Sabaj.

Respecto a la incuestionable defensa que Rojo hace de su mujer, una de las vecinas insiste a que se debe solamente a que él está "ciegamente enamorado" de Hernández, además "ella era media manipuladora y quizás que cosas le habrá dicho, durante todo este año, que le cree tanto".

Para el fiscal, es esperable que la defienda, ya que Hernández no tiene más apoyo que Rojo.

"Él sabe que hay una serie de errores, de declaraciones que dio doña Jeanette (...). Sabe que hay contradicciones, pero es muy difícil aceptar lo que ocurrió", comenta Sabaj.

En tanto, la defensora de Hernández, Ximena Silva, afirma que es una persona que está bastante afectada por los hechos, y que aunque no lo conoce mucho, ya que aún no lo entrevista, le parece que es "tranquilo, apacible y muy preocupado de su familia".

El subcomisario y psicólogo forense del Instituto de Criminalística de Investigaciones, Rodrigo Torres, discrepa con las apreciaciones de los vecinos y la del fiscal, asegurando que Rojo es una persona bastante normal, al igual que su matrimonio.

"Yo no creo que don Pablo sea una persona tímida y de baja autoestima, creo que es bastante normal; tenía una destacada participación en grupos musicales y una vida bastante convencional", afirma Torres, quien conoció a Hernández, antes de que la detuvieran.

Sobre la relación marital, el perito insiste en que es normal, y que "tienen problemas como cualquier otro matrimonio, la familia no es menos común que otra".

Sin embargo, coincide con los demás, respecto a los motivos de la defensa de Rojo hacia su mujer.

"No creo que por efecto de esta acusación, él pueda cambiar la imagen que tiene de ella (...). Si no hay hechos concretos que le indiquen que su mujer podría tener algún nivel de intervención en el ataque de sus hijos, es muy difícil que piense lo contrario".

En caso de comprobarse que Hernández es la autora del crimen de uno de sus hijos, el perito comenta que Rojo va a necesitar mucho apoyo familiar y secundariamente una intervención sicoterapeuta, "que le permita reorientar sus objetivos y prioridades".
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