Mujer asaltada en Peñalolén: "En ese momento mi hija gritaba de miedo"

Natalia Jara asegura que el ataque se pudo deber a un dato, debido a que su marido trabaja abasteciendo almacenes de la zona sur con máquinas tragamonedas.

24 de Junio de 2009 | 13:39 | Francisco Águila, El Mercurio Online

Natalia Jara fue obligada por tres delincuentes a entrar a su tina. Allí la amarraron y amenazaron con ahogarla.

Harold Castillo, El Mercurio

SANTIAGO.- "Fue terrible, porque pensé que me iban a dejar encerrada en el baño. Pero cuando abrieron la cortina de la tina y me obligaron, me senté y me hicieron acostarme y me amarraron los pies y las manos. En ese momento mi hija gritaba de miedo".


Las palabras son de Natalia Jara Hormazábal, la mujer que fue asaltada en la tarde de ayer por tres delincuentes, relatando el momento en que éstos la obligaron a entrar a su tina, la amarraron de pies y manos y la amenazaron con ahogarla, en presencia de su hija de sólo 4 años.


La víctima, que recibió esta mañana a la prensa, aún se veía nerviosa y aseguraba que no pudo dormir durante la noche, a raíz de lo ocurrido.


De acuerdo a su relato el atraco se inició a las 19:20 horas cuando "me estacioné afuera de la casa para entrar y mi hija venía durmiendo. La tomé y fui a dejarla rápidamente al sillón y cuando volví a buscar el auto se acercaron los tres sujetos. No sé de adonde salieron. Solamente los vi encima y les dije que se llevaran el auto. Pero me dijeron que no, y con garabatos y me hicieron entrar. Me empujaron al lado de mi hija. Empezaron a registrar todo. Me sacaron aros, la gargantilla, el anillo, los aros de mi hija. Me pedían y me preguntaban por plata, por caja fuerte. Se llevaron todo, televisores, zapatillas nuevas mías, ropa, perfumes".


Posteriormente, la llevaron a su habitación en el segundo piso, donde registraron cada uno de los cajones de su clóset, para luego hacerla ingresar a la tina junto a su hija, donde le amarraron sus manos con cortina y los pies con cinta adhesiva.


Jara sostuvo que los mismos delincuentes le dijeron que el atraco se debió a un dato, ya que su esposo, al que identificó como Rodrigo, trabajan distribuyendo máquinas tragamonedas en almacenes de la zona sur de la capital.


Finalmente, los delincuentes que actuaron armados y a rostro descubierto huyeron con decenas de especies, que cargaron en el auto de la víctima, un Toyota Yaris, que aún no ha sido encontrado. Todo fue avaluado en más de 10 millones de pesos.

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