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Psiquiatra y psicóloga defienden inocencia de madre imputada en caso Rojo

Ambas coincidieron en que la condición mental y emocional de Jeannette Hernández no le permitiría perpetrar delitos como los que se le imputan.

05 de Enero de 2010 | 16:14 | Por Renata Robbio, Emol
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Según una de las especialistas, Jeannette Hernández sólo podría haber cometido el delito "bajo un estado de conciencia alterada".

Claudio Caiozzi

SANTIAGO.- Psicosis endógena, personalidad limítrofe, rasgos de personalidad histriónicos, paranoicos, infantiles y narcisista son algunos de los diagnósticos que la psicóloga clínica Pilar Navarrete y la psiquiatra Vylma Barría presentaron hoy en una de las últimas audiencias del juicio en contra de Jeannette Hernández, acusada de parricidio y parricidio frustrado en contra de sus dos hijos, Esteban (7) y Pablo Rojo (15) en enero de 2007.


Además, ambas coincidieron en la supuesta inocencia de la imputada en la participación de los hechos, asegurando que su condición mental y emocional no le permitiría perpetrar delitos de esa naturaleza.


"Siempre interpreté como que los celos tan horrorosos que presentaba, eran parte de la estructura, de que estaban apareciendo estos fenómenos sicóticos, que se traducían en un delirio de persecución hacia Pablo Rojo (su esposo). Nunca se me pasó por la mente que ella haya tenido una participación en los hechos", dijo la psiquiatra.


Mientras que la psicóloga recalcó que "ella sería incapaz de cometer ese delito, a no ser de que estuviera bajo un estado de conciencia alterada".


Asimismo, Navarrete, tras seis evaluaciones, determinó que Hernández padece una frialdad emotiva, la cual explicaría la indiferencia con que reaccionó la imputada luego del ataque con un martillo que sufrieron sus hijos.


"Padece una frialdad emotiva, es decir, hay un congelamiento de sus emociones. Falta de capacidad para tolerar la angustia cuando se le confronta con una situación dolorosa", dijo Navarrete.


Las inconsistencias e incongruencias en las que constantemente Hernández cae en sus declaraciones, serían producto de un lenguaje "verborreico", que la desvía de la secuencia del relato.


"Tiene un lenguaje verborreico, pierde la directriz, salta de una idea a otra (…). Cuesta evaluarla, habla más de lo que uno espera (…). Cuando uno le pregunta algo empieza a responder, pero se aleja (de la respuesta) y luego vuelve. No hay una incoherencia, pero se salta de un tema a otro", añadió.


Lo anterior se ejemplifica en la declaración de Hernández, cuando en medio del relato -sobre cómo encontró a muerto a su hijo menor tras el ataque- comenta que ella de joven quería estudiar para ser paramédico y no pudo porque no tolera la sangre.


"No es capaz de darse cuenta de las incongruencias de algunos de sus relatos y eso es un elemento altamente sicótico", precisó la psicóloga.


Por su parte, la psiquiatra que recibió a Hernández y a su marido -una semana después del ataque- y con quien compartieron 35 sesiones de dos horas cada una, recalcó que los celos fueron el tema central del 99% de la terapia, en la que la imputada permanentemente hablaba de sus "dones".


"Decía que los hombres la miraban mucho, que la encontraban linda y que la admiraban", lo que según la especialista, responde "a una idea de grandeza".

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