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Carabineros no pierde la esperanza de hallar a bebé perdida en aluvión de Farellones

El mayor Eduardo Ramos, que encabezó por dos meses la búsqueda de Daniela Aspillaga, desaparecida en septiembre camino a Farellones, se convirtió en un gran amigo de su padre, Fernando Aspillaga.

16 de Enero de 2010 | 17:04 | Por Natacha Ramírez, Emol
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Fernando Aspillaga perdió a su esposa, María Fernanda Corvalán, y su hija, Daniela, en el aluvión del 6 de septiembre camino a Farellones.

El Mercurio

SANTIAGO.- "A principios de enero un lugareño nos avisó que sentía un olor fuerte y de inmediato fuimos a buscar, pero no era nada, solamente había restos de un animal muerto", relata el mayor Eduardo Ramos, de la 53 Comisaría de Lo Barnechea, quien durante dos meses encabezó la búsqueda de la pequeña Daniela Aspillaga, de un año de edad, desaparecida el pasado 6 de septiembre en el aluvión que se produjo camino a Farellones.


Cuenta que la buscaron hasta noviembre, en un principio con apoyo de personal especializado y luego siguieron simplemente los carabineros de esa comisaría. "En este tipo de casos se suele buscar alrededor de 72 horas, pero nosotros seguimos por nuestra cuenta, por apoyar al padre (Fernando Aspillaga), por cooperarle y porque nos pidió que estuviéramos con él", señala el mayor.


Dice que tras dos meses sin resultados, decidieron suspender la búsqueda, pero que "todo se hizo con pleno acuerdo del papá". "Si Fernando nos decía que quería seguir, nosotros íbamos a seguir. Pero le explicamos la parte técnica y él entendió... y él también quería descansar de lo suyo", dice aludiendo al drama que Fernando Aspillaga vivió al perder también a su esposa, María Fernanda Corvalán, cuyo cuerpo fue encontrado el mismo día de la tragedia en el río Mapocho.


El mayor reconoce que le afectó el hecho de no haber podido encontrar a Daniela y devolvérsela a su padre. "Todo el personal que trabajó estaba ilusionado en que iba a aparecer. Yo me anduve frustrando un poquito de agotar tantos recursos y tener tanta fuerza y tanta fe y que no pudiéramos encontrarla. Pero en nuestra profesión eso puede pasar, está dentro de las posibilidades", dice.


"No pierdo la esperanza de que alguien me diga que apareció"


Pese a que el aluvión ocurrió hace cuatro meses y la búsqueda se suspendió hace más de dos, Ramos confiesa que aún no pierde la esperanza de hallarla. "Yo soy un hombre de mucha fe y todavía no pierdo la esperanza de que alguien me diga que apareció en alguna parte. Así que vamos a seguir atentos, tal como el otro día apareció esa pequeña luz", aludiendo a la alerta del lugareño.


Dice que mantiene esa postura a pesar de que los especialistas en búsqueda sean "más fríos" en ese sentido y le digan que es probable que el río se la haya llevado y puede ser que Daniela haya "desaparecido definitivamente". "Pero es difícil saber qué pasó realmente", se consuela.


Y no es el único que piensa de esa forma. Dice que el padre de Daniela también guarda esa secreta esperanza. "Yo he conversado con él y tenemos la misma impresión de que a lo mejor, en algún momento, la Daniela va a aparecer. Muchas veces los cuerpos se mantienen en el río mucho tiempo, ahora el caudal está bajando y han aparecido animales, cosas, entonces puede ser...", indica.


Por todo lo anterior, afirma que si bien la búsqueda se suspendió, "quedó abierta la posibilidad" de retomarla en cualquier momento. "En caso de cualquier cosa, la búsqueda se reinicia de inmediato. Si cualquier persona nos da alguna pista o nos dice que hay algo, vamos a ir y vamos a buscar".


Pero en la 53 Comisaría exigen menos que una señal para reiniciar el rastreo. "Basta que el padre lo pida, aunque no tenga una pista concreta, aunque sólo tenga una inquietud. Si él dice que tiene alguna duda o que busquemos de nuevo en un lugar, lo vamos a apoyar, no lo vamos a dejar solo".


El padre de la niña "está viviendo su duelo"


Ramos afirma que, aunque en sus 24 años de servicio ha conocido casos muy dramáticos, el de Daniela "fue bien especial". "Yo lo viví desde el principio. Ese día llegué arriba cuando recién había sido el aluvión y vi a Fernando tan afectado, lo vi como padre y perder un hijo es terrible", afirma.


De hecho, cuenta que a partir del 6 de septiembre, con Fernando Aspillaga formaron un estrecho vínculo. "Yo nunca lo había visto en mi vida y ahora somos grandes amigos. Siempre estamos en contacto, hemos estado juntos, hemos conversado y él sabe que, aparte de ser carabinero, también tiene a alguien que lo va a apoyar y lo va a entender siempre, porque estuve con él desde el inicio".


Dice que en ocasiones lo llama para preguntarle cómo está y que también ha intentado contribuir un poco a "sacarlo" de su pena, pero "él está en estos momentos viviendo su duelo, no quiere hablar mucho del tema y, si bien todavía no ha encontrado a su guagüita, debe estar bastante cansado".


Finalmente, el mayor Ramos señala que, "a pesar de todo, he aprendido mucho de esta experiencia, sobre todo a valorar lo que uno tiene al lado, la familia".

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