Casi 90% de los alumnos y funcionarios de la U. del Mar presenta síntomas de depresión

Un estudio elaborado por dos psicólogos titulados de esta misma casa de estudios, reveló que los casos de sintomatología depresiva y ansiosa superan 8 veces la media nacional.

18 de Agosto de 2013 | 09:32 | Por Ramón Jara A., Emol

SANTIAGO.- Un decreto de cierre, deudas que ya superan los $24 mil millones, sedes tomadas, profesores sin sueldo y 500 demandas en curso, son sólo algunos de los elementos que grafican la crisis que atraviesa la Universidad del Mar y que la convirtieron en el capítulo más oscuro de la crisis estudiantil que vive el país.


Pero ésta es sólo una parte de la compleja situación que vive el plantel, hay otra que puede ser aún más grave y que afecta directamente la salud de los principales afectados: estudiantes, académicos y funcionarios.


Así, tras el decreto de cierre, los índices de sintomatología de la depresión y ansiedad en los miembros de la comunidad estudiantil son mucho más altos que los que registra la población chilena en general.


Eso es lo que muestra el estudio realizado por los psicólogos Eric Díaz y Cristina Silva, profesionales titulados de la Universidad del Mar que decidieron mostrar la realidad de esta casa de estudios con datos ciertamente reveladores: el 89,35% de los consultados presenta sintomatología depresiva y el 94,55% síntomas de ansiedad.


Dichas cifras son alarmantes, ya que de acuerdo a los datos del Ministerio de Salud la sintomatología depresiva está presente en el 10,7% de los chilenos, mientras que la ansiedad corresponde al 12,6%.


"En efecto, la presencia de sintomatología ansiosa y depresiva es alrededor de 8 veces mayor que la prevalencia de estos trastornos en la población chilena, según lo indica el Ministerio de Salud. Lo que estamos presenciando, entonces, es un daño a la integridad psíquica de cientos o miles de personas, causado y sostenido por la situación administrativa resultado de una decisión del Ministerio de Educación en su labor de representante del Estado", dice Eric Díaz al ser consultado por Emol.


De acuerdo a este estudio, de los 385 sujetos consultados (107 hombres y 278 mujeres), el 40,78% muestra una sintomatología depresiva severa, mientras que en el 18,96% es moderada y en el 29,61% es leve. En tanto, el 10,65% no padece depresión alguna.


Por su parte, la sintomatología ansiosa está presente en el 58,96% en su nivel grave, el 22,34% en el moderado, el 13,25% en la ansiedad ligera y el 5,45% en la mínima.


Depresión y ansiedad en los estudiantes


El estamento más consultado en esta investigación fue el de los estudiantes (317 personas), el que se dividió en alumnos matriculados (171), reubicados (36), que abandonaron los estudios (33), egresados (21) y titulados (24).


En este grupo, los que abandonaron estudios presentan un puntaje promedio de sintomatología moderada o severa de 26,7 en el caso de la depresión y 34,1 de ansiedad. Le siguen los matriculados, con 23,1 y 30,8, respectivamente.


El caso de los reubicados llama la atención, puesto que pese a tener su situación escolar regularizada a diferencia de sus compañeros, también muestran valores similares a los ya mencionados: 24,1 de depresión y 30,5 de ansiedad.


"Es evidente que el proceso de reubicación resulta ser un evento absolutamente traumático en la mayoría de los casos. Muchos de mis compañeros reubicados (casi todos, si no la totalidad, por cuenta propia y sin mediación ministerial) debieron migrar a regiones extremas, retroceder drásticamente su avance curricular, separarse de sus relaciones afectivas y asumir la carga económica de una nueva carrera estando aún endeudados con las institución que abandonaron", explica Díaz.


Y agrega que "no obstante, a la fecha la situación ha empeorado bastante para quienes decidieron permanecer en esta casa de estudios, pues se encuentran ad portas de ver abruptamente finalizada su carrera por el colapso económico de la institución, por tanto creo que los resultados ahora dirían otra cosa".


Desamparo y frustración, el factor común


Los psicólogos autores de este trabajo han tenido la posibilidad de hablar con muchos afectados, por lo que han podido establecer cuáles son las emociones más marcadas en la comunidad estudiantil y académica: desamparo y frustración como desesperanza.


"Te sorprendería como puede desbordar una persona con la sola pregunta '¿cómo estás?'.  Desde esas dos emociones se han construido dos formas de enfrentar la crisis: están quienes esperan que todo termine lo más rápido posible, pues sienten que no hay nada que hacer, y quienes han encontrado en la movilización una forma de protegerse a sí mismos de aquello que parece inevitable: el abandono. A fin de cuentas, el ánimo de nuestra comunidad tiene a su haber demasiadas emociones negativas, y entre estas emerge, a veces, algo de esperanza", explica Díaz.


Y respecto a las medidas que debieran tomarse para paliar esta situación, el psicólogo es claro en involucrar al Estado: "En lo personal, pienso que la solución es que el Ministerio de Educación se haga cargo administrativa y económicamente de la institución hasta que se cumpla el plazo por ellos mismos establecido, y que en paralelo, persiga judicialmente la recuperación del patrimonio que ha sido robado a nuestra corporación educativa por los controladores de la Universidad".

"Por su parte, el Ministerio de Salud, a través de la Subsecretaría de Salud Pública, debiera responder mediante un programa especial a esta emergente necesidad de atención psicológica. Los estudios anticipan que los efectos se profundizan progresivamente con el tiempo, por tanto, no es descabellado pensar que en este sector de la población aumenten los trastornos psicológicos, la violencia intrafamiliar, y los problemas médicos asociados como el abuso de sustancias, trastornos gástricos, o incluso suicidios, dentro de los próximos meses", advirtió.

El estudio

La investigación, titulada "Estudio Descriptivo del Estado de Salud Mental de los Miembros de la Comunidad Universidad del Mar en el contexto de la crisis 2012-2013", fue realizada en marzo de este año, donde se elaboró un cuestionario online basado en dos inventarios utilizados y validados en Chile (de Hamilton y Beck), "el cual difundimos entre todos nuestros contactos dentro de la institución con la indicación de que fuese retransmitido entre estudiantes, docentes y funcionarios", según explica Eric Díaz.


 


De esta forma, se consiguió un total de 385 personas, de las cuales 317 son estudiantes, 34 funcionarios y 34 docentes, repartidos en todas las sedes que tiene la casa de estudios en el país.

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