Expertos sopesan riesgos para la democracia de nuevas prácticas como marcar o hacer un "selfie" con el voto

Especialistas advierten la posibilidad de que se deje una "puerta abierta" al cohecho y el clientelismo a partir de la difusión de estos procedimientos. En la campaña por la AC, en tanto, afirman que el problema central es la falta de espacios de expresión política para la ciudadanía.

14 de Diciembre de 2013 | 16:46 | Emol
El Mercurio (archivo-imagen referencial)

SANTIAGO.- "Si el señor Zañartu saca mayor número de votos que los otros candidatos, los mismos números (repartidos como estímulo adicional junto a la 'gratificación' entregada a los electores que voten por él) servirán para la rifa de una yunta de bueyes".  Avisos como este –citados hoy por la historia- eran nada infrecuentes en la prensa hasta principios del siglo pasado, cuando el cohecho era parte fundamental del escenario político chileno, especialmente en el campo.

Este bucólico escenario de oferta y compra de votos comenzó a extinguirse con el establecimiento de la cédula única en 1958. ¿Para siempre? Según alertan expertos electorales, en pleno siglo XXI surgen desafíos a partir de nuevos fenómenos que podrían abrir la sombra de riesgos en este plano, que van desde los llamados a inscribir mensajes o siglas en el sufragio a la práctica de fotografiarlos en la intimidad de la caseta de votación.

"Es complejo el tema de llamar a marcar el voto", advierte Gonzalo Müller, cientista político, académico e investigador de la facultad de Gobierno de la Universidad del Desarrollo (UDD), quien se refiere así la actual campaña "Marca tu Voto" lanzada por defensores de la convocatoria a una Asamblea Constituyente.

El experto subraya que esa iniciativa es inédita en Chile en cuanto a sus características. "Han existido antes llamados a anular el voto en distintas elecciones, pero nunca a marcarlo" con leyendas específicas, señala.

Müller pone acento en el riesgo futuro que surgiría a partir de la interpretación de la ley que hizo el Servicio Electoral (Servel), según dice, en la línea de aceptar -como objetados- los sufragios válidamente emitidos que lleven marcas adicionales.

"Me ha llamado mucho la atención la posición del Servel en este tema", indica. "De hecho, establece que a partir de ahora se permite que personas ejerzan una cierta contabilidad" sobre dichas señales.

"Eso, que parece muy razonable para una causa ciudadana, abre la puerta para otro tipo de prácticas que están más cercanas al cohecho", agrega.

Así, por ejemplo, una persona podría inscribir su nombre, sus iniciales o marcas especiales de identificación en el sufragio y usarlas como prueba para cobrar por su sufragio u obtener otros beneficios.

"El día de mañana, en una campaña municipal, un postulante podría decir: 'yo soy el candidato a concejal que está a favor de pavimentar la calle 6, así que cuando usted vote, escriba C6'. Y le bastará con contar para saber si votaron por él o no", describe.

Müller hace notar que en las recientes elecciones parlamentarias "el control de la Cámara de Diputados, en torno a ocho distritos, se definió por apenas 8.000 votos. Y si se compara con lo que se gasta en las campañas publicitarias, la 'inversión' ilícita en cohecho sería ridícula en cuanto a costos", asevera.

En ese plano, enfatiza que los llamados a marcar el voto "debilitan un elemento fundamental para la democracia y le dan un uso impropio, independientemente de que uno simpatice más o menos con la causa alegada".

"Si empiezas a autorizar que se marque el voto por otras causas, se pierde el secreto y se debilita la protección que tiene la ciudadanía frente al cohecho", indica.

Coincide Jorge Ramírez, investigador del Programa Sociedad y Política del instituto Libertad y Desarrollo. "Es riesgoso desde el punto de vista de mantener resguardos contra prácticas clientelares o de cohecho", asevera.

"Hay elecciones cómo las municipales o las de consejeros regionales (Cores) en las qué los márgenes de diferencia en la votación pueden ser mínimos y en los que llevar una ‘campaña’ de compra de votos puede marcar la diferencia", argumenta.

"El dueño de fundo, por ejemplo, podría decir a sus trabajadores: 'sé dónde están inscritos y dónde votan, así que mandaré gente a supervisar, como los conteos son públicos, que ustedes hayan marcado de tal o cual manera el voto", pone como ejemplo.

"No se trata de ser alarmista o de anunciar una catástrofe, pero es una opción que puede ocurrir y por ello se han anunciado estos resguardos en la opinión pública por especialistas de derecho constitucional o expertos electorales", recalca.

Ramírez acentúa que la situación en torno a la campaña "Marca tu voto" "sienta un precedente".

"Como ya se estableció que es posible marcar 'AC' y la ley lo permite -eso hay que dejarlo muy claro-, en el futuro cualquier agrupación o movimiento social puede desvirtuar el carácter o el fin específico que tiene toda elección democrática, que es la elección de representantes, o bien pronunciarse en un plebiscito" convocado válidamente, añade.

Disiente Gloria de la Fuente, directora del Programa Calidad de la Política de la fundación Chile 21, quien recalca que la iniciativa de inscribir "AC" en el sufragio "es una campaña ciudadana muy específica que no creo que se preste de ninguna manera para algo como el cohecho".

La experta recalca que la articulación de dicha iniciativa responde "al déficit institucional que tiene Chile para poder canalizar este tipo de demandas". En este plano, recordó que no pudieron prosperar ideas como la que propuso el actual senador José Antonio Gómez de instalar una "cuarta urna", en la misma línea de consultar a la ciudadanía sobre la instalación de una Asamblea Constituyente.

En cuanto a la posibilidad que se abran espacios para una eventual expansión del cohecho o el clientelismo, De la Fuente recalca que desde la transición a la democracia nuestro país "ha tenido procesos electorales limpios, pulcros, que no han recibido cuestionamientos y son reconocidos internacionalmente".

"Hay historia suficiente como para justamente evitar que este tipo de prácticas nocivas se expandan", puntualiza.

"Ningún país está absolutamente libre de que exista este riesgo, y por eso es importante que no solo el mundo político, sino también la ciudadanía, cuiden su democracia. Pero creo que en Chile no estamos ni medianamente cerca de que estos fenómenos nos invadan", añade.

Marca tu Voto: "No hay riesgo"

Desde la campaña “Marca tu Voto”, José Becerra, coordinador nacional de la iniciativa, asegura que expertos legales "han explicado claramente que el llamado a marcar AC, como es tan masivo y transversal, no implica ningún riesgo de cohecho. Al contrario, nosotros usamos esa ley que protege del cohecho y que impone dejar constancia de las marcas en las actas".

El dirigente enfatiza que iniciativas como esta surgen "porque tenemos una democracia que consulta poco a la ciudadanía".

"Si pudiéramos ser consultados, por ejemplo, para decidir si continuamos con la Constitución de (Augusto) Pinochet o ir a una nueva a través de una Asamblea Constituyente, probablemente no hubiéramos tenido que utilizar esta estrategia que tensiona la institucionalidad, que consiste en marcar el voto para poder expresar una voz", declara.

"Si tuviéramos una democracia que consultara, seguramente no habría  gente pidiendo marcar el voto con AC, contra las AFP o por la regionalización, como hay grupos que lo han planteado. Por eso esperamos que se avance hacia una democracia que considere la opinión de los ciudadanos", insiste.

Fotos a escondidas

Otro factor, esta vez abierto por las nuevas tecnologías, es la posibilidad que alguien fotografíe subrepticiamente su voto con su teléfono inteligente y use la imagen como prueba para justificar un cobro.

Si bien dicha acción es castigada por la ley electoral con penas de prisión que pueden ir de 61 días a tres años de cárcel, el secreto de la caseta hace difícil detectarla para los vocales de mesa.

Pese a las sanciones, en la última elección se produjeron varios casos, algunos de ellos protagonizados por figuras de relevancia pública, de personas

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