Navidad sin regalos: Cuando la austeridad se impone a los obsequios

En una época donde las personas repletan los centros comerciales para comprar sus presentes, existen familias que decidieron celebrar de otra forma, priorizando la solidaridad y la sencillez.

22 de Diciembre de 2013 | 11:22 | Por Ramón Jara A., Emol

Mientras las tiendas se llenan de gente comprando regalos, hay familias que prefieren hacer actos más solidarios.

Mauricio Pérez, El Mercurio

SANTIAGO.- Desde hace casi 10 años, la familia de Ángela Estrada (26 años, profesora) espera la Navidad con una rica cena preparada por su cuñado. La imagen es común en la mayoría de los hogares chilenos, con una salvedad: una vez terminada la comida, no hay entrega de regalos.


En una época donde se ha impuesto el consumo y la entrega de obsequios como el centro de la celebración, este clan decidió priorizar lo contrario y festejar de una forma austera.


Una determinación  que, claramente, puede ser impopular en estos tiempos, pero que en la familia de Ángela es una tradición que intenta poner en el centro "el verdadero sentido de la Navidad".


Así lo explica Ángela: "En un mundo tan acelerado como en el que vivimos, preocuparse por comprar regalos en una fecha en la que las tiendas son un caos, es tremendamente agotador, y deja de ser un acto de cariño para transformarse en una obligación promovida por los medios de comunicación. Es por eso que como familia hemos decidido no desgastarnos y disfrutar de manera sencilla la noche del 24".


De todos modos, y tomando en cuenta el bombardeo de publicidad en estas fechas, la gran dificultad que tiene el clan Estrada es compartir esta tradición con niños que regularmente viven influenciados por los artículos de moda: "Para los niños es difícil entender que los regalos no son importantes, más aún si tienen amigos con quienes el día 25 realizan el ritual de exhibir los obsequios navideños", reconoce Ángela.


Pese a ello, cuenta que en su caso los niños reciben los regalos enviados por parientes lejanos que les envían sus presentes por encomienda. "De esta forma no se quedan con las manos vacías, pero de a poco se les ha ido inculcando que es más importante compartir que recibir, y a medida que crecen, ya no reciben regalos, porque logran comprender".


Navidad con los necesitados


Así como la de Ángela, hay más familias que han decidido dejar de lado los obsequios en Nochebuena y realizar otras actividades. Es el caso de la familia Rubilar, en Arica, que ha tomado una opción más solidaria en estas fiestas.


Así lo explica el patriarca del clan, que ha preferido guardar el anonimato, con el argumento de que realizan estas acciones sin interés por figurar: "El día previo a la Navidad vamos a un sector pobre a dejar algunas cajas con comida no perecible. Son una caja por cada hijo. Yo tengo tres hijos y hago tres cajas, una por cada uno de ellos. Mi señora hace también tres cajas por los tres niños".


"El año pasado fuimos al sector de Coraceros, donde existe una pequeña sede de los pobladores que a su vez sirve de lugar de culto para algunas iglesias. Ahí concurrimos y entregamos nuestro aporte. Además, fuimos a hacer una once a niños hijos de agricultores temporeros en Azapa, actividad que realizamos con compañeros de universidad de mi hijo", agrega, puntualizando que esta actividad la realizan hace unos 3 años.


Para este padre, la gran motivación para celebrar de manera difrente la Navidad es enseñarles a sus hijos "a dar" y "recordarles que Jesús nació para dar".


Consecuencia y educación


Ambas familias coinciden en que la publicidad y los medios, y sobre todo la presión social, son los factores determinantes que llevan a muchas personas a endeudarse y consumir a destajo.


"Es una pena ver familias humildes que gastan el dinero que no tienen para satisfacer los caprichos de los niños. Hoy las tablet o celulares de última generación se venden como pan caliente y muchas veces son pagados en 12 cuotas, de manera que llega la próxima Navidad y aún están pagando los regalos del año pasado ¿Con qué objeto lo hacen? Creo que para estar 'in', no ser menos, aparentar, porque estamos insertos en la modernidad líquida, como dice el filósofo Bauman, todo es desechable", reflexiona Ángela Estrada.


"A veces (las familias) lo deben hacer por la presión social sobre ellos y sus hijos. A nosotros nos pasó. Cada uno sabe cómo le aprieta el zapato", completan en la familia Rubilar.


Respecto a la forma de generar conciencia con el sobreendeudamiento, en esta familia ariqueña sostienen que "uno predica con el ejemplo. Estamos llenos de personas que hablan bonito y no lo llevan a la acción. Uno debe ser consecuente y no predicar tanto".


En tanto, Ángela Estrada prefiere la enseñanza: "(Hay que) enseñar a compartir, a amar, educar la empatía. Así, creo, entenderán que los regalos no son lo más importante para ser feliz, lo cual no implica que se deje de regalar, pero en esta fecha es inncesario estresarse para llenar un árbol con paquetes".  

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