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Familia chilena vive dramática situación en Nueva Zelanda: Duermen en una iglesia

Impedido de solicitar visa de trabajo, el matrimonio Ravet-Díaz espera que las autoridades locales le otorguen la residencia tras 11 años en el país. Su hija menor, incluso, es neozelandesa.

18 de Febrero de 2015 | 17:33 | Por Eric Ulloa Morales, Emol
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Álbum familiar

SANTIAGO.- Durmiendo en una iglesia. Esa es la realidad que vive desde ayer el matrimonio chileno Ravet-Díaz en Nueva Zelanda. ¿La razón? El Departamento de Inmigración ordenó deportarlos, debido al vencimiento de la visa de trabajo.


"En 2011 nos dieron un permiso laboral que expiraba en febrero de 2014. Para no quedarnos ilegales, en noviembre de 2013 comenzamos la gestión para un nuevo permiso, pero se tardaron mucho, se cumplió el tiempo legal y comenzaron los problemas", dice Mauricio Ravet a Emol.


Tales inconvenientes, según este analista de sistemas, radican en que en Auckland -donde vivieron desde 2004- "no pude conseguir trabajo en lo mío por no entender el idioma, así que comencé a trabajar en pintura".


"Nos vinimos a la ciudad de Christchurch e hicimos nuestra propia empresa. Trabajé todo bien hasta renovar el permiso. Ahí me dijeron que tenía 2 opciones: postular bajo mi compañía o como trabajador dependiente. Hice lo primero y me la rechazaron tras 6 meses. A los días hice postulé por la segunda y también me la rechazaron sin explicación", comenta.


Lo anterior, añade, significó que "prácticamente me obligaran a cerrar mi compañía. Seguí buscando ayuda, golpeé puertas, mandé cartas al Primer Ministro y políticos locales para que intercedieran, pero hace un tiempo recibí una carta que decía que debíamos ser deportados".


El aviso de Inmigración golpeó a Ravet, a su esposa Aurora (43) e hijos Mauricio (24), Magaly (14) y Kate (9).


"Nos persiguieron y amenazaron con detenernos y quitarnos la custodia de nuestra hija menor (...) Agotamos todas las instancias, así que la última opción fue acudir a la iglesia (...) Acudimos a la iglesia, porque necesitamos protección, que alguien interceda y se hiciera público. Además, es el único lugar al que no pueden acceder sin permiso", dice.


En paralelo, según el connacional, las autoridades neozelandesas ofrecieron costearles los pasajes de regreso a Chile sólo para su mujer e hija mayor, ya que la menor nació en territorio oceánico.


"Como ella nació acá, con ese argumento pensábamos que podíamos tener algún beneficio respecto a la aplicación de residencia, pero no (...) como Kate es 'kiwi', nos dijeron que el Estado podía hacerse cargo de ella si no teníamos dinero para sacarla, pero que nosotros tenemos que ser deportados", afirma.


Por eso, Ravet advierte que mantendrán su postura hasta que "nos entreguen una solución definitiva (...) Encantado me voy a Chile, pero no tengo las herramientas que mi hija Kate puede tener acá: atención social, educación y salud, garantías que allá no tendrá".

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