Iglesia y la PDI reciben nueva denuncia de testigo de supuestos abusos de Karadima

El joven, actualmente de 26 años, pasó su adolescencia en la Iglesia de El Bosque. "Denuncio esto para que no vuelva a pasar", aseguró.

27 de Mayo de 2011 | 16:58 | Emol

El ingeniero apuntó especialmente sus críticas al padre Juan Esteban Morales.

Sergio López, El Mercurio.

SANTIAGO.- Después de conversar con su familia y de ser orientado por José Andrés Murrillo, James Hamilton y el abogado Juan Pablo Hermosilla, el ingeniero Gabriel Moreno se atrevió a revelar la experiencia que vivió como feligrés de la parroquia El Bosque.


El joven, actualmente de 26 años, pasó su adolescencia en la Iglesia del padre Fernando Karadima y, tras dar su testimonio al Arzobispado y a la Brigada de Investigaciones Policiales Especiales (BIPE) de la PDI, accedió a relatar a "La Segunda" los extraños episodios que asegura que observó y sufrió en ese periodo.


"Denuncio esto para que no vuelva a pasar. No puedo permitir que a mi gente, a mi Iglesia, le hagan esto", afirmó.


Si bien recalcó que no fue víctima de abusos por parte de Karadima, aseveró que empezó a ver "el lado B" del sacerdote el año 2001, una vez que lo invitó a tomar té, algo que sólo hacía con su "grupo íntimo, la mayoría jóvenes universitarios, porque él casi nunca se rodeaba de niños".


"Me tocó ver, en tres o cuatro ocasiones, cuando Karadima caminaba adelante e iban tres atrás, y de pronto como que le hacía a uno de ellos, sin mirar, toques en los genitales. Me pareció extraño, pero no le di importancia, no pensé mal", narró Gabriel, quien también recordó la "repulsión" que sintió a los 16 años, cuando el párroco le pidió que se despidiera de él con un beso.


Pero los sucesos que finalmente gatillaron su salida de ese entorno surgieron a principios de 2002, cuando una situación personal terminó por acercarlo al actual sacerdote de El Bosque, Juan Esteban Morales. Si bien éste le "cayó mal altiro", porque se acercaba a él "incansablemente", fue el padre Rodrigo Polanco quien lo convenció a él y a su familia de que Morales lo podía ayudar por su condición de médico y religioso.


"A él le conté lo de la manipulación de las consciencias y mi tema personal, a grandes rasgos. (...) Me dice 'tienes depresión (...) y es mejor que te atiendas conmigo'", relató el joven. Tras ello, según su versión, el sacerdote le pidió que se desvistiera para revisarlo y darle "las dosis correctas" de unas "pastillitas suaves". "Me dijo: 'En este momento no te voy a revisar los genitales, porque no es necesario, pero tal vez en el futuro sí lo sea", aseguró.


Esa posibilidad le pareció "absolutamente ridícula" y le contó a su madre, quien al cabo de dos semanas y al ver que las pastillas le hicieron peor, se contactó con Morales y le dijo que lo llevaría a un siquiatra, porque creía que "las cosas no marchaban bien".


"Él se volvió como loco, la dejó llorando. Al otro día mi papá fue a encararlo. No volvimos más", concluyó el joven.


Morales se defiende


En entrevista con el mismo vespertino, Morales se defendió diciendo que la familia del joven se acercó a él para pedirle ayuda como médico, y negó haber mencionado algo acerca de los genitales. "Jamás le hablé de eso", garantizó.


El religioso confirmó además que, tras largas conversaciones con el Arzobispado, decidió entregar la parroquia de el Bosque, pero pidió no relacionar esto con la denuncia de Moreno.

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