Crecen las quejas chinas en Internet contra la conducta oficial

La fuerte represión que ejerce el gobierno sobre los sitios web no han sido impedimento para que la comunidad se exprese.

18 de Junio de 2009 | 17:54 | The New York Times

BEIJING.- Hubo un tiempo en que la noticia de una mesera de 21 años que apuñaló a muerte a un oficial del Partido Comunista cuando éste intentaba abusar de ella nunca hubiera salido de los caminos rurales apartados de la provincia de Hubei donde aconteció.

En cambio, su arresto el mes pasado bajo la sospecha de homicidio voluntario estalló en un furor de internet que la convirtió en una heroína nacional y reverberó hasta llegar a la capital de China, donde los censores ordenaron la prohibición de comentarios incendiarios.
Las autoridades locales de Hubei inclusive restringieron la cobertura televisiva e intentaron bloquear los viajes al pequeño pueblo donde ocurrió el ataque.

Este martes, una corte de Hubei obsequió a la acusada, Deng Yujiao, una inesperada y súbita victoria, considerando que había actuado en defensa propia y otorgándole su libertad sin penas criminales.

El caso de Deng es únicamente el más reciente y prominente de muchos otros en que internet ha abierto un canal para que los ciudadanos vociferen descontento masivo con la conducta oficial, demostrando su potencial como catalizador del cambio social.

Represión digital


Las reacciones del gobierno han provocado cuestionamientos sobre cuánto poder tienen las autoridades para controlar lo que ellos llaman “incidentes masivos en internet”. Los 300 millones de usuarios de internet en China, afirman los expertos, están despertando a la idea de que, aún en la China autoritaria, algunas veces pueden luchar contra los gobiernos municipales.

“Se trata de erigir la consciencia pública sobre las ideas democráticas — fijación de responsabilidades, transparencia, derecho de los ciudadanos a participar, que el gobierno debe servir a la gente”, dice Xiao Quiang, un profesor de periodismo de la Universidad de California, en Berkeley, que sigue los pasos a la actividad en internet de China. “Los ciudadanos cibernéticos que actualmente comparten esos valores más democráticos están utilizando esos casos, logrando progresos graduales en cada ocasión”, destaca.

China todavía ejerce control sofisticado y arrollador sobre internet, empleando miles de personas a monitorear el tráfico en línea de material prohibido y utilizando programas computacionales para detectar palabras clave que indiquen subversión. Sin embargo, el sistema no es infalible, y los usuarios de internet frecuentemente encuentran formas de dar la vuelta a los censores.


Cruzadas online

Desde finales del año pasado han explotado tempestades en internet por un video que muestra a un oficial de la provincia de Guangdong atacando a una joven y alardeando estar por encima de la ley y por otro oficial de la ciudad de Nanjing que fue detectado usando un reloj Vacheron Constantin (14,500 dólares) mientras fumaba cigarros de 22 dólares la cajetilla, evidencia de un estilo que vida que está muy por encima de sus posibilidades.

A principios de este año, un alboroto en línea expuso a oficiales de una prisión que encubrieron la muerte a golpes de un recluso. En este momento, la ira está enfocada en las autoridades de la provincia de Yunnan, quienes atacaron un brote de rabia despachando “equipos de matanza” que, de acuerdo a los informes de noticias, mataron a golpes a 50,000 perros.

No todas las cruzadas están enfocadas enteramente en los derechos civiles. En varios casos, turbas virtuales han acosado a oficiales infractores, publicando información personal y otros detalles. El apodo de tales movilizaciones, “motores de búsqueda de carne humana”, indica su naturaleza despiadada.

Sin embargo, las campañas de internet han producido resultados en repetidas ocasiones. Seis oficiales fueron castigados o despedidos en el caso de la golpiza en prisión. El oficial de Nanjing que tenía el lujoso reloj fue despedido. Las matanzas de perros en Yunnan han provocado duras críticas, aún en los periódicos oficialistas.


Mártires del blog

La mayoría de esos casos, afirma Xiao, el profesor de Berkeley, generan decenas o cientos de miles de comentarios en los “blogs” de internet y demás foros.

No obstante, el caso de Deng eclipsó a todos, acumulando 4 millones de publicaciones y sumando, destaca Xiao. La historia de la mesera resuena entre millones de chinos que no sólo están hartos de la corrupción en los mandos bajos sino que también valoran la castidad de las jóvenes, causas que trascienden el espectro político.

“Deng Yujiao es una metáfora de alguien que se defiende de las autoridades, y por supuesto las autoridades son las mismas que gastan el dinero de los contribuyentes, que abusan tanto de los ciudadanos ordinarios y que son tan corruptos”, considera. “Es casi un estereotipo de la imagen en internet de las autoridades. Por eso este caso se ha hecho tan grande”, precisa.

Tal como lo describió a su abogado, Deng era mesera en un karaoke en el rural condado de Badong, un lugar apartado de la provincia de Hubei en la ribera del Yangtzé. Al igual que muchos otros lugares de reunión como este, ofrecía “servicios especiales”, o prostitución, en un cuarto oscuro para spa, la única habitación con agua caliente.

La noche del 10 de mayo, dijo Deng, se encontraba en la habitación lavando ropa cuando un oficial local, Huang Weide, entró y le exigió que tomara un baño con él. Ella se rehusó y después de forcejear logró escapar a un baño.

Sin embargo, Huang y dos acompañantes — incluyendo a un segundo oficial, Deng Guida, que no es familiar de la mesera — la siguieron al baño, la sacaron y la empujaron sobre un sofá. Cuando comenzaron a atacarla, recordó Deng, sacó de su bolsa una navaja para frutas y apuñaló alocadamente. Deng Guida cayó, herido mortalmente.

La mesera fue arrestada, investigada por homicidio voluntario y luego de que, según se informa, la policía encontrara píldoras en su bolso, varias de ellas descritas como somníferos y antidepresivos, fue enviada a un pabellón para enfermos mentales.

Pero cuando su caso fue publicado por el “blogger” Wu Gan, una cascada de comentarios la coronó como heroína nacional por resistirse al abuso de poder de las autoridades y demandaron un juicio justo.

Bajo presión pública, las autoridades de Hubei la dejaron en libertad bajo fianza. Wu ayudó a reclutar una prominente firma de abogados de Beijing para defenderla.

El 22 de mayo, los censores de Beijing ordenaron que las páginas de internet cesaran de informar sobre el caso. Cuatro días después, la televisión e internet fueron cortados en Yesanguan, el pueblo donde ocurrió el ataque. La explicación oficial fue que se trató de una “medida precautoria” contra relámpagos.

Instados por el frenesí en internet, los periodistas chinos habían convergido en el Condado Badong. Pero después de que se impusiera la censura, las autoridades locales comenzaron a investigar a los foráneos, y algunos periodistas que buscaban informar fueron golpeados. El “blog” de Wu fue clausurado por los censores.

De hecho, el servicio de transporte en bote del río Yangtzé fue suspendido, ostensiblemente porque los atracaderos necesitaban reparaciones, luego de que los protestantes amenazaran con hacer una manifestación en el lugar.

Los dos oficiales locales sobrevivientes involucrados en el ataque han sido despedidos, pero no se han presentado cargos contra ellos.

El fallo del martes, ampliamente informado en los medios de comunicación oficiales, fue una reivindicación para Deng y sus partidarios en internet. Pero la historia tal vez no termine allí.

El mes pasado, un grupo de jóvenes apareció abruptamente en medio del centro de Beijing, cargando sobre sus hombros una mujer que portaba una máscara y estaba envuelta en tela blanca. La dejaron en el suelo y colocaron letreros a su alrededor. Después, tomaron fotografías. Los letreros decían: “Cualquiera pued

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