La cumbre de Copenhague renuncia a hacer historia

Los acuerdos que se podrían alcanzar no serían tan importantes como los que se esperaban, y no marcarían un cambio significativo.

18 de Diciembre de 2009 | 17:57 | dpa

COPENHAGUE.- La cumbre mundial de Copenhague se encaminaba esta noche a un compromiso "de mínimos", no vinculantes, con apenas algunas menciones a emprender un esfuerzo, voluntario, para que la temperatura del globo no suba de dos grados centígrados, y con una promesa de ayuda monetaria para que los países pobres del planeta luchen contra el calentamiento global.

Mientras el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, instaba esta tarde al mundo a "actuar" antes de que sea "demasiado tarde" y el primer ministro chino, Wen Jiabao, seguía atrincherado, los dos gigantes, responsables del 40 por ciento de la contaminación global, mantenían, a las 21:00 (20:00 GMT), la cumbre climática de Copenhague en su puño.

Según informaciones a las que ha tenido acceso dpa, la cumbre internacional podría terminar, antes de medianoche, con un compromiso "de mínimos". De acuerdo con un borrador que circulaba esta tarde, los líderes mundiales podrían ponerse de acuerdo -al menos- en el "objetivo voluntario" de intentar evitar que la temperatura del globo no supere los 2 grados centígrados, respecto a los niveles pre- industriales.

De acuerdo con el último texto de la "Declaración de Copenhague", la cita internacional podría concluir -esta noche- con una declaración "descafeinada", en la cual los países ricos se comprometerían a un objetivo conjunto de reducción de gases de efecto invernadero en al menos un 80 por ciento para 2050, para poder mantener así el objetivo de los dos grados (como máximo) de incremento de la temperatura global.

Por otro lado, se aplazaría a "algún momento en 2010" la firma de un acuerdo político vinculante en ese sentido.

Los montantes de ayuda del mundo rico para que los menos favorecidos puedan luchar contra el cambio climático podrían elevarse a 30.000 millones de dólares para los tres próximos años y a 100.000 millones de dólares anuales en 2020.

"El cambio climático supone un peligro creciente para nuestra población. Este riesgo no es ficción, sino ciencia", fueron las primeras palabras hoy de Barack Obama, que era esperado en Copenhague como un "mesías" que podría salvar la cumbre de Naciones Unidas del naufragio. No obstante, el "milagro" que pedía hoy el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, para lograr un acuerdo ambicioso en esta cumbre, parecía esta noche evaporarse.

Obama, que llegó esta mañana temprano en su avión "Air Force One", en medio de una fuerte nevada, mostró buena disposición y mejores palabras, pero subrayó que su país no se movería -en lo sustancial- de sus posturas, respecto al recorte de emisiones contaminantes.

"Mientras nadie duda del cambio climático, nuestra habilidad para actuar sí que lo está", destacó Obama, en la intervención más esperada de toda la cumbre, que se inició el pasado 7 de diciembre en medio de expectativas que -salvo un cambio radical de la situación esta noche- podrían quedar defraudadas.

Los principales líderes del mundo reunidos en la cumbre, no estaban especialmente optimistas. El presidente francés, Nicolás Sarkozy, apuntaba a que China sigue preocupada de una posible intromisión de terceros si se comprometía a bajar sus emisiones, uno de los puntos de más tensión en la reunión.


El eje central de la disputa está en el exponencial crecimiento económico chino, con una previsión de casi un 9 por ciento para 2010, según varios estudios. Beijing, apuntan los analistas, no quiere comprometer en exceso ese "milagro económico", lo que fue calificado como un egoísmo incomprensible por parte de Lula da Silva, presidente brasileño.

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