Quien lo Hereda No lo Hurta

Columna de Paulo Ramírez

18 de Febrero de 2000 | 01:39 | El Mercurio
Televisión Nacional lo legó a Megavisión y Megavisión lo legó a Canal 13 (Eso de legado es un decir, porque hubo harta plata de por medio en cada uno de los traspasos). Lo claro es que éste es el mismo Festival de Viña de siempre... con una mano de gato, eso sí.

La misma Quinta Vergara, el mismo animador de hace 25 años (ahora con nueva compañía, la que, evidentemente, merecerá comentario aparte), el mismo esquema, el mismo ritmo, los mismos altibajos, el mismo director de orquesta, hasta las mismas cortinas musicales para las presentaciones del jurado y de los temas en competencia.

En muchos parece haber quedado la idea de que, al Festival de Viña, Megavisión de alguna forma lo echó a perder. Que le quitó nivel, que lo vulgarizó, que lo "mexicanizó" (como si los mexicanos no tuvieran una cultura bastante más rica que la nuestra). Esta concepción es falsa.

Por supuesto que Megavisión puso en algunas ediciones más énfasis en lo popular y que a veces el desfile de coanimadoras era un poco excesivo y que con Juan Gabriel se les pasó la mano. Pero la verdad es que si al festival la primera red privada del país lo hubiera dejado tan por el suelo, estaríamos viendo un evento completamente distinto al de los años pasados ahora que está en manos de Canal 13.

Y no es así. El parecido con la historia es enorme. Más aún, da la impresión de que es intencional. Diez de los veinticinco números del show ya han estado antes en ese escenario. Y, por supuesto, todas las canciones en competencia. Lo mismo, naturalmente, que Antonio Vodanovic e, incluso, que Cecilia Bolocco.

En el caso de Viña heredar una tradición, es lo mejor que se puede hacer. Porque con ese legado vienen muchas cosas amarradas. Viene un estilo incorporado a muchos febreros anteriores, una trascendencia ya demostrada, una dedicación prioritaria de todos los medios informativos y una oportunidad sin parangón de promocionar todo lo que el canal organizador es capaz de meter en la pantalla durante siete días (En efecto, los protagonistas de la próxima telenovela del 13 no están en primera fila porque sean fanáticos de Fulanito...).

Todo se resume en una frase: tal como lo ha hecho durante varias décadas, el festival sigue vendiendo.

Y lo hace porque mantiene los mismos ingredientes: noches de fiesta, delirio adolescente, personajes polémicos, glamour a la chilena y una irrupción súbita de celebridades como no se puede ver en ninguna otra época. Eso es lo que recogió Canal 13 y es lo que está aprovechando. Mantenerlo en esa posición y hacerlo crecer será su gran tarea (de partida, le tiene que durar por siete años).

Por el momento, y bastante antes de que se hayan puesto todas las cartas sobre la mesa, lo que más ha sumado a su herencia son las expectativas, la curiosidad que genera en el público para hacer las comparaciones de rigor: ¿es mejor o peor? La respuesta es -porque no podría ser otra- una sola: en el fondo es igual.

Paulo Ramírez

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