Suprema confirmó cadena perpetua para Herrera Jiménez

La Corte Suprema de Justicia de Chile confirmó hoy la condena a cadena perpetua en contra del mayor en retiro Carlos Herrera Jiménez por el homicidio del obrero Juan Alegría Mundaca, quien fue asesinado para encubrir el crimen el sindicalista Tucapel Jiménez, perpetrado en 1982.

08 de Noviembre de 2000 | 17:21 | EFE
SANTIAGO.- La Corte Suprema de Justicia de Chile confirmó hoy la condena a cadena perpetua en contra del mayor en retiro Carlos Herrera Jiménez por el homicidio de un obrero en 1983.

Carlos Herrera, conocido como "Bocaccio" por sus víctimas, fue uno de los más duros represores del régimen militar y aparece vinculado a una serie de causas por violaciones a los derechos humanos que no se encuentran amparadas por la ley de amnistía de 1978.

El mayor en retiro está acusado de ser el autor material del homicidio del obrero Juan Alegría Mundaca, quien fue asesinado para encubrir el crimen el sindicalista Tucapel Jiménez, perpetrado en 1982.

El oficial en retiro había interpuesto un recurso de casación ante la Corte Suprema, el cual había sido acogido a trámite el 11 de octubre pasado, pero que fue finalmente desestimado hoy.

En su fallo, el máximo tribunal no dio a lugar a la revisión de su sentencia, por lo que Herrera Jiménez empezará a cumplir condena en el penal de Punta Peuco, a 50 kilómetros al norte de Santiago, apenas sea notificado de la resolución.

Junto con Herrera Jiménez también fueron condenados a cadena perpetua por el crimen del obrero el jefe de operaciones de la Central Nacional de Informaciones (CNI), Alvaro Corbalán, y el suboficial Armando Cabrera.

El psicólogo Osvaldo Pincetti fue sentenciado a diez años de prisión como cómplice del homicidio.

El mayor Herrera Jiménez reconoció a fines de octubre pasado ser el autor material de los asesinatos del sindicalista Tucapel Jiménez y del obrero Juan Alegría Mundaca, con lo que esperaba ser beneficiado con la rebaja de la pena en este caso.

Juan Alegría fue ultimado en Valparaíso el 12 de septiembre de 1983, pero su muerte fue hecha aparecer como un suicidio.

El carpintero apareció con las venas de ambas muñecas cortadas y con una carta en la que confesaba haber matado al líder sindical Tucapel Jiménez, quien fue asesinado el 25 de febrero de 1982 cuando participaba en la formación de un bloque amplio de oposición a la dictadura de Augusto Pinochet.
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