Camilo Sesto, puros recuerdos

Al español le falta voz, pero le sobran las emociones y evocaciones que provoca sus canciones. Fue un regreso que él mismo se encargó de prolongar.

20 de Febrero de 2004 | 00:30 | Felipe Gálvez T, El Mercurio en Internet
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Camilo Sesto
Sin mucha voz, pero lleno de recuerdos se presentó el español.
VIÑA DEL MAR.- Podrían hacerse un par de analogías con el show que presentó esta noche el español Camilo Sesto, quien desde hace 23 años no se subía al escenario de la Quinta Vergara.

La primera suena ruda, pero es un buen reflejo de lo que sucedió esta noche: fue como escuchar un antiguo cassette maltrecho por el paso del tiempo, pero que contiene en su desgastada cinta mucho más que simples canciones. Es de esas cintas que uno guarda en un cajón y que ni el polvo puede borrar los recuerdos y emociones que sus melodías contienen.

Así fue escuchar a Camilo Sesto. Porque, hay que decirlo, la voz se le ha perdido al español. Pero eso parece dar lo mismo a la hora de rememorar clásicos de antaño como 'Fresa Salvaje', 'Amor mío que me has hecho' o 'Melina'.

Un público masivamente femenino y adulto se rindió rápidamente a los pies del cantante que gracias a su histrionismo y carisma sobre el escenario logró hacer olvidar su falta de voz y desafinación para llegar al corazón de las fanáticas.

Tan sólo con nombrar sus éxitos de 30 años de carrera, Sesto arrancaba gritos, suspiros y besos que llovían desde la galería y la platea para rendirle tributo.

Luciendo un traje negro y acompañado por músicos y coros de calidad – lo que de paso mejoraba mucho la presentación- el español se plantó en la Quinta y cantó y se movió como antaño, dejando el sudor sobre el escenario.

En la galería las voces se hacían una y acompañaban los coros de todas las canciones. A ratos parecía un show sólido, pero bastaba una desafinación para aterrizar y recordar que se trataba sólo de una buena presentación para el recuerdo.

Pero el viejo cassette provocaba nostalgia. "¿Quieren que siga cantando?", preguntó el español. "Síííííí", respondió el domado Monstruo a coro. Las periodistas de medios extranjeros anotaban en una libreta cada uno de los éxitos, unos 20 en total, y hasta los canturreaban, mientras una chica de Televisa no dejaba de grabar despachos desviando las miradas de lo que sucedía en el escenario.

Bien avanzada la presentación, que incluyó versiones más cortas de algunos éxitos, Myriam Hernández y Antonio Vodanovic salieron a escena y le dieron la Antorcha de Plata al cantante. El Monstruo, obviamente, quería algo más: pocos momentos después vino la Antorcha de Oro.

Segunda analogía: Lo mejor se deja para el final. Vodanovic quería despedir luego al español, lo que, lógico, se contradecía con lo que la Quinta quería y con lo que el mismo Sesto deseaba. Vino 'El amor de mi vida' y los animadores bailaron abrazados.

Tras finalizar ese tema, y despidiéndose del público, Sesto se retiró hacia un costado. Pero antes que Vodanovic alcanzara a hablar, el español hacía su regreso. Una seña a sus músicos y cantó 'A escondidas' a capella. La interpretación y la voz, sorprendentemente, parecieron mejorar.

Tras finalizar, con un coro de 15 mil personas, el artista se dirigió a su derecha y, con evidente molestia hizo una seña a alguno de sus asesores. Pocos alcanzaron a percatarse, e incluso el mismo Sesto debió olvidarse del hecho, porque Vodanovic había cedido y le entregaba la Gaviota de Plata.

Cantó entonces 'Algo de mí' y tras retirarse, volvió rápidamente a cantar 'Melancolía'. Vodanovic lo despidió por tercera vez. Sesto se fue. Pero antes que la transmisión se fuera a comerciales, regresó para cantar 'Volver'.

Fue, quizás, la mejor interpretación de la noche. El español sacó un vozarrón de aquellos y sorprendió a todos en la Quinta. Luego de eso, fue Myriam la que intentó despedirlo. En vano, porque Sesto volvió al escenario.

El animador no sabía que hacer, así que subió una de las escaleras del costado y habló con alguien de la organización. Mala jugada para Vodanovic, ya que tras bajar, trastabilló y casi se convierte en el mayor chascarro del festival.

El cassette viejo llegaba a su fin y lo mejor de la presentación de Camilo Sesto en el Festival de Viña del Mar también. Lo último fue 'Perdóname', aunque en la conferencia de prensa posterior cantó un verso de 'Jamás', "una que se me quedó en el tintero. De haber podido me hubiera quedado otro rato más", dijo.

El español sólo tuvo palabras de agradecimiento y satisfacción por la gente, su show y los premios que recibió. "La gente es especial, un regalo del cielo. No hay un sitio mejor", dijo.
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