Los Pettinellis pusieron ambiente de puerto

El concierto ofrecido por el cuarteto chileno cerró correctamente la cuarta noche de festival. La llamada “Noche chilena”. Su desmpeño les valió las dos antorchas y las dos gaviotas, en una entrega muy poco glamorosa.

22 de Febrero de 2004 | 04:48 | Felipe Ossandón, El Mercurio en Internet
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Los Pettinellis
La banda de Álvaro Henríquez se llevó todos los premios.
VIÑA DEL MAR.- Como ya se ha hecho costumbre en este Festival, el último número de la noche (en este caso Pettinellis), saltó a escena casi a las 2 de la madrugada. Pero como también ya se ha hecho costumbre, esto no impidió que la banda liderada por Álvaro Henríquez ofreciera un sólido espectáculo frente a un público entusiasta que se mantuvo ahí, hasta el final.

El concierto ofrecido por el cuarteto chileno cerró correctamente la cuarta noche de festival. La llamada “Noche chilena”.

Tras una velada que sólo tuvo como punto bajo el paupérrimo desempeño de Natalia Cuevas, la banda de Henríquez se paró con confianza sobre el escenario e interpretó con energía los mejores temas del disco homónimo del grupo.

Pettinellis le puso aire de puerto al show. Empezó su espectáculo con una obertura con claras reminiscencias a la música de películas italianas de los años sesenta. Un sonido que el grupo ha explotado en su primer disco, y que también dominó la presentación de esta noche.

Tras la introducción, Pettinellis entró de lleno a lo suyo con “Un hombre muerto en el ring”, para luego hacer una reivindicación a la cueca con “El desquite”.

La banda sonaba bien. La batería potente, el teclado evocador, el bajo era un buen soporte. Pero dentro de toda esa corrección, y a pesar del efecto producido en el público, queda la sensación de que a la banda le falta bastante. No en lo musical (donde casi no hay cabida para las críticas), pero sí en la puesta en escena, donde se siente demasiado el peso de Henríquez por sobre el resto del grupo.

Pero al público eso no le importa mientras los mantengan entretenidos y alerta. Y los Pettinellis lo consiguieron con creces. Sobre todo cuando Henríquez presentó el tema de “la película más cachonda, por no decir cachera” y lanzó los acordes de “Sexo con amor”, mientras en la pantalla se proyectaba la escena de la película en la que el personaje de María Izquierdo se masturba siguiendo un manual de instrucciones.

El problema vino después. Cuando apareció Vodanovic, y en una actitud que se ha hecho derechamente molesta, empezó a alentar al público para que pidiera los premios. Y entonces como si se tratara de un combo en un restaurante de comida rápida, el animador entregó de una sola sentada las dos antorchas y las dos gaviotas.

La verdad es que no merecían tanto y además el hecho de que la entrega fuera tan pragmática, le quitó sentimiento a un premio que ya prácticamente no tiene valor.

En ese momento se cerró la transmisión televisiva. Y tal como ocurrió el jueves con Chancho en Piedra, después de eso vino lo mejor del show.

Henríquez invitó a Titae Lindl, su ex compañero de Los Tres y junto a él interpretaron “Amor violento” y luego “He barrido el sol”, tema con el que la Quinta se transformó en un karaoke gigante.

Luego vino “una de las canciones más hermosas que se hayan hecho en Chile”, la que en opinión de Henríquez es “El pueblo unido jamás será vencido”, tema que alternó con imágenes de los setenta en las pantallas gigantes y cientos de miles de puños en alto en la galería.

Para terminar, Pettinellis cerró con el hit del verano. Primero Henríquez ofreció una sentida versión de “Love is in the air”, casi a capella, para luego interpretar “Ch ba puta la güea”, tema que hizo bailar a todo el mundo y con el que cerró la presentación de esta noche.

El público estaba encendido y apenas la banda dejó el escenario empezó a cantar “No nos vamos ni cagando…”. Pero no les quedó otra que irse, porque Pettinellis no volvió.
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