El día de

04 de Junio de 2004 | 13:38 | Amanda Kiran
El día d estás nerviosa.

El día d te despiertas a las seis de la mañana. Antes que todo el mundo.

El día d estás esperando que suene el teléfono.

El día d estás lista para cualquier cosa, para que te abracen, que te den besos, que te quieran.

El día d quieres ser una reina. No, mejor una princesa, es más joven. Quieres abrir sorpresas, quieres ser más feliz.

El día d es tuyo, esperó para ti 364 días. Te lo consiguieron después de varios meses de carga.

El día d está dispuesto a entenderte, a recogerte, a doblegarte.

El día d recibes letras, cartas, correos electrónicos (valga esta época). Recibes las palabras más emotivas y perfectas de la gente que menos y más te lo esperas.

El día d crees que todo está hecho para ti. Las leyendas, los nuevos nacimientos, las llamadas, las luces. Hasta los tráficos te parecen buenos este día.

El día d, la ansiedad te regala colores, supuestos roces, bellas conversaciones. En este día descubres a los mejores poetas, los más agraciados artistas y los mas ridículos soplones.

Cuando llega este día, el mundo gira en otro sentido, y sin importar cuantas veces te lo han dicho antes, te piropean de lo lindo, una vez más.

En este día reaparecen tus amistades perdidas, las distancias se acortan y las murallas desaparecen.

Está todo dando un vuelco para mostrarte que tus padres te adoran, tus hermanos te recuerdan, tus cuñadas te respetan y tus amigos te necesitan.

El día famoso está en el aire por ti. Según como lo haces, como tú lo enfrentas.

El día d es, desde que eres pequeña, un día especial y mientras vas creciendo, te vas encontrando con nuevas sorpresas.

Extrañas a tus miles de hermanos cantándote en la mañana, con cara de sueño y bien despeinados; extrañas a tu madre, con la torta entre las manos y extrañas a tu padre, cantándote también ya de corbata, dispuesto a alimentarte el resto del año.

Extrañas llegar al colegio y ver tu puesto repleto de tarjetas de colores. Pero han pasado millones de cosas buenas. Y ya todo lo nuevo –en evolución- logra que los recuerdos se transformen en momentos llenos de vida para este majestuoso día.

No importa cuántos años hayan pasado desde que fue la primera vez. No importa si crees sentirte "deprimida" porque son demasiados números. No importa que no quieras que pasen más.

Lo importante es que reconoces cosas nuevas cada vez,en este día, que te llenan de vida y de emoción. Lo importante es que te renuevan las ideas, los sentimientos y te cargan de energía para todo lo nuevo que debe venir. Lo importante es que vienen más olimpíadas, más mundiales, más clasificaciones, más entrenamientos, más desafíos, más trabajos, más amigos, más sorpresas, más viajes, más ilusiones, más proyectos, más amor.

Y tú, pese a la experiencia, te crees más nuevo. Renovado.

Está todo en la cabeza. Todo en el corazón. Todo dentro de uno.

Todo existe gracias a tu entorno, tus familiares. Tanto los nuevos como los viejos.
Se entremezclan. Se fusionan.

Este día todo se despierta de una extraña manera, cuando abres la puerta al primer golpeteo. Sólo ves un paquete, bien lindo, lleno de colores.

Tu sonrisa crece, todos los músculos de tu cuerpo te recuerdan tu imagen feliz. Tus estímulos se duplican, y tus oídos se apresuran a escuchar.

¡Feliz cumpleaños! ¿Número? ¡Ah!, qué importa.


Amanda Kiran
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