Brasileños enmudecieron tras quedar eliminados del Mundial

La derrota ante Francia dejó a las principales ciudades cariocas desnudas de alegría, sin el color, la música y el brillo preparados para la gran fiesta del equipo que llegó como favorito.

01 de Julio de 2006 | 18:09 | ANSA
SAO PAULO.- Esta tarde, un país entero quedó en silencio. Desde la derrota de la final de 1998 que Brasil no enmudecía a causa del fútbol, en un clima de tragedia nacional.

La eliminación en cuartos de final del Mundial de Alemania por parte de Francia, que ganó 1-0, dejó a las principales ciudades de Brasil desnudas de alegría, sin el color, la música y el brillo preparados para la gran fiesta del equipo que llegó como favorito.

"Brasil no mereció pasar a las semifinales. Estamos tristes", dijo el locutor emblema de la cadena O'Globo, Galvao Bueno.

En todo Brasil se habían preparado shows para después del partido, el que se consideraba ganado de antemano.

En Sao Paulo, apenas terminó el encuentro fueron arriadas las millones de banderas que colgaban de los edificios de la urbe más poblada de América del Sur.

En el centro de la ciudad, unas 30.000 personas siguieron el partido a través de una pantalla gigante colocada por la misma cerveza que auspicia al DT Carlos Alberto Parreira.

"Es una vergüenza, el equipo no tuvo alma. Si la tuvo, fue el alma de un burócrata, la de Parreira", decían algunos hinchas.

En Río de Janeiro, las principales escuelas de samba habían preparado una fiesta, a la que se quedaron hinchas de Flamengo, que parecían ajenos a la desgracia nacional.

En la Praça da Estacao de Belo Horizonte, en tanto, se habían congregado miles de personas, que desde el gol francés que eliminó a Brasil comenzaron a silbar a su equipo.

En las radios los hinchas explotaron. "El equipo tuvo miedo de Zidane. Los únicos que jugaron contra Francia fueron Juan, Lucio, Dida y Ze Roberto", comentó Adriano Ambrosiano a la radio Bandeirantes.

Los "crucificados" por la prensa fueron Cafú, Roberto Carlos, Ronaldinho Gaúcho y Adriano. El clamor popular estaba a favor de la titularidad de Robinho, el joven maravilla que nació en el Santos de Pelé y que apenas entró como titular ante Japón.

Los fuegos artificiales, característicos de los partidos de Brasil, apenas se habían escuchado el viernes en Sao Paulo y Rio de Janeiro, donde los brasileños festejaron ruidosamente, como una victoria propia, la eliminación de Argentina, tras empatar 1-1 ante Alemania y caer en la definición a penales.

Los principales comentaristas pidieron como nuevo técnico a Luiz Felipe Scolari, campeón con Brasil en el Mundial 2002 y semifinalista al frente de Portugal.

Según encuestas online publicadas por el sitio de Internet UOL, el 88 por ciento de los internautas enfurecidos responsabilizó a Parreira por la eliminación.

Parreira había sido campeón en Estados Unidos 1994, equipo en el que brilló Romario y que ganó la final por penales ante Italia.

Pelé, la máxima estrella del fútbol mundial, lo había pronosticado: "Tengo un mal presentimiento". Los brasileños "de a pie" celebraban por ello, dado que "O Rei" es respetado por su pasado con las piernas y no por su presente de palabras.

Sin embargo, esta vez Pelé había acertado, con la misma precisión que tenían sus piernas.
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