¿Son confiables las recomendaciones de productos de blogueros?

Algunos blogueros en EE.UU. creen pertinente establecer un código de ética sobre lo que escriben en sus bitácoras online.

25 de Junio de 2009 | 13:13 | AP

SANTIAGO.- Antes de comprar un producto, la gente con frecuencia recurre a recomendaciones de gente común y corriente en la internet.

No sabe que a menudo esas recomendaciones no son auténticas: muchos blogueros supuestamente independientes aceptan regalos como computadoras portátiles, viajes a Europa, vales e incluso dinero en efectivo por colocar una evaluación positiva de un producto de 200 palabras.

La práctica se ha popularizado tanto que está siendo analizada por la Comisión Federal de Comercio (CFC). Se espera que en los próximos meses se fijen nuevas normas que incluirán sanciones a los blogueros -y a quienes los compensan- que hacen afirmaciones falsas o no revelan conflictos de interés.

Sería la primera vez que la CFC supervisa en forma sistemática lo que dicen y hacen los blogueros online.

Un procedimiento bastante común que consiste en colocar un aviso gráfico o un enlace con una firma que vende productos por la internet, cobrando comisiones por cualquier venta, ya es razón suficiente para disponer controles.

“Si usted va a una tienda por departamentos, sabe que el vendedor es un vendedor”, declaró Rich Cleland, director adjunto de la división de prácticas publicitarias de la CFC. “En la internet, si uno piensa que le están dando consejos desinteresados... y resulta que hay razones económicas detrás de lo que dicen, el consumidor debe estar al tanto de esa información”.

Las pautas darían uniformidad a una comunidad en la que cada uno actúa por su cuenta.
A medida que aumenta la importancia y la sofisticación de los blogueros, el fenómeno se ha tornado en una especie de periodismo comunitario, sin un consenso en torno a las prácticas éticas típicas de los medios informativos tradicionales.

Los periodistas que trabajan para diarios y otros medios le deben rendir cuentas a sus patrones y generalmente no pueden recibir pagos de las empresas. También deben devolver un producto cuando terminan de estudiarlo.

La blogosfera es muy diferente.

“Los individuos que crean los blogs son quienes fijan las reglas”, expresó Lee Rainie, director del Pew Internet and American Life Project. “Alguna gente acepta pagos y regalos, otra no”.

Los blogueros dicen que si son vigilados por la CFC, tendrán miedo de colocar notas inocentes y podrían suspender sus blogs o actualizarlos con menos frecuencia.

Rebecca Empey afirma que con los avisos y pagos que recibe de algunas empresas para que recomiende productos recibe hasta 800 dólares al mes, que la ayudan a pagar las cuentas de una familia de seis personas.

Empey, quien tiene 41 años y cuatro hijos y reside en New Hartford, estado de Nueva York, teme que una mención al pasar de un remedio natural para resfríos que ella compró pueda generar una investigación de la CFC.

“Este producto nos ayudó. Nos hizo sentir bien. ¿Me demandarán por no haber contratado a un científico para que haya una investigación?”, preguntó la mujer.

Empey dice que revela en su página las compensaciones que recibe o incluye el logo de lo que describe como “mi patrocinador”. Sostuvo que la mayoría de sus lectores sabe que ella a veces recibe compensaciones.

El blog Double Bugs elogió los sándwiches helados de poca grasa Skinny Cow. Lo que no contó es que Nestle le estaba dando vales a cambio de ese elogio.


Política de ética

Algunos blogueros creen que las nuevas normas ayudarán a renovar la confianza en esos portales. Pero no están muy seguros de que la CFC sea el organismo indicado para elaborar esas normas.

“Lo mejor sería que los blogueros se regulen a sí mismos”, dijo Robert Cox, presidente de la Media Bloggers Association de New Rochelle, estado de Nueva York. “Tenemos leyes que se aplican a todo el mundo, no solo a quienes escriben blogs”.

Yuli Ziv, quien tiene un blog sobre modas en Nueva York, está ayudando a elaborar una política de ética para unos 15 portales.

“Este es un tema delicado, al margen de la intervención de la CFC. Está relacionado con la confianza que pueden inspirar” los portales, manifestó.

La CFC tiene normas que prohíben las prácticas comerciales engañosas o injustas. Las nuevas pautas buscan aclarar esas normas e incluir por primera vez a los blogueros, término vago que abarca a cualquiera que escriba un diario personal en la internet.

“Es algo bastante aceptado que cualquier recomendación que hace alguien, por cualquier medio, electrónico o no, es una parte importante de la estrategia publicitaria de toda compañía moderna”, expresó Cleland. “Esto es algo nuevo y es imperativo que se regule”.

Las nuevas pautas obligarían a los blogueros a sustentar de algún modo sus afirmaciones y a revelar si están recibiendo compensación alguna. Quienes violen esas normas podrían exponerse a sanciones y demandas judiciales.

Las normas abarcarían todo tipo de blog, no solo los especializados en críticas de productos.

De este modo, alguien que tiene un blog para mantener a sus parientes al tanto de lo que sucede con su familia debería pensarlo dos veces antes de recomendar un libro sobre crianza de niños que les gustó e incluir un enlace con un sitio donde se puede comprar el libro.

El incluir el dato de que el bloguero está siendo compensado por su recomendación de un producto podría modificar sustancialmente la imagen de los blogueros.

“Dudo que el lector común de un blog piense que el bloguero tiene relación alguna con la compañía”, expresó Sam Bayard, del Berkman Center for Internet & Society de Harvard. “Uno piensa que (los blogs) son algo personal, informal, improvisado, que sale del corazón, sin filtros, sin censuras y sin planificación”.

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