Mike Patton revivió la asquerosa tradición de los salivazos en el regreso de Faith No More

"Lo mejor es tocar con vosotros, pero sin los pollos... aunque también con los pollos", dijo el cantante antes de ser bañado en escupitajos. Dedicatorias a Vodanovic y Frei completaron una noche llena de guiños locales en el Caupolicán.

30 de Octubre de 2009 | 00:02 | Sebastián Cerda, El Mercurio Online

La última vez que Milke Patton y compañía habían pisado suelo nacional fue en 1995.

Claudio Caiozzi, El Mercurio

SANTIAGO.- Habíamos logrado erradicar esa asquerosa costumbre metalera de lanzar salivazos a la estrella de turno como inentendible forma de veneración, y que Mike Patton sufrió como pocos en 1995, cuando el público del Teatro Caupolicán lo tapizó a escupos durante su presentación junto a Faith No More.

Sin embargo, fue el propio cantante del grupo el que se encargó de revivirla esta noche, cuando regresó con la banda a Chile precisamente en el recinto de San Diego, como parte de su gira de reencuentro. Tras interpretar "Ashes to ashes", Patton habló al público que repletaba el lugar: "Lo mejor es tocar con vosotros, pero sin los pollos... aunque también con los pollos".

Es de imaginar lo que vino después: Una lluvia de escupitajos respondió a la implícita petición del cantante, quien la recibió con una mezcla de hidalguía y masoquismo (además de un estómago a toda prueba), mientras interpretaba "Just a man". Mejor ni contar que hasta lamió de su brazo el primero de los cientos de salivazos que le cayeron encima (bueno, parece que ya lo contamos).

Fue la más patente manifestación del vínculo imperecedero entre la reunida banda norteamericana y sus fans chilenos, a los que además recordó una serie de historias tejidas sólo acá, al alero del grupo. De este modo, dedicó a Antonio Vodanovic "una canción de amor", antes de interpretar "Evidence", y luego aseguró que el grupo había cambiado de nombre a "Frei No More", de acuerdo con el eslogan que precisamente el regreso de la banda puso de moda.

Fueron las señales más evidentes y grotescas de la comunión que el grupo tiene con el país, pero que sin todos esos guiños igualmente hubiera quedado clara: Faith No More se presentó esta noche en un Caupolicán con cerca de seis mil personas que lo repletaron hasta los rincones, y que corearon y celebraron cada acorde que venía del escenario.

En ese entorno, la banda desenfundó sus mayores éxitos, ante una mezcla de viejos metaleros y seguidores más jóvenes que se enfrentaban por primera vez al grupo en vivo.

El entusiasmo en la audiencia fue total, y Patton abandonó el escenario dejando la invitación abierta para asistir hoy viernes, al estadio de La Florida. Ojalá alguien le cuente que allí habrá cerca de 20 mil personas. No vaya a ser cosa que sufra con mayor intensidad las consecuencias de otra petición tan exótica como la de esta noche.

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