* Un año en otro país no sólo sirve para aprender un idioma. Compartir con otra cultura deja mucho más que eso.
En 1999 Loreto Toro tomó una decisión que marcaría su vida. No se casó, tampoco encontró su vocación. Simplemente, decidió que quería pasar un año en otro lugar del mundo, conocer otra gente, otra cultura. Así llegó a Sudáfrica, como estudiante secundaria de intercambio.
"Tenía la curiosidad por conocer una cultura distinta. Quería emprender nuevos desafíos, conocer esos paisajes y aprender inglés", cuenta.
Entonces tomó el teléfono y llamó a American Field Service (AFS). En unos meses más ya estaba en un avión, para vivir una experiencia que superó todas sus expectativas.
Quienes quieran emprender la aventura tienen que seguir pasos similares y averiguar por sí mismos al respecto, ya que no son los colegios los que proponen los intercambios.
Así, quien quiera pasar un año o un semestre en Estados Unidos, Letonia o China, entre otros países, debe dirigirse a las instituciones como la mencionada AFS, Youth for Understanding (YFU) o EF.
Selección
Allí se inicia un proceso para seleccionar a los alumnos que viajarán. "Deben llenar una ficha de antecedentes personales, otra médica, los padres hacen una biografía del hijo, el colegio entrega informes", cuenta María Eugenia Vega, coordinadora de voluntarios de AFS.
Usualmente las instituciones no cobran por este proceso, salvo EF, que cobra US$ 150, que son devueltos si el postulante no quede seleccionado.
La motivación por compartir con otras culturas es lo más importante para emprender esta aventura, mucho más que factores anexos, como aprender un idioma. "Si ésa es la idea del postulante, está en el lugar equivocado. El idioma es sólo algo que viene por añadidura, por el hecho de vivir en el lugar", dice María Eugenia Vega. Y bien lo sabe Loreto Toro que, además de inglés, debió aprender zulú.
La idea principal es promover un intercambio entre los pueblos. "Queremos que los jóvenes entiendan las culturas y su diversidad, que tengan una experiencia de vida", cuenta Christian Eliessetch, de YFU.
Incluso contribuir a la paz mundial es el mega objetivo de estas instituciones que, como AFS e YFU, nacieron en el período de las guerras mundiales, llevando jóvenes que vivieron esa trágica experiencia a conocer la realidad de los demás pueblos. Están convencidos de que así mismo, 59 años después, podremos construir un mundo mejor.
Qué y cuánto se paga
Irse de intercambio tiene un costo. Quien quede seleccionado deberá pagar entre US$ 6 mil y US$ 9 mil, dependiendo del tiempo de estadía y del lugar al que vaya. La cifra implica pasajes, matrícula en un colegio, seguros médicos y asistencia en el país de destino. Es conveniente preguntar bien por esto, ya que algunas instituciones no contemplan ni pasajes ni seguros. El estudiante vivirá con una familia, por lo que no debe costearse esos gastos, aunque sí los personales. Quienes no tienen ese dinero, pueden postular a becas que cubren desde un 25% hasta el total del programa.
Más información
• En Internet: www.afs.cl; www.ef.com; www.yfuchile.cl
El Mercurio, lunes 03 de octubre de 2005