Región rusa promociona "turismo ufológico" ante múltiples avistamientos

La localidad de Molebka es considerada por aficionados a los ovnis como una de las zonas con mayor número de casos registrados.

03 de Octubre de 2010 | 12:42 | EFE

Los entusiastas de los Ovnis consideran la región de Perm como un lugar de alto nivel de avistamientos.

Archivo El Mercurio
MOSCÚ.- La región rusa de Perm pretende atraer a los turistas mediante la promoción de los numerosos avistamientos de ovnis que presuntamente se producen en la zona, informó hoy su gobierno regional.

"Hemos habilitado rutas para los aficionados a los ovnis y curiosos que vienen hasta Perm para explorar fenómenos paranormales. Éste podría convertirse en el distintivo turístico de la zona", señaló un portavoz de la administración.

De esta manera, un cartel con la inscripción "zona anómala" indicará el camino hasta la aldea de Molebka, considerado por los aficionados a los ovnis como una de las zonas del mundo donde se producen más avistamientos de objetos voladores no identificados.

Molebka, conocida también como el "triángulo de Perm", o la "zona anómala", es un lugar de peregrinaje habitual entre los "rastreadores" de ovnis, quienes incluso celebran allí encuentros anuales con la esperanza de toparse cara a cara con algún extraterrestre.

La zona, que se extiende a lo largo de 44 kilómetros en la falda de los Urales, es también famosa por registrar un alto índice de presuntos fenómenos paranormales como psicofonías o fuertes variaciones de los campos electromagnéticos.

En 2008, el gobierno de Perm expresó su intención de convertir la "zona anómala" en un santuario de las ciencias paranormales.

El proyecto, que requería una inversión de cinco millones de dólares, contemplaba la construcción de un museo dedicado a los ovnis, un observatorio con una cúpula en forma de platillo volante, un campamento turístico e incluso una estatua gigante de un alienígena.

Según los expertos, el geólogo ruso Emil Bachurin fue el primero en investigar la actividad paranormal en Molebka, tras descubrir en 1983 un socavón en la nieve de 62 metros de diámetro que consideró como huella del aterrizaje de un ovni.
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