"Schmetterlinge": La primera novela de un joven escritor

Jorge Baradit y Darío Oses presentarán mañana este libro, que a Emilio Araya le tomó sólo ocho meses terminar.

29 de Marzo de 2010 | 10:33 | Por Alberto Rojas, Emol

''Schmetterlinge'' es la primera difusión pública que hace Emilio Araya de sus incursiones en la fantasía.

Forja

SANTIAGO.- Martina es una niña que vive en el sur de Chile, una zona de nuestro país que históricamente ha estado plagada de mitos y fantasía. Pero un día se da cuenta de que tanto su cuerpo como su vida están empezando a cambiar, iniciando un viaje que no sólo la llevará de ser una niña a transformarse en una mujer; también la hará transitar de la realidad a la fantasía.

"Schmetterlinge" (Ed. Forja, $8.000) es la primera novela de Emilio Araya Burgos, joven estudiante de Licenciatura en Letras Inglesas en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Y cuyo nombre en alemán ("Mariposas") resulta tan sugestivo como intrigante.

"Esta novela nació de una fuerte necesidad por revitalizar mi creatividad. Los últimos años habían sido bastante duros y escuetos en cuanto a lo que escritura se refiere. No hacía más que re-escribir proyectos viejos, tratando de retomar el hilo", explica sobre el proceso que culminó en este libro. "Meterse en el personaje fue lo más difícil. No tanto por su personalidad, sino por los ritmos psicológicos que estaban y están en juego. A pesar de todo, me demoré bastante poco en escribirla; con borradores, correcciones y todo, no más de ocho meses".

El lanzamiento de "Schmetterlinge" será este martes 30 de marzo a las 19:15 horas, en el Café Literario de Providencia (Metro Estación Salvador). La presentación estará a cargo de la académica de la Pontificia Universidad Católica, María Susana Bunster, y de los escritores Jorge Baradit y Darío Oses.

-¿Cómo definirías esta historia?
-Como un rito de paso y una revisión de vida. Y, por cierto, como una historia profundamente realista, a pesar de la constante oscilación que existe entre el mundo cotidiano y Faërie, el mundo de las hadas. Hablo de realidad en sentido amplio, no siguiendo el modelo sesgado que nos proponen ciertas tendencias. Hay que abrirse a la posibilidad de ver lo sobrenatural como algo con lo cual convivimos diariamente.

-¿Cuáles crees que son tus mayores influencias literarias?
-Sin duda J.R.R. Tolkien, aunque por oposición. Durante años, fui un lector fiel de todo el legendarium de la Tierra Media. Ahora, sin embargo, me parece casi imposible retomar esas lecturas. Pero reconozco en Tolkien a un gran formador. Fue un escritor brillante, a su manera, pero sus errores dejaron un gran campo para seguir reinventando la fantasía. También tengo un gran apego por los clásicos. Y si alguien llegara a sentir miedo mientras lee "Schemetterlinge", debo decir que el mérito es entero de Poe.

-Éste es tu primer libro, ¿cómo esperas que lo reciba el público?
-Lo que más me importa es que guste. No es un trabajo con grandes pretensiones. Espero incluso una reacción adversa, siempre y cuando sirva para crecer y no para hacer que me pierda de vista por miedo a la crítica. De todas maneras, no está en mis planes echar pie atrás por eso. Pero me gustaría que mi libro fuera tomado en serio.

-¿Qué opinas del actual movimiento literario chileno de literatura fantástica?
-Me parece que es lo mejor que puede haberle pasado a este país. Contrario a lo que piensan algunas voces, creo que nos dignifica; nos ayuda a despertar. Mike Wilson ("El Púgil") dijo por ahí (creo que en una reseña de "Kalfukura", de Jorge Baradit) que nuestro continente adolece, desde los tiempos de la Colonia, de un interés metafísico. En Chile somos increíblemente prejuiciosos con la fantasía. Sospecho que todavía no la entendemos; seguimos creyendo que es sinónimo de puerilidad.

-¿Y cuál es tu próximo proyecto?
-Estoy trabajando en una novela llamada "Desde el Pantano al País sin Memoria". Es un cuento de hadas en clave tradicional, oscuro, aunque bastante violento, y con un fuerte hincapié en lo social. Es la historia de un artesano misógino que se convierte en asesino. En Chile somos increíblemente violentos con las mujeres, y lo peor es que existe gran tolerancia tanto por parte de los familiares de las víctimas, como por el lado de los victimarios. Hay que poner los temas fundamentales sobre la mesa, y creo que la fantasía es el mejor ámbito para hablar de las cosas que realmente nos importan. No creo que sea un pretexto para evadirse.

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