Experto nuclear en Francia descarta peligros para que Chile instale una central

Un alto miembro de Agencia de Energía Nuclear de la OECD explica que ni la seguridad, ni los temblores son problemas a la hora de instalar una central nuclear. De hecho en Japón, uno de los países más sísmicos del mundo hay cerca de 50 plantas nucleares.

13 de Marzo de 2007 | 08:41 | Alejandra Torres, El Mercurio Online
EFE

SANTIAGO.- Algunos se imaginan un desastre ecológico total. Desechos tóxicos esparcidos en el desierto o en el sur. Daños en la salud irreparables. Generaciones enteras enfermas por la radioactividad. Un nuevo episodio de Chernobyl en nuestra puerta. Todo si en Chile se llega a instalar una central nuclear, tal como se ha comentado en las últimas semanas.


Javier Ruig, director de la división de seguridad  de energía nuclear, de la Agencia de Energía Nuclear de la OECD, un prestigioso organismo multinacional que asesora a Estados en materias de desarrollo económico, explica en conversación con Emol desde París, que tales peligros no existen y que, de hecho, Chile ni siquiera por su sismicidad, tendría problemas para instalar una planta nuclear.


Señala que la discusión que se está dando en Chile, y que ha provocado una gran polémica entre grupos ecologistas y el Gobierno por el inicio de los estudios para ver la factibilidad técnica de una planta en el país, es una discusión mundial, que está pasando en muchos países porque el dilema energético es un "problema real".


Por lo mismo, Javier Ruig opina que "en la situación de carencia de energía que existe no se debe descartar ningún tipo de energía y deben usarse todas las disponibles".


Afirma además que "el tema de la seguridad yo creo que es un tema superado. Después de Chernobyl se han tomado muchas medidas". Según el experto francés el tema de los temblores en Chile no debería traer problemas ya que hay centrales nucleares en países como Japón (50 centrales) y en California, Estados Unidos. “El problema de estar en una zona más sísmica es que los requisitos que se le exigen a la central son más severos”, explica Ruig.


De hecho, según comenta el experto, esta energía tendría una serie de ventajas sobre otras. "Con la subida del precio del petróleo, obviamente la energía nuclear es competitiva económicamente, con el acuerdo de Kyoto, la energía nuclear no produce gases de efecto invernadero, entonces muchos países están empezando a hacer estos estudios", explica.


La competitividad económica se daría fundamentalmente por dos razones: la mencionada subida de precios del petróleo y por el eventual aumento de tasas a energías que producen CO2. Por ejemplo, en Francia, "lo que ven los franceses es que gracias a tener el 80% de energía nuclear han sido inmunes a todos los vaivenes del petróleo y que tienen la energía más barata de toda Europa", explica.


Otra de las ventajas sería que el suministro estaría asegurado, con lo que se evitarían problemas como los que enfrenta Chile con el recorte de gas desde Argentina. "La ventaja de la energía nuclear es que se considera una energía doméstica, no hay problemas de producción de uranio, hay reservas por lo menos de aquí a 100 años (…) Además está en países muy estables como Canadá y Australia", sostiene Ruig.


Residuos, el gran problema


Sin embargo, las centrales nucleares tienen aún un grave problema: sus residuos. Los desechos tóxicos de una planta tienen una duración de más de 10.000 años. "La solución tecnológica para tratarlos existe, pero no hay acuerdo político en llegar a ella, que sería usar minas o almacenamientos muy profundos en espacios geológicos muy estables. En realidad hay un tema social-político que nadie quiere tener un almacenamiento de residuos en su territorio".


Mientras tanto, los residuos se almacenan temporalmente en las centrales. "El problema no es para un almacenamiento de 100 o 200 años, es para uno definitivo, para 10.000 años en un sitio que no necesite controles institucionales".


En Chile, las principales presiones en contra de la proliferación nuclear están dirigidas por grupos ecologistas. Sara Larraín de Chilesustentable y Manuel Baquedano del Instituto Ecológico Político, han declarado públicamente su malestar por el inicio de los estudios y se oponen tajantemente al uso de energía nuclear en Chile.


Sin embargo, según cuenta Ruig, en ciertas partes de Europa y Estados Unidos la posición de los ecologistas es otra.


"Nuestra impresión es que muchos ecologistas que están realmente preocupados por el medio ambiente han cambiado drásticamente con el tema nuclear. Por ejemplo en EE.UU. e Inglaterra los científicos que antes apoyaban a grupos ecologistas ahora están a favor de la energía nuclear porque ven que la amenaza del cambio climático es mucho mayor y esta energía puede ayudar a resolver este problema porque las otras alternativas, como el petróleo, el carbón o el gas, son todas contaminantes desde el punto de vista de gases de efecto invernadero", señala.


Otro de los temas que ha molestado a los ambientalistas es el lobby, que según ellos, estarían efectuando ciertos personeros, como el presidente del PPD, Sergio Bitar, para que el Gobierno acelere las investigaciones.


Sin embargo, Ruig descarta cualquier tipo de intervencionismo por parte de las empresas nucleares francesas y niega también que estas tecnologías se estén tratando de vender a países subdesarrollados para intentar potenciar un negocio en decadencia, tal como lo denunció a Emol el director de Greenpeace en Chile, Rodrigo Herrera.


"Yo no creo que esto sea un caso de intervención tecnológica ni mucho menos", comenta Ruig. Señala además que el interés por energía nuclear se da sobre todo en países desarrollados que cuentan con la tecnología necesaria para llevarla a cabo.


"Creo que hay un interés en el tema tanto de países desarrollados como subdesarrollados. De hecho, el tema de energía nuclear se da fundamentalmente en países desarrollados. Es muy complicado en un país subdesarrollado o en vías de desarrollo iniciar un programa de energía nuclear sin una estructura mínima. No creo que se dé mucho el caso", explica. Aclara, sin embargo, que "para Chile esto no sería un problema".

Cuánto se demora instalar una planta nuclear

Hacer una planta de energía nuclear demora bastante tiempo. Según Javier Ruig, experto nuclear francés, "desde que se decide construir un central hasta que empieza a operar pasan mínimo 6 años. Si además hay una discusión política y publica hay que añadir tres años más… Por eso muchos países están empezando estudios para que eso no sea un retaso si la decisión final es positiva. Sobre todo para países que empiezan, que no tienen marco regulador… Los diez años incluso pueden ser cortos".

- Sumistro asegurado de energía, por lo menos de aquí a 100 años.

- Independencia de los vaivenes del petróleo.

- Competividad económica por subida de precio del petróleo y por posibles alzas de impuestos a energías contaminantes de CO2.

- Tema de la seguridad estaría superado. Luego de Chernobyl las medidas de seguridad se incrementaron considerablemente.

- Instalar una central en una zona sísmica no presenta problemas, sólo implica requisitos más severos para la instalación de la planta.

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