Multitudinario adiós a bombero mártir de Valparaíso

En la ocasión se declaró públicamente a Gabriel Lara mártir número 68 del Cuerpo de Bombero de Valparaíso.

21 de Enero de 2008 | 21:37 | Audénico Barría, El Mercurio

VALPARAÍSO.- A esta hora miles de personas despiden al bombero Gabriel Lara Espinoza, de 25 años fallecido a raíz de las graves quemaduras que sufrió cuando participaba en el control del incendio que destruyó casi un centenar de viviendas del Cerro Cruz el pasado lunes 14 de enero.

En la plaza Sotomayor, frente a la Comandancia General del Cuerpo de Bomberos, se ofició una liturgia fúnebre que estuvo a cargo del obispo de Valparaíso monseñor Gonzalo Duarte García de Cortazar, acompañado de capellanes de bomberos.

Ante unas 15 mil personas, entre ellos voluntarios de bomberos de toda la región y de Santiago, el féretro fue sacado desde la capilla ardiente instalada en el edificio  institucional, al son de una gaita que interpretó el tradicional “Tu gracia recibí ahora”.


En su homilía el obispo destacó el espíritu de servicio del joven voluntario de sólo 25 años quién “fue fiel a su promesa de servicio”. El prelado hizo también una fuerte crítica a la falta de solidaridad de la comunidad para con los bomberos. “Me da vergüenza como porteño ver a los bomberos vendiendo números de rifas en las calles y me da vergüenza la falta de solidaridad de los chilenos y particularmente de los porteños”, señaló.

Tras el oficio religioso, despidieron los restos del bombero el superintendente de Bomberos de Valparaíso, Erasmo Olivares, el presidente de la Junta Nacional de Bomberos, Miguel Reyes, el intendente de la región, Iván de la Maza y el alcalde Aldo Cornejo.


En la ocasión se declaró públicamente a Gabriel Lara mártir número 68 del Cuerpo de Bombero de Valparaíso. Cerca de las 21:00 horas el féretro fue embarcado en un carro bomba y se inició el traslado de los restos hacia el  Cementerio Nº 1 de Valparaíso.

Numerosas personas salieron de sus casas para ver pasar el cortejo en momentos emotivos por el sonar de las sirenas y el paso de cerca de un millar de voluntarios, algunos de los cuales portaban las tradicionales antorchas. A esta hora se está llevando a cabo la sepultura.