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Cómo preparar sopaipillas y sobrevivir al invierno

El frío puede hacer olvidar las calorías que sobren, en especial cuando uno sabe las mejores recetas para este clásico de la cocina chilena y de los meses helados.
Renata Robbio, Guía de Cocina
Miércoles 5 de mayo de 2010 11:20
Sopaipillas y calzones Rotos

Sopapillas, un clásico invernal.
Foto: Claudio Vera, El Mercurio

Sopaipillas y calzones Rotos

Sopaipillas pasadas.
Foto: LUN

Sopaipillas y calzones Rotos

Si prefiere las cosas dulces, su opción son los calzones rotos.
Foto: Yasna Kelly, El Mercurio

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El otoño y el invierno son las estaciones que menos me gustan. Quizás para muchos, las tardes frías, lluviosas, opacas, son el mejor pretexto para quedarse acostados, viendo una buena película o leyendo un buen libro… pero seamos sinceros, nadie se queda en la cama, si no es con un buen “menú” al lado, y lo que prometía ser una tarde de cultura, se transforma en un degustación gastronómica.

¿O me van a negar que al lado del control remoto o del libro, no tienen un buen chocolate o una buena taza de té con calzones rotos o sopaipillas? Porque un invierno sin calzones rotos ni sopaipillas, no es invierno!!!

Y ese es el problema para la mayoría de las mujeres. Nos sumergimos entre las frazadas y el calienta-camas a pasar el frío, mientras las horas pasan y pasan y no nos damos cuenta de que la bandeja con sopaipillas o calzones rotos comienza a vaciarse.

Es cierto, en las noches vienen los arrepentimientos, cuando sacamos la cuenta de cuántas calorías nos metimos en el cuerpo ¡por culpa de la maldita lluvia!

Por mucho que queramos, por Dios que nos cuesta hacer dieta en invierno, y nos justificamos bajo el argumento de que con el frío se necesitan más calorías y... seguimos con las sopaipillas…

Bueno, en honor a esos kilos de más que acumulamos durante el invierno, hoy publico las recetas de sopaipillas y calzones rotos… por lo menos, ¡así no engordamos solas!

Sopaipillas
1 taza de zapallo cocido
3 cucharadas de manteca derretida
1 cucharadita de sal
2 tazas de harina
½ taza de leche o agua caliente
Aceite para freír

Estile y pase la taza de zapallo por cedazo.

Haga una corona con la harina y vacíe al centro la manteca derretida junto con la leche o agua, la sal, y el zapallo. Junte bien los ingredientes formando una masa que no debe pegarse en el mesón, y sea suave y elástica.

Usleree la masa dejándola de un espesor de ½ cm y corte círculos de 10 cms. Para ello puede usar un vaso o una copa. Luego perfórelas con un tenedor.

Caliente el aceite. Ponga 2 o 3 sopaipillas en el aceite caliente, y fría por un minuto cada lado.

Las sopaipillas deben estar doradas, pero no muy oscuras. Retírelas del aceite y colóquelas sobre un papel absorbente.

Pueden comerlas tibias o frías.

Sopaipillas pasadas

½ kilo de chancaca  (la venden en los supermercados)
½ litro de agua
1 palito de canela
Cáscara de naranja a gusto

Caliente el agua y prepare el almíbar diluyendo la chancaca, canela y cáscaras de naranja en una olla grande para que quepan las sopaipillas en el momento de pasarlas por el almíbar.

Espere que se disuelva la chancaca. Deje hervir a fuego lento al comienzo y después suba la llama cuando esté listo para poner las sopaipillas. Sumérjalas en el almíbar por solo un momento. Retire y sírvalas calientitas.

Calzones rotos (3 docenas)
3 tazas de harina cernida
½ taza de azúcar flor 
1 ½ cucharadita de polvos de hornear
50 gr. mantequilla o margarina
1 huevo y dos yemas
1 cucharadita ralladura de limón o naranja
1 cucharada de ron, coñac o aguardiente (optativo)
Aceite para freír
Azúcar flor para espolvorear

Cierna la harina con los polvos para hornear y el azúcar flor.

Añada la margarina ablandada, el huevo, las yemas, la ralladura y el licor.

Forme una masa lisa. En caso de quedar demasiado seca, añada pequeñas cantidades de agua.

Usleree sobre el mesón enharinado dejando la masa de unos 3 mm. de grosor.

Corte rombos de 10 cms. por 5 cm. y hágales un corte vertical en el centro de unos tres centímetros de largo. Introduzca por él uno de los extremos y déles una vuelta sobre sí mismos.

Fría en abundante aceite caliente, escúrralos y póngalos sobre papel absorbente.

Sírvalos espolvoreados con azúcar flor.

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