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Lobo de Crin: El menos lobo de los lobos

Este integrante de la familia lobuna es el más particular de todos, con varias características que lo sacan del estereotipo habitual de sus parientes, incluso cuestionando su identidad.

Ignacio Idalsoaga, Guía de Vida Salvaje
Jueves 14 de octubre de 2010 11:40
Lobo de Crin
Esta especie de lobo sudamericana es bastante atípica dentro de su gran familia. Un dato: no aulla.
Foto: lareserva.com

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Si hiciéramos un concurso de conocimiento de animales con una pregunta tipo MaravilloZoo (¿se acuerdan), los tips podrían ser:  

  • Un lobo que no vive ni en Europa ni Asia (uuff… ya es difícil. Estamos acostumbrados a los lobos europeos, rodeados de pinos, quizás cerca de un enorme castillo, y obviamente en las noches de luna llena, por cierto, aullando, como un buen lobo, como un lobo típico).
  • Que no aúlle (¿pero cómo? ya habíamos convenido que algo típico del lobo es aullar. Comienzo a dudar la respuesta…).
  • Que no sea carnívoro (¡aquí sí que sonamos! ¿Alguien podría imaginar a un lobo comiendo frutas? A estas alturas podemos imaginar que la pregunta está mal hecha, o que al Profesor Rosa le soplaron mal las alternativas).
  • Que no viva en manada (no hay modo. Siempre hemos sabido que una de las características sociales más típicas de los lobos es justamente vivir en manada…).

Estos 4 tips definitivamente no nos ayudarán a encontrar la respuesta. OK, perdemos el punto, pero anhelamos la respuesta.  

Se trata del Lobo de Crin, Lobo Colorado o Lobo de los Esteros. Una especie que vive en Sudamérica, más concretamente en los altos pastizales del Chaco y cuencas de los ríos Paraná y Paraguay. También lo encontramos, con poblaciones muy vulnerables desde el punto de vista de la conservación, en el Norte de Argentina. Su hábitat predilecto son las regiones subtropicales. No aúlla como sus conocidos parientes europeos, sino más bien dan ladridos roncos y graves. Es una animal omnívoro, o sea, come de todo: Frutos, raíces, lagartos, ranas y animales muertos. No forma manadas, pero vive cerca de su pareja. Tampoco cazan juntos. Parece obvio, pero sus presas no son muy grandes, entonces no tiene sentido un trabajo en equipo para capturarlas y tampoco hay mucha carne para compartir.  

El nombre científico del Lobo de Crin es “aguará guazú”, lo que en guaraní significa “zorro grande”. Es el mayor de los cánidos de la región. Sus largas piernas de color negro son una estupenda adaptación a las zonas donde vive, de pastizales muy altos, lo que le permite no perderse en medio de ellos. Sus grandes orejas no son sólo verdaderas parabólicas que le sirven para estar atentos a cualquier ruido que genere “su comida” entre los pastizales, sino que además, le permiten irradiar el calor y bajar su temperatura corporal. Al igual que las hienas, mueven sus extremidades en forma diferente a los perros u otros cánidos. Lo hacen moviendo primero las extremidades de un lado del cuerpo y luego las del otro lado, lo que les sirve para ahorrar energía. Sobre el cuello tiene una crin de pelos negros, parecida a la  de los caballos. Cuando quiere mostrarse más grande frente a sus adversarios, para los pelos para aumentar su tamaño corporal. Tanto el padre como la madre cuidan a los cachorros, los que son grises al nacer: Toda una forma de camuflaje.  

A pesar de ser un animal muy tímido e inofensivo para el hombre y otros animales, es una especie muy amenazada por problemas culturales. Existe el mito o la leyenda del “Lobizón” que dice que el séptimo hijo varón de las familias se transforma durante una noche de luna llena en un lobo. Lorenzo, el séptimo de mis hijos varones se siente, en todo caso, muy feliz de haber nacido en Chile (¡Y yo también! Uno nunca sabe…).  

He tenido el enorme privilegio de criar a un lobo de crin en mi casa. Hoy está por cumplir 1 año y es definitivamente un animal muy especial.  

Bueno, y ahora a estar preparados para el próximo concurso. Ustedes, como alumnos aplicados, tendrán a través de estas líneas mucha información para acertar y no escuchar nunca esa terrible frase de “Gracias… Siga participando”.

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