Ángela Ossa: “No se puede obligar a nadie a querer rehabilitarse”

Esta empresaria fue desafiada a capacitar un grupo de reos en la Penitenciaría. Después de la primera experiencia se comprometió en una labor que ya lleva casi 20 años. Hoy tiene nuevos proyectos en mente destinados a conseguir una rehabilitación más cierta y duradera.

Por María José Errázuriz L.
Ju. 19 de mayo de 2011, 08:11
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En 1992 el empresario Roberto Fantuzzi se acercó a su empresa, la consultora organizacional Target DDI, para solicitarle que hiciera algunos de sus cursos de capacitación a los reos de la Penitenciaría. Ángela Ossa aceptó el desafío y partió con un grupo de sus colaboradores.


Recuerda que el impacto no fue menor. Acostumbrada a asesorar a empresas en temas de gestión de talentos, servicio al cliente, selección de ejecutivos y otros, las celdas de 2 por 2 metros en donde ‘vivían’ 8 reos, el olor, la oscuridad, el abandono, le hicieron comprender que el entorno donde desarrollaría su labor no era favorable. Pero no retrocedió ni se amilanó.


Hoy, tras 19 años de trabajo ininterrumpido, Target-Enlace  ha logrado capacitar 12 mil presos y mantiene su compromiso a toda prueba con esta labor rehabilitadora que espera profundizar con la creación de un centro especial de apoyo laboral de presos que han cumplido su pena. En estos días lo gestionan, precisamente, ante los ministerios de Interior y Justicia.


Por mientras, Ángela guarda en la retina las más increíbles experiencias como cuando encomendó a los reos de un curso escribir una carta a la persona que más querían y recibir ella dos de esas misivas, porque los presos aseguraban no tener a nadie afuera.

-¿Qué fue lo que te impresionó más de esa primera visita a la cárcel?
“Varias cosas. Primero, el hacinamiento en que viven, uno escucha de eso, pero cuando lo ve con los ojos no lo puede creer. Segundo, el cuestionamiento que uno se hace ante eso, el enfrentarse a la realidad de que esas personas pudieron tener otro destino”.

-¿En qué consiste la labor que desarrollan?
“Hacemos una capacitación laboral y de tipo coaching para conseguir que las personas logren mejorar su autoestima, se fijen metas, tengan mejores relaciones entre ellos. Hacemos programas similares a los que aplicamos en las empresas para los ejecutivos y empleados, pero adaptados para la realidad carcelaria. Y de hecho ambos trabajos los hacen personal de Target”.


Orgullosa de lo alcanzado, Ángela Ossa pone como caso emblemático de los cambios que se pueden lograr a Rubén, un ex presidiario que al salir montó su propia pyme de servicios a domicilio y hoy tiene empleados a 100 ex reos.

-Ustedes hacen intervenciones en empresas a gente que podríamos calificar de ‘normal’. ¿Qué implicó hacer intervenciones en un medio tan deprimido, conflictuado, de alta peligrosidad?
“Metodológicamente los desafíos son distintos. Los cursos de las cárceles van guiados a recuperar a las personas de estados anímicos muy bajos, con niveles de estudios bajos o casi nulos, con poca capacitación, con una historia de discriminación y violencia.
“El reo está en una condición distinta a la del ciudadano normal. Cuando empezamos le hacíamos capacitación a todos y hoy hacemos un filtro porque hay personas que no tienen las condiciones. Hay que evaluarlas y donde sembramos, tenemos éxito”.

-¿Por qué este filtro? ¿No todos los reos son rehabilitables?
“Dentro de las cárceles hay personas enfermas que quizás no debieran estar ahí. Así de duro. Hay sicópatas mezclados con delincuentes menores y claramente, ese no es el lugar donde debieran estar. A ellos es muy difícil rehabilitarlos, pero al resto, el 80% sí se puede”.

-¿Este 80% es de baja peligrosidad?
“Eso es algo que no puedo contestar. Puede haber reos de alta peligrosidad con muchas posibilidades de rehabilitarse... es una variable no tan determinante. Las experiencias vividas en la cárcel pueden marcar y algo, quizás, sirve para romper el círculo vicioso de la delincuencia. No es algo sencillo y es muy complejo; hay muchos que no creen en la rehabilitación”.

“Nosotros creemos que todas las personas merecen una segunda, una tercera, una cuarta oportunidad y también creemos que ésta es una forma diferente de combatir la delincuencia, porque en la medida que haya más iniciativas como estas, más apoyo financiero, las cosas serán mejor”, dice convencida. Y a reglón seguido específica que esta labor la cubre completamente Target y por eso sólo pueden capacitar a 700 reos al año.

-¿El reo que será exitoso es aquel que quiere rehabilitarse?
“Buena pregunta. Como en todo en la vida, creo que sí, lo primero, al igual que los alcohólicos o drogadictos, es reconocerse y decir ‘sí, quiero rehabilitarme’. Esas personas tendrá muchas más posibilidades. No se puede obligar a nadie a querer rehabilitarse.
“En sus características personales están el hecho de que se esmeran por superarse, estudian, no quieren volver a delinquir”.

-¿Cuál es el desafío de Target-Enlace hoy?
“Un estudio que hemos levantado nos permite proyectar que el 85% de las personas que se capacitan y al salir encuentran trabajo, se logran rehabilitar y siguen adelante. Nuestro nuevo proyecto es crear un outplacement, una oficina de apoyo donde se les respalde en su proceso de encontrar empleo y que además tenga convenios con diferentes institutos como Infocap, para que se les pueda enseñar un oficio. La idea es que se transformen en emprendedores, pero ellos son los que dan los mejores resultados”.

-¿En qué haría la diferencia?
“En que habrían redes de contacto, de apoyo. Está probado que cuando se le da confianza a una persona, esa persona rinde mucho más. Estamos hablando de liderazgo, estamos hablando de transmitirle a ellos que son capaces, que pueden hacer las cosas”.

-¿La labor de ustedes se hace más cuesta arriba cuando hay una concepción de la sociedad toda de que la rehabilitación no es posible?
“Sí, obviamente sí. Cuando no crees en algo no se logra”.

-¿Y cuáles son las barreras con las que se han encontrado?
“Al principio muchas, incluso en Gendarmería. Hoy hay menos, pero nos encontramos con esa opinión permanente de ‘ay, que linda la labor que hacen’, pero con cero apoyo. A la hora de ir a las cárceles, a hacer un trabajo difícil, estamos solos”.

-Además se encuentran con la barrera de que cuando el reo sale, no le dan empleo.
“Además... A mí, amigos míos me han dicho ‘pídeme lo que quieras, pídeme plata, pero no me pidas que contrate un reo’. Es así, es una realidad y por eso, hemos visto que el camino es el outplacement y el emprendimiento.
“Ahora esto es comprensible, porque algunos han contratado ex reos y han tenido problemas; se trata de personas difíciles, con complicaciones psicológicas, que han estado en un ambiente muy duro.
“Aún así, creo que vale la pena”.

-¿Pese a las frustraciones?
“Sí, pese a no poder haberlos rehabilitado a todos. Pero si sale uno como Rubén, uno dice ‘valió la pena’”.