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El drama de las mujeres que inventan sus embarazos

Se trata de un trastorno del tipo psicosomático que debe ser tratado con psicoterapia durante varios meses.

26 de Agosto de 2011 | 16:37 | Por M. Francisca Prieto, Emol
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Hace algunos días, una mujer de 21 años hizo noticia por haberse robado una recién nacida desde el Hospital Regional de Concepción. Yennifer Montecinos había estado internada en ese lugar debido a un sangramiento que ella atribuía a un aborto, lo que fue descartado por los médicos. Antes había dicho que esperaba gemelos, y en su casa se encontraron artículos y ropa de guagua.

La mujer sufrió lo que se conoce como un embarazo ficticio, un padecimiento bastante complejo ya que en él se combinan variables tanto orgánicas como psicológicas. Según explica Miguel Serrano, psicólogo clínico de Clínica Dávila, se trata de un trastorno del tipo somatomorfo o psicosomático, como se le llamaba antes, en el que el cuerpo informa de una dolencia que no es un invento, es decir, la persona no fantasea con los síntomas, pero a la hora de examinarla, los médicos se dan cuenta de que no existe ninguna patología.

Respecto al origen de este trastorno, el especialista afirma que uno de los principales factores desencadenantes es la imposibilidad de expresar emociones. "Del 100% de la emoción que están teniendo, se quedan con un buen porcentaje adentro. En ocasiones saben que se están guardando las emociones, pero en la mayoría de los casos son emociones reprimidas", sostiene. En el caso de los embarazos psicológicos, el sentimiento puede tener que ver con el miedo a no poder esperar un hijo. Y como ese temor es tan profundo, incide en el sistema neuroendocrino, el cual trabaja sobre las hormonas, las que echan a andar procesos propios de un embarazo, como por ejemplo la amenorrea (falta de regla).

"Pueden tener también distensión abdominal generada por la postura que toman, porque como se comienzan a sentir embarazadas, empiezan a actuar como tal (...) Sueltan su guatita (...) y como consecuencia la distensión de los músculos abdominales al cabo de un par de meses las hace tener más abdomen y lucir como embarazadas", agrega el psicólogo.

La pregunta que surge es cómo estas mujeres son capaces de vivir a tal punto su fantasía, que pueden llegar a robarse un bebé. Según Miguel Serrano, en estos casos habría que analizar el funcionamiento psicológico global de la persona para así poder obtener indicadores de cuán descabellados son los actos que son capaces de llegar a hacer hasta el límite del delirio.

"Esto podría partir como un trastorno somatomorfo en su base, pero hasta donde la persona avanza ya tiene que ver con otras cosas, como el juicio de realidad principalmente", explica el especialista. Así, en el caso específico de Yennifer Montecinos, el psicólogo afirma que su actuar ya no tiene que ver con el embarazo ficticio en sí, sino que con su funcionamiento psicológico global que está dominado por una pérdida del sentido de la realidad.

"Ella sí tenía un embarazo psicológico, trastorno somatomorfo con todo lo que psicológicamente eso implica, pero además su psicología se fragilizaba a tal punto de hacerla perder el juicio de realidad y hacer esto (robarse a la recién nacida)", añade.

Tratamiento

Miguel Serrano señala que los casos de embarazo psicológico no son tan comunes. "No son consultas mensuales, no es que una vez al mes nos llegue al centro médico, psiquiátrico o psicológico un caso de éstos", afirma. A su juicio esto se debe a que son resueltos en ginecología o bien a que a la mujer que lo sufre le da vergüenza reconocerlo.

El especialista agrega que en caso de enfrentarse a uno de ellos, el tratamiento consiste principalmente en un apoyo psicológico con una evaluación psiquiátrica constante durante todo el período que dure la psicoterapia, la cual debería extenderse por entre tres y cinco meses.

Luego de ese tiempo, el psicoterapeuta debe determinar si la persona afectada está en condiciones de enfrentar la vida con el tema que la afecta, ya que aunque éste puede ser madurado, constantemente va a necesitar de una revisión. Sobre todo -agrega el psicólogo- cuando la necesidad de tener un hijo se combina con otros factores, como por ejemplo la relación de pareja.

Es por esto que los hombres también cumplen un papel importante en el tratamiento. "Cuando se presentan los problemas de infertilidad, dificultades para tener bebés, etc., se espera que el hombre tenga un rol apoyador del proceso y que logren rescatar lo que realmente unió a la pareja, que era el amor del uno al otro", sostiene el especialista.

Y si los problemas para concebir los tienen ellos, deben mantenerse firmes y estoicos para poder enfrentarse a esa realidad antes de decidir qué hacer para tener un hijo (someterse a tratamientos, adoptar, etc.).

"Primero hay que elaborar un proceso de duelo que implica reconocer a nivel conciente que no podrán tener hijos y que eso da mucha pena, miedo, rabia, culpa y envidia. Ésas son las emociones del duelo que van a tener que manifestarse en un 100% y quizás de forma bien desagradable, porque no son emociones que nos gusta sentir", concluye Serrano.


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