Conoce lo que debes tener en cuenta al comprar un sostén

Aunque la gran mayoría los usa, cerca del 80% de las mujeres no sabe su talla correcta y sufren con los tirantes enterrados en los hombros o las barbas que de improviso quedan a mitad del busto. Aquí te enseñamos lo que debes saber antes de ir a la tienda.

Ángela Tapia F., Emol
Lu. 21 de noviembre de 2011, 08:11
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Mariola Guerrero, El Mercurio.

Mariola Guerrero, El Mercurio.

Quedan tan apretados que se sale todo por arriba, o tan sueltos que queda, prácticamente, todo en el aire, así que hay que ajustar los tirantes a tal nivel que al sacárselos, una marca de dolor permanece en los hombros. Escoger el sostén ideal no es fácil.

En general no son baratos, por eso, y a pesar de las incomodidades, varias mujeres acomodan tirantes y broches como pueden para que estas prendas cumplan su principal función, que es sujetar los pechos.

Luego, aunque de importancia no menor, es también una herramienta sexual que simboliza, siendo desde los tiempos más pretéritos, un ícono de la sensualidad femenina, que hoy se potencia con mil colores, encajes y dibujos. Con todo, para muchas mujeres continúan siendo una tortura, que puede acabar siempre que elijan el sostén adecuado para ellas.

Lo primero es conocer la talla que le corresponde a cada una. Y aunque parezca simple, existen estudios que aseguran que cerca del 80% de las mujeres desconocen cuál le corresponde.

Para revertir eso, se debe tomar en cuenta que la talla se mide con un sostén puesto y una cinta de medir. Y que en Latinoamérica, a diferencia de Europa, el contorno se refleja en pulgadas. De este modo, si éste mide 75 centímetros, corresponderá a una talla 34 en Chile. Hay que recordar que la huincha no debe apretar los pechos, sino que debe quedar justa, mientras se mide con los brazos relajados.

Luego, la cinta se pasa justo por debajo del sostén, más o menos a la altura de las barbas. Y la diferencia entre esta última medición y la anterior, es la letra de la talla que corresponde; A (13 cm), B (15 cm), C (17 cm), D (19 cm) y DD (21).

También es fundamental que las barbas de los sostenes no queden jamás apretando el busto, extendiendo los brazos hacia arriba, ni tampoco que esté muy ajustado en el tórax, ya que podría traer malestares como neuralgias intercostales, como comentó el miembro de la Sociedad Chilena de Obstetricia y Ginecología y especialista en mamas, Octavio Peralta.

“Un sostén que aprieta mucho puede hacer presión en el nervio intercostal -ubicado entre las costillas- produciendo una inflamación y un dolor que, a veces, es bastante invalidante”, dijo el experto, agregando que ésta sería la mayor molestia que podría tener un sujetador muy apretado, descartando otros males que a veces se cree puede provocar, como quistes.

Por otro lado, María Urra, category head de la ropa interior Flores, aconseja fijarse bien que se está vistiendo una talla correcta del sostén, ya que muchas veces, cuando la copa A, B, C o D, es más grande de lo que debería, se tiende a ocupar los últimos broches del sostén, subiéndolo considerablemente en la espalda, algo que, por lo demás, hace que se asome cuando se lleva una polera de pabilos, por ejemplo.

Lo ideal es que la prenda quede al mismo nivel por delante y por detrás y que quede perfecta en el primer broche. Así, a medida que se va usando más la prenda y va cediendo con el paso de los meses, se puede ir ajustando para que quede más firme.

Asimismo, no es poco común que se acorten los tirantes cuando se siente que el sostén no está sujetando como corresponde. Eso sólo indica que la talla es incorrecta o, si ya ha pasado un tiempo, que es hora de comprar unos nuevos. En ambos casos, se deben preferir aquellos que tengan los breteles acolchados o, ojalá anchos -sobre todo si se tiene mucho busto- para evitar que se entierren en los hombros.

Urra recuerda que dependiendo del tipo de pechos que se tengan, existen hoy distintas opciones, con o sin push up, con éste abajo para subir o a los costados para unir, y con distintas formas, según el escote que se vista. Lo principal, como dice, es que el busto siempre quede dentro de la copa, que los lados del sostén sean amplios y, si se es de talla grande, que el centro que une las mamas sea grueso.

¿Usar o no sostén?

No son una mayoría, pero hoy en día no es extraño conocer mujeres que con orgullo proclaman el no uso del sostén. Dicen que se sienten más libres, que no se tienen que preocupar de que se trasluzca o que se vean cuando usan poleras strapless o vestidos sin espalda. Sin embargo, la duda de las que sí son usuarias de la prenda, es si tal medida hará que se caigan los pechos antes de lo que la naturaleza lo decida.

“Eso no está demostrado”, asegura Peralta. “Todo va a depender de la comodidad de cada persona. Si tiene mamas de tamaño normal que no están caídas, obviamente va a andar muy bien sin sostén, pero si tiene una hipertrofia mamaria después de varios hijos, va a andar bastante incómoda”, agregó.

Peralta ahondó en la importancia de la tela del sostén que se elija, ya que cuando ésta es sintética, puede provocar alergias y eccemas (hinchazón con lesiones) en el pezón. Esto último es a veces un síntoma de cáncer de mamas, como explica, por lo que es importante ver un médico rápidamente, y descartar que se trate de la enfermedad y asegurarse que solo es por la reacción al material de la ropa interior.