Mujeres iraníes inventan matrimonios para salvar trabas sociales

Las solteras no pueden vivir solas; sólo con sus padres o maridos, por lo que fingen estar casadas.

Por Thomas Erdbrink, The New York Times Service
Vi. 15 de junio de 2012, 09:59
Más Ménos


TEHERÁN.- Cuando Shoukoufeh, estudiante de literatura inglesa proveniente de un remoto poblado, se propuso alquilar un apartamento aquí en la capital, se detuvo primero en una joyería y compró un anillo de matrimonio de 5 dólares.


Acostumbrada a vivir con mentiras para navegar la etiqueta de la sociedad iraní, donde tradicionalmente se espera que las mujeres vivan con sus padres o un marido, la mujer de 24 años ostentaría de manera prominente su falsa banda de oro blanco ante agentes de bienes raíces y caseros que, de lo contrario, estarían reacios a alquilarle un apartamento a una mujer soltera.


“Para ellos y para mis vecinos, mi compañera de apartamento y yo somos dos mujeres casadas lejos de sus maridos para ir en pos de nuestros estudios“, explicó. “En realidad, por supuesto, ambas somos solteras“.


No existen estadísticas oficiales sobre el número de mujeres que viven solar en grandes ciudades de Irán. Sin embargo, profesores universitarios, agentes de bienes raíces, familias y muchas mujeres jóvenes dicen en su totalidad que un fenómeno sumamente inusual apenas hace 10 años se está convirtiendo en algo común, impulsado por una ola continua de estudiantes del sexo femenino que entran a universidades y un impactante aumento en los divorcios.


El cambio ha dejado a clérigos y políticos luchando por lidiar con una generación de jóvenes mujeres que forjan vidas independientes en una sociedad confinada por la tradición, lejos de la guía de padres y maridos. Desesperado por detener esa tendencia, el gobierno presentó una campaña enfocada a promover matrimonios rápidos y baratos; sin embargo, esto repercutió negativamente, pues abarató una institución arraigada profundamente en la antigua cultura de Irán.


Esto ha dejado a jóvenes mujeres la tarea de desarrollar estrategias para valerse por sí solas en una sociedad donde los códigos sociales a menudo se fundamentan en una profunda desconfianza hacia la sexualidad femenina. Shoukoufeh, quien no quiso dar su nombre completo por temor a perder su alquiler, dijo que a menudo hay ojos curiosos asomándose a través de puertas apenas abiertas cada vez que ella camina por el corredor. Sin embargo, dijo que extrae fuerza de sus padres, quienes apoyan su decisión de vivir sola.


“Ellos saben que quiero ser independiente“, dijo, con aire decisivo. “Ellos entiende que los tiempos han cambiado“.


En un pasado no muy distante, las mujeres solteras tenían que soportar una severa estigmatización social, la sospecha de tener una moral laxa o ser descartadas como solteronas que no estaban logrando llenar su papel en la vida.


Sin embargo, eso está cambiando en las grandes ciudades, en buena medida debido a su gran número, pero también debido a la prevalencia de la televisión satelital, los medios sociales y baratos viajes al extranjero, destacan muchos iraníes, lo cual ha contribuido a cambiar actitudes.


Las matriculaciones en universidades han estado subiendo con fuerza en Irán a lo largo de la última década, en tanto las mujeres ahora representan casi 60 por ciento del total. Habiendo elevado sus horizontes en cuatro años de facultad, muchas de estas mujeres enfrentan dificultades para encontrar maridos a los que consideren sus iguales.


En el mismo periodo, los divorcios han aumentado 135 por ciento, obligando a la sociedad, si no a sus dirigentes, a empezar a aceptar a las mujeres solteras. “Muchas de mis amigas, particularmente aquéllas que vinieron de pequeños pueblos a estudiar en Teherán, están viviendo solas“, destacó Shoukoufeh. “Para muchas jóvenes de mi edad, la vida de soltera es la norma actualmente“.


La vida en la gran ciudad, con sus oportunidades y libertades, ha creado nuevas ambiciones, dijo, y ha permitido que ella y sus amigas lleven vidas por entero diferentes a las de sus padres.


“Cuando mi madre era joven, encontrar marido y tener hijos era la única medida del éxito“, dijo Shoukoufeh, quien planea salir de Irán para seguir con sus estudios. “Ahora - por lo menos para mí - es el factor de menor importancia“.


Políticos y clérigos están advirtiendo que toda una generación está creciendo con valores que van en contra de los valores tradicionales que sostiene el estado.


Para los que están en el poder, quienes promueven la maternidad como una virtud sagrada, pero también ven la educación superior como una ambición nacional, el matrimonio es la única solución para el creciente número de mujeres solteras.


“Los jóvenes que no están casados están desnudos, ya que el matrimonio es como la ropa divina que los cubre“, dijo un prominente ayatolá, Kazem Saddighi, la semana pasada en un sermón. Aunado a esto, exhortó a todos los iraníes a que tengan hijos y sigan el ejemplo del hogar del Profeta Mahoma.


En la teocracia chiita de Irán, Fatima Zahra, la hija del profeta y una santa ampliamente admirada, es un modelo a seguir para la mujer. Con base en los principios islámicos, ella fue madre y guardiana de su familia, pero también participó activamente en política y estuvo lista para sacrificarse por su marido, Ali, el fundador del chiismo.


La interpretación de las acciones de Fatima en tiempos modernos depende de los clérigos. Sin embargo, aunque existen muchas interpretaciones religiosas sobre lo que ella representa, es claro que la soltería de la mujer no está entre ellas.


La sociedad iraní sigue lejos de muchos países occidentales, donde el matrimonio y la maternidad son vistos con frecuencia cada vez mayor como una decisión opcional. Pero, a fin de prevenir un giro en esa dirección, el Consejo Supremo de la Revolución Cultural de Irán, que fija políticas sociales, ordenó en 2006 que el matrimonio se volviera tan barato y fácil como fuera posible. Uno de los objetivos clave trazados en ese momento fue “reducir las expectativas y formalidades“ para que las familias “sean alentadas a ayudarles a sus hijos a que contraigan matrimonio“.


Las tradicionales ceremonias nupciales son elaboradas y caras en Irán, incluyendo con frecuencia una considerable dote, todo lo cual le dificulta a muchos solteros - hombres o mujeres - contraer matrimonio incluso si así lo desean.


Con miras a promover una solución rápida, el gobierno del Presidente Mahmoud Ahmadineyad organizó bodas masivas para estudiantes y durante cierto tiempo extendió préstamos baratos a parejas jóvenes.


Sin embargo, todo parece indicar que la intervención del estado en matrimonios ha sido contraproducente hasta ahora, destacan expertos.


“En vez de volver más atractivo el matrimonio, lo convirtieron en comida rápida“, dijo Mohammad Amin Ghaneirad, el director de la Asociación Sociológica de Irán. “Debido a esta actitud, los matrimonios se disuelven con la misma facilidad que son solemnizados“.


En el pasado, las mujeres divorciadas eran condenadas a vidas de soledad, ocultas en sus habitaciones de infancia en casa de sus padres, donde la sociedad esperaba que ellas permanecieran por el resto de sus vidas.


Sin embargo, el enorme aumento en matrimonios disueltos, combinado con los salarios más altos que acompañan a un diploma universitario, está permitiendo que muchas mujeres redefinan el éxito. Con frecuencia cada vez mayor, sus padres están de acuerdo.


“Para mi sorpresa, mis padres también querían que yo viviera sola“, dijo Nazanin, de 35 años. Su ingreso por arriba del promedio como gerente de una empresa de cosméticos le permitió alquilar un apartamento después de haber dejado a su marido, debido a su drogadicción.


“Creo con firmeza en Dios“, dijo. “Él quería esto para mí. Mi vida de soltera es mucho mejor“.


En su trabajo todos son divorciados, dijo Nazanin, quien no quiso que se mencionara su apellido familiar por razones de privacidad. Hace poco, se mudó a un nuevo edificio de apartamentos donde todos son solteros mayores de 30 años.


“La sociedad no tiene más alternativa que aceptarnos“, dijo. “Abrigo la esperanza de que el estado también lo haga“.