Obsesiones por la limpieza y el orden ¿cuál es el límite?

Andar preocupada por que todo permanezca en su lugar y que nada lo altere es signo de que algo no anda tan bien como se ve.

Por Francisca Vargas V.
Sa. 23 de junio de 2012, 07:00
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Tener la casa limpia y ordenada es natural y sano, pero cuando en forma persistente y ansiosa se insiste en que todo debe permanecer en ese estado, es porque existe una idea patológica sobre lo qué significa ser y estar limpio.


El doctor Alejandro Koppmann, jefe de la Unidad de Psiquiatría de la Clínica Alemana comenta que este tipo de comportamiento debe ser estudiado cuando persiste en el tiempo y se vuelven insaciables las ideas de orden y limpieza, hasta el punto que la persona pierde el control sobre sus acciones.


Por ejemplo, señala, si una persona tiene la idea absurda que si no se da tres vueltas sobre sí mismo antes de salir de casa, le irá mal en el día y por eso, finalmente lo tiene que hacer para aliviarse. Son actos que da cuenta que las ideas están actuando sin control sobre él o ella.


En ese caso, indica el psiquiatra, se estaría frente a un Trastorno Obsesivo Compulsivo, TOC que se caracteriza por la presencia de obsesiones y compulsiones tal como indica su nombre. En el tema de la limpieza, habría una preocupación excesiva por contaminarse, que generaría el lavado de manos o limpiar permanentemente, como una forma de calmar la ansiedad y angustia asociada a esa idea de contaminación.


“Una obsesión es una alteración del pensamiento en la que las ideas aparecen en la conciencia de manera repetida y persistente. Son consideradas absurdas por quien las sufre, se lucha para tratar de evitarlas, desviarlas o no pensar en ello pero no es posible hacerlo”, define.


Detalla que el intento de evitarlas se acompaña de malestar físico, tal como inquietud psicomotora o angustia y que estos síntomas se aliviarían al ejecutar la conducta.


En tanto que las compulsiones también serían de naturaleza absurda y estarían destinadas a combatir y anular dichas ideas.


Sin embargo, una persona también puede estar obsesionada por el orden y la limpieza y no tener TOC, siempre y cuando, esa conducta sea pasajera y producto de cansancio o estrés.


“Lo que las hace patológicas es su persistencia en el tiempo, su aparición sin motivo externo y la interferencia con la vida cotidiana”, dice el Dr. Koppmann.

Otros trastornos

Si se pasa horas limpiando el baño o aseando la cocina cada vez que usted o alguien la ocupa y no se puede dormir ni amanecer sin que todo brille está claro lo que pasa. Natalia Valenzuela, psicóloga clínica de la Universidad San Sebastián dice que esta sintomatología puede corresponder además del TOC a otros trastornos psicológicos.


“Podría ser una reacción ansiosa de tipo compulsiva a un estímulo estresante o un trastorno de personalidad de tipo obsesivo-compulsivo”, argumenta.


Estas clasificaciones, detalla, se diferencian en la intensidad, frecuencia, magnitud y la edad de aparición de estas conductas.


Ahora no es que se busque ni se viva con placer estos actos sino que son situaciones de angustia que van deteriorando las relaciones laborales, afectivas y académicas, entre otras.


“Es un círculo vicioso de alta complejidad que requiere de la intervención de un profesional de salud mental. En adultos, el TOC se da con la misma frecuencia en varones y mujeres. Las causas son variadas, como factores genéticos, orgánicos (físicos) y psicológicos”, asegura la psicóloga Valenzuela.


La especialista indica que un 35% de los pacientes con TOC tienen padres, madres o hermanos afectados por la misma enfermedad, aunque suelen tener obsesiones y compulsiones diferentes, lo que ha llevado a pensar que el trastorno se “hereda” al aprender que esa es la forma correcta de hacer las cosas o bien, cuando el orden, la limpieza se han inculcado de forma exagerada, pero no es ley.


En cuanto a los factores orgánicos, informa que se han descubierto trastornos en el funcionamiento de algunos neurotransmisores y de zonas específicas del cerebro.


El doctor Alejandro Koppmann completa que tras algunos estados infecciosos del encéfalo los pacientes pueden cursar síntomas obsesivos, donde el tratamiento combinado de fármacos y psicoterapia cognitivo conductual suele ser eficiente en su manejo.


“De allí que se asuma que el trastorno tiene una base biológica, cerebral objetiva y tratable. De hecho, sobre la zona del cerebro involucrada, es posible plantear psicocirugía, que es un tipo de intervención neuroquirúrgica en la que se destruye parte de dicha área, para aquellos casos más graves”, afirma.


Entonces, frente a la obsesión por la limpieza habrá que evaluar la frecuencia e intensidad de la necesidad de limpiar u ordenar, identificar el tiempo invertido, reconocer que es un acto irracional y sentir malestar por no hacerlo. Además, de estimar el deterioro social que produce actuar de esa manera.


Si el check- list es positivo, no hay duda, habrá que buscar ayuda profesional y liberarse de tanta presión y obsesión.