Dolor pélvico en el embarazo, una molestia que hasta puede invalidar

Es normal que se presente durante la gestación, pero a algunas mujeres les afecta más que a otras al nivel de dejarlas postradas.

Por M. Francisca Prieto, Emol
Sa. 28 de julio de 2012, 07:00
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Carolyn Jess-Cooke es una escritora y poetisa irlandesa que para este mes espera la llegada de su cuarto hijo. Nada fuera de lo común, seguramente pensarás, de no ser porque durante su embarazo Carolyn ha tenido que caminar con muletas debido a que sufre de dolores tan fuertes en su espalda baja y pelvis, que le impiden moverse con normalidad.

La mujer ha padecido las molestias en todos sus embarazos e incluso en dos de ellos quedó postrada en una silla de ruedas. Comenzaron cuando cursaba las 17 semanas de gestación de su primera hija. "Estaba en el supermercado cuando fui golpeada por un dolor punzante muy extraño (...) Sentía como si alguien había amarrado un cinturón caliente alrededor de mi bajo abdomen", relató al periódico británico Daily Mail.

En las semanas que siguieron, las molestias iban y venían, pero progresivamente se volvían peores. De hecho, en ocasiones le impedían mover sus piernas. A esto se sumaba el impacto psicológico que significaban para ella. "Me resultaba tan difícil describir este dolor intermitente, sentía como si nadie me creyera", sostuvo.

Aunque la experiencia de la escritora irlandesa es extrema, no son pocas las mujeres que sufren dolores intensos en la pelvis durante el embarazo. Gustavo Rencoret, jefe del Centro Especializado de Vigilancia Materno Fetal (Cevim) de Clínica Las Condes, afirma que al menos un 10% de las futuras madres presentan molestias importantes, aunque aclara que personalmente nunca ha tenido que atender a una paciente que haya quedado en silla de ruedas a consecuencia de ellas.

El gineco-obstetra explica que el dolor pélvico a lo largo de la gestación se produce debido a los cambios fisiológicos normales que se registran en una mujer embarazada. "Durante el embarazo se producen hormonas que hacen que las articulaciones sean más laxas (...) Cuando esto ocurre en forma exagerada, se produce una disfunción en la pelvis que la deja como atrapada o mal alineada, generando dolor", explica.

El especialista agrega que lo anterior le ocurre a todas las embarazadas, "pero en algunas mujeres hay como una hiperlaxitud de estas articulaciones que produce dolores desde el inicio, que son repetitivos en cada embarazo y que aparentemente son más severos".

El médico sostiene que el síntoma característico de este cuadro es la presencia de un dolor pelviano que se da en forma de faja, es decir, que -como describía la poetisa irlandesa- cubre desde la espalda hasta la pelvis. Asimismo, se trata de una molestia intermitente, es decir, hay días en que se presenta de forma muy intensa y otros en que no; es de inicio agudo; y habitualmente aparece cuando la mujer está caminando o realizando algún esfuerzo físico, como subir escaleras.

Gustavo Rencoret indica que existen ciertos factores que hacen que algunas mujeres sean más propensas a padecer de estos fuertes dolores, como por ejemplo el sobrepeso o el haber tenido antes gestaciones con molestias pélvicas. También cuando se trata de embarazos gemelares o de guaguas muy grandes.

Respecto al tratamiento, el gineco-obstreta explica que el dolor sólo se puede manejar con analgésicos, básicamente paracetamol. Sin embargo, también son de gran ayuda las terapias kinesiológicas que refuerzan la musculatura tanto abdominal como pélvica. "Lo que se recomienda es que en pacientes que ya lo han tenido y han pasado una mala experiencia en embarazos previos, realicen ejercicios kinesiológicos ojalá antes de embarazarse o dentro de los primeros meses de gestación", añade. Igualmente, disciplinas como el pilates son muy positivas.

A los analgésicos y ejercicios kinesiológicos se debe agregar el uso de fajas. "Van desde la zona lumbar hacia la zona púbica y lo que hacen es liberar la tensión de la musculatura abdominal y lumbar", explica el gineco-obstetra.

Y aunque para algunas mujeres vivir la experiencia de fuertes dolores pélvicos las haga incluso poner en duda un nuevo embarazo, la buena noticia es que una vez que nace el bebé las molestias se acaban. "Dentro del primer mes que es el puerperio habitual, los 40 días de posparto, desaparecen absolutamente", asegura el médico.