¿Quieres bajar de peso? Llega a Chile la Banda Gástrica Virtual

Se trata de hipnosis sugestiva y conductual que hace una reprogramación subliminar del deseos y la ansiedad por la comida.

Emol
Lu. 30 de julio de 2012, 07:00
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No es una cirugía bariátrica ni un dieta. La Banda Gástrica Virtual es un sistema no invasivo que ocupa técnicas de hipnosis, sugestión y reprogramación subliminal de los hábitos alimentarios.


El procedimiento oficial viene del psicólogo argentino e hipnoterapeuta, Armando Scharovsky , quien hace 20 años buscó por necesidad una manera efectiva de bajar de peso.


Es que él mismo tenía sobrepeso y en su familia, habían varios casos de obesidad mórbida. Hoy frente al éxito de su hallazgo imparte cursos en España, Buenos Aires y este año, dio por primera vez una especialización en el país.


“No hay prohibición de alimentos, sino lo que hace la banda es que disminuya considerablemente el deseo y la ansiedad”, explica Fabiola Barrenechea, hipnoterapeuta, experta en Regresiones TRR y terapeuta autorizada #109 en Banda Gástrica Virtual (fabiolabys@gmail.com)


Revela que con las técnicas de hipnosis sugestiva y conductual se produce un efectivo cambio de conductas frente a la comida. “Lo que hace es modificar la mentalidad de gorda o gordo, que impide tener efectos rebotes tan común en las dietas e incluso en las operaciones”.


Es que con la banda, dice, se cambia el switch. Es decir, el énfasis está en modificar comportamientos frente al alimento para seguir cualquier dieta y bajar de peso, con la seguridad que no se volverá a engordar.

La primera sesión

Al ser una Banda Gástrica Virtual implica que con imaginería y visualizaciones el o la terapeuta instala la “banda” en el estómago de la persona.


“Hay quienes tienen reacciones físicas igual como la cirugía. No es que salgas sin hambre sino que tienes una sensación de saciedad más rápida y ya no puedes comer las mismas porciones de antes”, cuenta la especialista.


El procedimiento dura tres horas, donde además de la “intervención” se le entregan los tips para enfrentar la comida y un CD con pistas de audio para el día y otra para la noche, que tendrán que escuchar por 30 días. Posteriormente, recibirán otro disco con consignas parecidas y otras nuevas.


“Al día siguiente ya comienzas a hacerte consciente de cómo estás actuando en relación a la comida, porque el hambre no está en el estómago sino en tu mente. Entonces transformas tu manera de comer, lo haces con una sensación placentera, sensual de degustar lentamente”, detalla.


Señala que el principal problema de las personas con exceso de peso y obesidad es a que a la primera sensación de “hambre”, se imaginan lo que quieren comer y lo comen, pero no hay un toma de conciencia de lo que se mastica y solo buscarían saciar la necesidad de tener algo en la boca, masticar y tragar.


“Hay mucha gente come trabajando en el computador sabiendo que eso no les hace bien pero no lo pueden evitar”, ejemplifica. Entonces con la “banda” se es consciente de lo qué se come, cuándo se ingiere, lo que bajaría la ansiedad y quien toma este tratamiento, asegura, lograría tener la capacidad de llevar a cabo un dieta sin problemas de angustia.


Al contrario, Fabiola Barrenechea afirma que habría una especie de felicidad por comenzar a ordenar las comidas y entusiasmo por bajar de peso. Sin embargo, la hipnoterapeuta no entrega una dieta sino que sólo información sobre alimentación sana.

El secreto

La especialista comenta que el procedimiento no es Programación Neurolingüística, PNL, que es una técnica que trabaja la mente, la percepción y se encarga de reformular el cómo se procesa la información y las experiencias, principalmente, a través de decretos donde el acento está en la palabra y la emoción, siendo una especie de autohipnosis sino que la Banda Gástrica Virtual va más allá e incorpora la sugestión y modifica actos concretos, por lo cual, afirma, trabaja tanto en el cuerpo como en la mente.


Al ser completa, dice que, la mayoría de los pacientes bajan de peso, incluso aquellos que tienen resistencia a la insulina o problemas en la tiroides. “Este tratamiento resulta con personas disciplinadas y mateas, que siguen las instrucciones que uno les da”, advierte.


La fórmula mágica estaría en que trabaja disminuyendo el deseo y la ansiedad. De ahí que cambien los hábitos, la persona retoma el control sobre lo que come y cómo lo hace. Por este motivo, no está recomendado para personas que hayan tenido episodios de bulimia o anorexia.


Para mayor efectividad del tratamiento, la terapeuta acompaña al paciente durante dos meses reforzándolo cada 15 días si así lo desea. Además, si no hay baja de peso se puede volver a hacer el implante en una sesión futura.


En cuanto a la inversión, no se compara a una operación bariátrica. Se pueden encontrar varios valores pero no debieran sobre pasar los $200.000.