Mentisán, el famoso ungüento boliviano que dice curar varios males

Sirve contra la tos, la gripe y el resfrío, calma dolores reumáticos y neurálgicos y alivia quemaduras y picaduras de insectos.

Por José Arturo Cárdenas, AFP
Sa. 01 de septiembre de 2012, 07:00
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LA PAZ.- Dice combatir la tos, la gripe y el resfrío; descongestionar las vías respiratorias; calmar dolores reumáticos y neurálgicos y aliviar quemaduras y picaduras de insectos: el Mentisán, el famoso ungüento boliviano, celebra sus 75 años como un producto consolidado y de exportación.


Creado por un alemán en 1937, este compuesto, infaltable en los hogares bolivianos, es una pasta de color verde que huele a menta y contiene alcanfor, lanolina, vaselina, eucalipto, glucosa y azúcar, aunque Laboratorios Inti, la empresa boliviana que lo produce, guarda su fórmula bajo siete llaves.


"Es un producto sencillo, pero noble, muy bien concebido, es un producto maravilloso", dice a la AFP Gonzalo Muñoz-Reyes, gerente técnico de Inti, quien sonríe cuando se le pregunta por la composición y preparación del Mentisán.


Aunque asegura que "por obligación" se deben revelar a las autoridades sanitarias de Bolivia los componentes del producto, Muñoz-Reyes subraya que ciertos procedimientos de fabricación se mantienen en reserva. "Es nuestro ’know how’ que queremos conservar. El procedimiento de elaboración es secreto", insiste durante una visita a la planta de Inti, en la ciudad andina de El Alto, vecina de La Paz, donde unos 250 empleados fabrican el ungüento y otras medicinas.


El Mentisán, cuyo nombre surge de las palabras "menta" y "sanar", fue desarrollado en 1937 por el alemán Ernesto Schilling, ya fallecido, quien se instaló en Bolivia en 1925 procedente de su natal Hamburgo.


Schilling, un excombatiente de la Primera Guerra Mundial, llegó a La Paz por un aviso en un periódico de su país de un compatriota en Bolivia que pedía un "técnico droguista", como se conocía entonces a quienes preparaban productos de farmacia. Tras instalarse en La Paz, Schilling comenzó a experimentar con plantas para combatir los resfríos, un mal común en los Andes.


Un anafe hecho en Inglaterra fue el primer recipiente donde ideó sus pócimas. Así, cual mago antiguo, creó su producto, que llegó a tener muchas más aplicaciones y, vendido en su tradicional latita verde redonda y chata, se arraigó fuertemente entre los bolivianos de todo estrato social.

Usos y mercados


La forma de uso del Mentisán es sumamente sencilla: se aplica en forma de masajes o fricciones en el lugar del cuerpo donde se sufre alguna dolencia, lo cual eleva la temperatura y provoca, primero, una sensación de alivio, y gradualmente una mejoría, aunque Muñoz-Reyes advirtió que "enfermedades graves no cura, hay que ir al médico".


La pomada se vende en recipientes metálicos de 15 y 25 gramos y en envases plásticos de 60 gramos, con precios que oscilan en los mercados locales entre los 6 y 20 bolivianos (de 0,86 a 2,8 dólares). Aunque su presentación en pasta es la más común, también se vende en granos, para diluir en agua caliente y jarabes.


Inti fabrica cada año 6 millones de unidades y desde que comenzó la producción, hace 75 años, ha emitido 75 millones de unidades, según explicó la gerente de producto, Giovanna De Ugarte. "Estamos exportando Mentisán a Paraguay, Argentina y Brasil, a Alemania, Estados Unidos y España, por medio de nuestros distribuidores de Alemania", explicó por su parte el director de exportaciones, Carlos Jitton.


Mentisán es una marca registrada y la empresa paga patentes en Europa, Estados y América para que no se copie el producto, dijo Jitton, aunque destacó que Inti sufre la "piratería" de la pomada, principalmente en Argentina.


El ungüento tiene otro contrincante de peso: el bálsamo VapoRub de la empresa estadounidense Vicks, un producto líder en el rubro que se vende en todo el mundo, aunque el coloso no ha podido prevalecer en el mercado boliviano, donde el Mentisán es rey indiscutido.