Cinco problemas a la piel que empeoran con la llegada del sol

Una dermatóloga entrega consejos para enfrentarlos.

Por M. Francisca Prieto
Ma. 18 de septiembre de 2012, 08:29
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Sólo faltan tres días para que formalmente empiece la primavera y con ella los días de sol irán en aumento hasta la llegada del verano. Una de las partes del cuerpo que más se ve afectada con el calor y la alta radiación UV características de las temporadas que se avecinan, es la piel, y por eso Constanza Ullrich, dermatóloga de Clínica Dermovein, nos ayudó a identificar cinco problemas cutáneos comunes que empeoran con la llegada del sol. Si padeces alguno, presta atención a las recomendaciones.

- Piel Seca: con el inicio de la primavera, las temperaturas suben y la humedad ambiental disminuye, lo que provoca que la piel se seque muchísimo. "Se puede reflejar en escamas, sensación de tirantez, ardor y picazón", describe la especialista. Asimismo, agrega que es posible que aumente el riesgo de dermatitis o inflamaciones de la piel, las cuales son muy molestas. La mejor manera de enfrentar este problema es una buena hidratación de la piel y, además, una alimentación saludable. "Aunque en el verano uno debe tomar más agua, ésta no es la solución a la piel seca. Sí o sí se debe usar una crema", afirma Constanza Ullrich.

- Manchas: la dermatóloga explica que existen de dos tipos. Las primeras corresponden a los melasmas, que son manchas difusas que aparecen en el rostro y se relacionan con las hormonas -uso de anticonceptivos y embarazo- y a la exposición solar. "Para prevenirlas se requiere estricta protección solar y para tratarlas existen múltiples tratamientos despigmentantes que deben ser recetados por un dermatólogo", indica la especialista.

El segundo tipo de manchas son los léntigos solares, los cuales a diferencia de los melasmas, son de color café y están más circunscritos a ciertas zonas del rostro. Estéticamente son bastante feos y para prevenirlos es necesario el uso de protección solar. Una vez que aparecieron es posible borrarlas con distintas técnicas. "Lo importante es diferenciarlas con el cáncer de piel, por lo que si una persona los presenta, es mejor que consulte con un especialista", aconseja la dermatóloga.

- Envejecimiento prematuro: éste es el problema del que todos tratan de escapar y que se produce sobre todo por un exceso de exposición solar. "Se nota en una piel más deteriorada, adelgazada, con arrugas profundas que no se condicen con la edad de la mujer, y a veces otras imperfecciones como pequeños quistes blanquecinos y poros dilatados tipo puntos negros, que tampoco son esperables para la edad de la paciente", explica Constanza Ullrich.

La principal forma de prevenir el envejecimiento prematuro es, obviamente, aplicándose protección solar, evitando el uso de aparatos como los solarium y dejar de fumar. Asimismo, la experta señala que es posible mejorarlo con distintas técnicas -láser, cremas, etc.- dependiendo del grado de envejecimiento que se tenga. "Pero siempre es mejor prevenirlo cuidándose del sol y tener en cuenta que si una persona lo presenta, tiene más riesgo de padecer de cáncer de piel, por lo que es importante que consulte frente a cualquier cosa rara que aparezca", aconseja.

- Herpes labiales: son un problema bastante común y a quien le ha aparecido al menos uno puede dar fe de que, además de feos, son muy, muy molestos. El sol provoca un aumento del número de crisis de herpes, los cuales se distinguen porque enrojecen una zona de los labios, donde además aparecen ampollas que arden muchísimo. "Las personas propensas debe cuidarse del sol con fórmulas especiales para labios con factor de protección solar y frente a alguna crisis es importante consultar, ya que el tratamiento consiste en medicamentos antivirales que se administran vía oral", sostiene la dermatóloga.

- Rosácea: se trata de una enfermedad crónica que se da en la piel del rostro y que -según Constanza Ullrich- es muy frecuente entre los chilenos. Su principal característica es que la zona facial se enrojece, pica y arde, todo lo cual se ve exacerbado por el sol y el calor. "Sin una adecuada protección solar y asociando los gatillantes como el calor, alimentos aliñados, alcohol, etc., la rosácea puede llegar a ser desfigurante, disminuyendo mucho la calidad de vida de quien la padece", señala.