Fabrizio Copano: "El galán no puede ser chistoso"

Anti cool y orgulloso loser, este hombre, cuya filosofía de vida es pensar que siempre le va a ir mal, corona hoy sus años de trabajo convirtiéndose en el animador más joven en horario prime de la TV chilena. "Mi entorno me ha hecho ser un ganador (…) pero igual soy encorvado y chico", confiesa.

Por Ángela Tapia. F., Emol
Mi. 24 de octubre de 2012, 08:21
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Christian Zúñiga, El Mercurio.

Christian Zúñiga, El Mercurio.

Se compara con Gollum cada vez que se baja de un escenario, y aunque defiende la práctica del stand up -su oficio por excelencia- como algo que deben realizar las personas “miserables”, Fabrizio Copano parece alejarse cada vez más de ese concepto de perdedor, al menos en cuanto a logros.

Llega pidiendo disculpas por el atraso, explicando que debía mandar urgente un mail a España para afinar los detalles del viaje que hará a principios de noviembre a Madrid. Allí, el canal privado Paramount Comedy, quiere que sea uno de los representantes de Latinoamérica para hacer monólogos que serán transmitidos en Europa.

No duerme desde que le ofrecieron la oportunidad, dice. Flaquito, no muy alto, con cara de que no se las sabe todas, el comediante no duda en comentar su angustia por los desafíos de su carrera. Pero en la realidad, con el esfuerzo que viene haciendo desde los 15 años, hoy puede dejar de sentirse un loser, para disfrutar de dos grandes eventos en su vida: se fue a vivir por fin solo, y ayer, a sus 23 años, se convirtió en el animador más joven en horario prime, de la televisión chilena.

“El late”, en Chilevisión, llego como broche de oro a su trabajo en televisión, que comenzó junto con su hermano, Nicolás Copano, en diversos espacios que se caracterizaron por la desenfadada manera que ambos tienen para hablar en los medios. Luego de “Canal Copano”, y “Conspiración Copano”, ambos tomaron caminos propios y Fabrizio se involucró cada vez más en el humor, mostrando sus monólogos e ideas en “El club de la comedia”.

Tan bien le ha ido, que para fin de año ya espera comenzar a filmar su primera película, escrita junto a Pedro Ruminot, y con la participación de “La nueva comedia chilena”, el grupo con el que se va siempre de gira por todo Chile, integrado además, por Sergio Freire y Rodrigo Salinas.

-El conductor más joven en horario prime, te llaman de España… ¿No sientes la envidia de otras personas de la tv?
“La verdad es que soy súper tonto y no me doy ni cuenta. Si alguien es pesado, me entero porque me avisan. Tengo un déficit atencional demasiado grande, y me cuesta escuchar a la gente”.

-Pero sí has notado que las mujeres te están considerando más…
“Sí, hay un cambio y lo estoy sintiendo en esta entrevista, sobre todo (ríe). Pero son cosas naturales que pasan. La tele trae eso encima, pero me lo tomo con calma. Además tengo una relación como de cinco años, así que estoy muerto en vida. Me parece divertido y me da risa. A mí en el colegio me iba súper mal. Pero estando en la tele, a todos les debe pasar lo mismo. Hasta el niño con el parche en el ojo, de ‘Los 80’, se debe agarrar minas”.

-¿Cómo alguien tímido puede hacer humor?
“Siempre he tenido el sueño de que trabajar en la tele me va a quitar la timidez. Generalmente, cuando trabajo me obligo a hacer las cosas. Firmo un contrato y dijo ‘¡qué horror que tenga que hacer eso, por qué acepté!’. Pero me subo al escenario y en esos minutos está todo bajo control. Después vuelvo a ser una persona tímida y sombría”.

-Como Gollum.
“¡Claro! Es algo muy parecido a Gollum, uno vuelve a jibarizarse y a transformarse en una persona oscura. Mientras que uno está en el escenario, uno se siente un elfo (ríe). Creo que mucha gente se acerca a la tele para superar su timidez.
“Con los monólogos no duermo. Por ejemplo, desde que sé que voy a España no he dormido. Pero lo que hago es no cuestionármelo, digo que voy no más. Después, mi truco principal en la vida es pensar que me va a ir muy mal. Así, cualquier cosa buena que pase va a ser una sorpresa. Siempre uno se puede alegrar bajando la escala lo más posible”.

-Haciendo un balance, no te ha ido mal.
“Para nada. He tenido la suerte de que me ha ido bastante bien. Pero vamos a ver cuánto dura. Esto tiene que ver con que he trabajado harto.
“A mí me ha ido bien gracias a todo el trabajo que hemos hecho. Pero la verdad es que dentro de todo, mi entorno me ha hecho ser un ganador (ríe). Pero igual soy un huevón encorvado y chico”.

-¿Tienes manager?
“Nada de eso. Esas cosas no funcionan acá. En Chile, un manager es el que te consigue un evento en una discoteque, cuando en realidad debería guiar tu carrera. Pero yo no conozco a nadie que haga eso. Si apareciera alguien sería interesante, pero no me interesa que llegue alguien a decirme que me va a quitar un tanto por ciento de la plata por llevarme a una discoteque en Vallenar. Prefiero ocupar ese tiempo en dormir. Eso sí, tengo un contador, porque meterme en números ya es imposible”.

-Hace un tiempo dijiste que te cargaba ya el stand up…
“En realidad me refería a que me carga el stand up local. El formato me entretiene, pero la onda que se le ha dado me apesta. Para mí, el stand up siempre tiene que hablar desde el perdedor. Ahora que me voy a España, voy a hablar desde la Latinoamérica oscura. Ellos también están mal pero tengo que hablar desde el loser, ahí está el humor. El galán no puede ser chistoso. Por eso los actores chilenos, cuando han intentado dárselas de cómico, siempre suenan mal porque son bacanes. Son altos, minos y por eso no les sale gracioso nada. Esos huevones son bacanes, lo tienen todo, se agarran a las mejores minas, ¿qué gracioso va a salir de ahí?”.

-¿Eres anti moda?
“Tengo esta apreciación: existe un grupo de personas en el mundo que se dedican a desarrollar un arte; la música, la literatura, guiones, monólogos… Y hay otro grupo que viene siempre a apoderarse de ese arte y lo arruina. Casi siempre son personas que vienen desde el lado más abc1, huevones sin talento que se compran las herramientas y dicen ‘yo también puedo’, y terminan haciendo el triple de películas, pero puras malas, tomándose esos espacios a través de la plata o la influencia. Yo estoy en contra eso, y prefiero mirar otras cosas, aunque sé que luego vendrán a arruinarlas. Cuando encuentro que se vuelve rancio algo intento escapar hacia otra cosa nueva.
“El stand up tiene más que ver con las miserias. Por lo tanto, tiene que ver con hablar desde un lugar más oscuro que cool. Pero pasó que las personas con sus marcas de zapatillas empezaron a tomárselo todo y agarró onda. Se hizo moda, y creo que ahí perdió su estilo. Ahora, tengo mucho que agradecerle al stand up. Me entretiene el hacerlo y es un milagro que me paguen por hablar en el escenario solo”.

-¿Cuál es tu vicio privado?
“Tengo colecciones súper nerds de comics y películas. Pero mi vicio más grande es que me gusta romper cosas. Siempre hago basura sin darme cuenta. Si estoy en una reunión, rompo papeles; en un restaurante, rompo la servilleta. Si estoy sobre una silla y veo que está rota abajo, empiezo a romperla más. En todos los lugares donde trabajo, genero basura. Esa es mi manía nerviosa”.

-Bastante ansioso. ¿Cómo controlas esa ansiedad?
“No fumo y no tomo mucho, así que a pura basura he salido adelante. Soy como un hámster”.