Cambios cerebrales podrían hacer a los ancianos vulnerables a los timos

Pierden la capacidad para distinguir a las personas poco fiables.

Por Julie Steenhuysen, Reuters
Mi. 05 de diciembre de 2012, 08:52
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CHICAGO. - Las personas mayores podrían tener menos capacidad para identificar a personas poco de fiar que los jóvenes, lo que les haría más vulnerables a timos y estafas, según un estudio.

Los adultos mayores de 60 años perdieron al menos 2.900 millones de dólares en 2010 debido a estafas financieras, que van desde engaños relacionados con reparaciones domésticas hasta elaboradas tramas financieras, lo que según el Metlife Mature Market Institute supone un 12 por ciento más que en 2008.

Para comprender por qué, la investigadora Shelley Taylor, de la Universidad de California en Los Ángeles, dirigió una serie de estudios que comparaban percepciones de fiabilidad entre personas jóvenes y mayores.

Su equipo descubrió que los ancianos tienden a no percibir pistas comunes que sugieren que una persona no es de fiar. "Es esa respuesta de 'oh, oh' que tiene la gente", explicó Taylor, que dirige el Laboratorio de Neurociencia Social de la UCLA y vio publicada el lunes su investigación en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

"Los adultos más jóvenes la tienen, y los adultos mayores no". En uno de los estudios, los investigadores pidieron a 119 personas de entre 55 y 84 años y a 24 más jóvenes que vieran una serie de 30 fotografías de rostros que habían sido calificadas por otro laboratorio en función de los fiables que parecían las personas.

Los retratados se clasificaron como fiables, neutrales o poco fiables. Cuando los rostros de las fotos eran neutrales o fiables, las respuestas de los mayores eran muy similares a las de los adultos más jóvenes. Pero ante caras clasificadas como poco de fiar, los ancianos eran menos propensos a identificar los indicios.

Después, el equipo hizo la misma prueba con un grupo diferente de 44 personas mientras se escaneaban sus cerebros con una máquina de resonancias magnéticas. Esas pruebas ayudan a ver qué partes del cerebro están activas durante una tarea determinada.

En los sujetos de estudio más jóvenes, los escáneres cerebrales mostraron una actividad significativa en una zona del cerebro llamada ínsula anterior cuando veían imágenes de personas poco de fiar. Pero en los voluntarios más mayores se apreció muy poca actividad cerebral en esa región. Una de las funciones de esa parte del cerebro es ayudar a interpretar sensaciones en el cuerpo que forman "sensaciones", según Elizabeth Castle, una de las autoras del estudio.

"Vimos que los adultos mayores no tenían el mismo nivel de activación de la ínsula que los jóvenes", explicó Taylor. "Debería estar diciéndoles 'esto parece arriesgado, esto parece sospechoso".

Para Taylor, esto sugiere que en la vejez, esta parte del cerebro se vuelve menos sensible, ya sea porque se degrada o porque las neuronas que envían señales a esta zona no están actuando de forma adecuada.

La experta señaló que sus hallazgos contradicen la idea de que los ancianos actuales se criaron en una época más inocente y simplemente tienen demasiados buenos modales. "No es eso. Es una tendencia relacionada con la edad", advirtió Taylor. "Vamos a ver esto con la generación del 'Baby Boom' y la generación X".