¿Crisis a los 40 años? Mejor hacer el balance todos los días

Es una época de cosecha y de disfrutar los logros personales, pero también de profundas revisiones personales y trascendentales.

Por Francisca Vargas V.
Sa. 29 de diciembre de 2012, 07:00
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Cuando ya podemos cantar la canción de Arjona, “Señora de las 4 décadas”… el asunto como que pesa. Es un cambio de folio, que indica que somos completamente adultos y no hay vuelta atrás.

“Esta es la edad en que las personas miran para atrás y se preguntan así cómo lo hicieron a los 20, qué esperan de su vida, qué es lo que desean, qué es lo que quieren cumplir en la vida”, comenta Beatriz Cueto, que realiza terapias de integración emocional (www.cocreandomimundo.cl)

Agrega que muchas veces, la respuesta no tiene que ver con lo que se está viviendo, y por eso, es el momento de hacer un cambio radical. “Vienen crisis existenciales aparejadas de crisis, muchas veces angustia, depresión, hasta que se toma la decisión de hacer un giro, y eso muchas veces desencadena dejar el trabajo en busca de algo que haga sentido, dejar la pareja para ir en busca de una relación diferente, etc.”, sostiene.

Sin embargo, estas sensaciones y procesos internos no tienen que ver con que uno se sienta o se vea mayor sino que todo lo contrario, se está lleno de energía y lo que es mejor, se lleva la experiencia de lo vivido.

Pero este ímpetu no será el mismo si estamos cansados emocionalmente. Esto quiere decir, cuando se siente frustración por no tener satisfacción por lo que ha hecho. “Ese es el resultado de vivir la vida para otros y no haber encontrado el sentido de la vida en el trabajo, la familia, la relación de pareja”, explica Beatriz Cueto.

¿Y por qué se diferencia ésta con las crisis a otras edades?

La doctora familiar antroposófica, Carolina Diomedi (dradiomedi@gmail.com) explica que marca un hito importante en la biografía humana, dado que a los 40 años, disminuyen las posibilidades de concretar proyectos.

“Es la última vuelta de timón para completarnos y llegar a hacer los últimos cambios y arreglos para realmente traer a la tierra, el sueño de nuestra alma o lo que nos hace felices, prósperos y plenos, por eso se dice que la vida comienza a los 40 porque se aplica una nueva creatividad en cada cosa que hacemos”, explica.

Añade que en este proceso, también nos conectamos con el sentimiento de que la vida tiene un termino natural, y eso nos otorgaría la posibilidad de hacernos conscientes de las cosas pendiente y completarlas. “¿Qué aptitudes, talentos hemos renunciado y ahora quisiéramos dejar aflorar para que se desplieguen y transformen en una nueva creatividad?”, pregunta la antroposófica.

De ahí que aparezcan sensaciones de cansancio, frustración o plenitud y tranquilidad, el adjetivo será el resultado de esa introspección.

¿Y las mujeres?

Según lo que comenta la doctora Diomedi la crisis de los 40 no es cosa de género. “Solo tiene que ver con que las mujeres a veces somos más culposas y al vernos menos completas, ya nos estamos recriminando. Pero en general, a hombres y mujeres les sucede que en esta edad aparece la duda y los cuestionamientos”.

La creencia estaría anclada, según enseña la terapeuta Beatriz Cueto, porque a las mujeres relacionaban esta edad con que se acababa su edad reproductiva y lo dice en pasado, porque ahora la situación es distinta con el avance médico y tener un hijo después de lo 40 dejó de ser algo excepcional.

“Además, esta idea viene de una parte nuestra muy primitiva, que define como el rol reproductivo de la mujer como uno de sus principales atributos, necesarios para la reproducción de la especie. Pero hoy a la mujer se le valora y reconoce en muchas otras dimensiones, no solo la reproductiva”, distingue.

Por lo tanto, lo especial de esta edad es que los 40 son la mitad de la vida y es la edad donde la mayoría de los sueños debieran estar cumplidos. Aunque por la experiencia de la terapeuta, independiente de si se es exitoso o se está frustrado, igual llegar a esta década genera crisis porque aparece un “vacío”.

“Entonces, sin importar cuan bien se esté en el trabajo, la pareja y los hijos que se tenga. A los 40, muchos incluso a los 30 se dan cuenta de que la felicidad no pasa solamente por alcanzar estos sueños, si no que está en otra parte, pero que no se sabe cómo encontrar”, advierte.

Cueto señala que la necesidad va por llenar el alma, el corazón y de tener una vida con sentido.

En estas circunstancias, la doctora Diomedi anima que a pesar de lo que se sienta, es el momento preciso de retomar el sueño pendiente o esa convicción del corazón para hacer un giro constructivo en la vida.

Salir de la inercia

No hay duda, cada día tiene su afán. Y para vivir los 40 o cualquier edad, Beatriz Cueto, recomienda vivir a concho la vida. “Vivamos en el presente, disfrutando cada momento sin importar la edad que tenemos. Si lo hacemos así, vamos a hacer los aprendizajes que tenemos que hacer, y no vamos a necesitar vivir las mismas cosas una y otra vez”.

A su parecer, todo en la vida nos trae algo de lo que aprender para que no se vuelva un hábito echarle la culpa a los demás de los supuestos fracasos, uno no se hace cargo de qué hace y a esta edad o cualquiera, y se sentirá estancado.

“El problema es que sentirse estancados a los 20 no es lo mismo que a los 40 ni a los 50, porque a esta edad, especialmente si no somos felices, tenemos la sensación de que estamos en los descuentos”, aclara.

Entonces, para lograr la ansiada estabilidad al reflexionar sobre qué se ha hecho en 40 años, la doctora antroposófica Carolina Diomedi observa que hay que estar atentos a la solidez que tenga nuestra autoestima.

“Hay que mirarse a cada rato, verse lo bueno, pero también con honestidad los defectos o las cosas que me han impedido avanzar y no hacerse el leso”, aconseja.

Y con esa intención, agrega, estar atento de que lo busco sea lo mejor para mi y aunque a veces sea difícil, “quizás la sensación de respirar mi sueño a cada rato ayude a que uno se mantenga vivo, despierto y no se haga zancadillas”, reflexiona. Todo esto para que en la siguiente década se llegue tal como se quiere.

Al respecto, ambas especialistas entregan algunas recomendaciones. “Planificar, hacer bien el itinerario de dónde estoy y dónde quiero llegar, cuáles son los peldaños, qué recursos tengo, qué me hace falta… revisarlo todo para que nada quede al azar”, específica la doctora.

Mientras que Beatriz Cueto cierra: “Yo aconsejo esto a cualquier edad en cada cumpleaños debiéramos mirar y revisar en profundidad nuestra vida, para que cada año sea mejor que el anterior. Si vives unos cuarenta plenos, el llegar a los 50 va a ser un placer, porque vamos a hacer vivido todo lo que hemos querido y conscientes de que cada etapa es perfecta”.