Polémica en Abierto de Australia por dichos sexista de tenista

Tsonga afirmó que las mujeres son más inestables que los hombres.

Por Sebastián Fest, DPA
Ju. 24 de enero de 2013, 09:09
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MELBOURNE. - A Martina Navratilova y Billie Jean King les debe haber dado un ataque de furia: "Las mujeres son mucho más inestables en lo emocional que nosotros. Ya sabes, las hormonas y todas esas cosas malas que nosotros no tenemos".

La frase de Jo-Wilfried Tsonga corrió como la pólvora en el Abierto de Australia. Es cierto que el francés lo dijo con una sonrisa, pero también que realmente piensa lo que dice, aunque obviara que hormonas tienen todos, tanto hombres como mujeres, más allá de las diferentes características de cada sexo.

"Estoy seguro de que todos dirán que esto es así, incluso las chicas". Y rió. Pero entonces una "chica", periodista, le hizo saber al número ocho del mundo con claros gestos que no, que ella estaba lejos de coincidir con esas reflexiones.

Tsonga no se echó atrás. "Nosotros estamos en buena forma física todo el tiempo, y ustedes no. Es así".

El "análisis" escasamente científico de Tsonga surgió a raíz de las diferencias en los torneos masculino y femenino: mientras los cuatro máximos favoritos entre los hombres avanzaron a las semifinales, en el caso de las mujeres fueron la número uno, la dos, la seis y la 25 las que llegaron a esa instancia.

Mientras el circuito masculino es mucho más predecible en cuanto a las actuaciones de sus grandes estrellas, que salvo sorpresa llegan a las rondas decisivas, entre las mujeres los resultados inesperados son mucho más frecuentes, al igual que las oscilaciones en los partidos, que a veces parecen verdaderas montañas rusas anímicas.

Fue el caso hoy de la bielorrusa Victoria Azarenka, número uno del mundo, que forzó una pausa para ser atendida por un médico cuando literalmente entró en pánico al no poder cerrar su partido ante la estadounidense Sloane Stephens.

Azarenka desperdició cinco match points, y sólo pudo ganar tras ausentarse 10 minutos de la cancha y enfriar a su rival. O el caso de la rusa Maria Sharapova, que hasta semifinales había cedido apenas nueve games en cinco partidos y hoy sólo pudo ganar cuatro ante la china Li Na pese a que se estaba jugando el número uno del mundo.

Los comentarios de Tsonga molestaron especialmente a aquellos que históricamente lucharon por la igualdad entre hombres y mujeres en el tenis.

Navratilova y King fueron dos de las más reconocidas. Uno de sus logros es el de la igualdad en cuanto a ganancias, derecho que cuestionan aquellos que argumentan que las mujeres juegan en los Grand Slam el mejor de tres sets, en vez de a cinco como los hombres.

El sonriente Tsonga no esperaba, quizás, la respuesta de hoy de Li, que jugará el sábado la final. "Pero por dios, ¨por qué querría entonces el hombre casarse con una mujer?", dijo la china, conocida por sus comentarios ácidos y cortantes.

"Ahora sólo estoy interesada en el tenis. Quizás un día cuando me retire me interese por las hormonas y todo eso".