Falta de glamour marcó la gala de los príncipes de Dinamarca

La ausencia de figuras conocidas y el extraño ingreso de los invitados le restaron espectacularidad a la actividad Real de anoche.

Carolina Canales H
Ju. 14 de marzo de 2013, 11:46
Más Ménos

La agenda de los príncipes de Dinamarca en Chile, quienes llegaron el domingo e iniciaron sus actividades con un trekking, ha contemplado múltiples eventos, incluyendo un encuentro con el Presidente Sebastián Piñera y su esposa, Cecilia Morel, y una visita al Museo de la Memoria.

Sin embargo, todos los ojos estaban puestos en lo más esperado, la recepción o cena de gala en el Club de La Unión en Santiago, donde ellos fueron los invitados célebres y donde no estuvieron presentes los rostros habituales de la ‘socialité’ nacional.

A las 19 horas se esperaba la llegada de los 300 importantes invitados, entre los que se contaban diplomáticos, empresarios y miembros de las embajadas. Algunos de los pocos conocidos fueron Mariano Fontecilla, James Sinclair (director de protocolo) y el arquitecto Federico Sánchez.

No obstante, muy pocos pasaron por el acceso habilitado en la vereda del frontis del lugar, mientras cientos de personas pasaban entre medio en plena hora punta de la tarde en el centro de Santiago.

El gran despliegue policial y la aglomeración que causaban los medios extranjeros y nacionales llamaron la atención de mucha gente que decidió esperar pacientemente la llegada de alguna celebridad, aunque desconocieran el motivo del evento y quiénes eran los tan esperados protagonistas.

Así, y siguiendo las indicaciones de la invitación, una diversidad de vestidos cortos en variados estilos, dieron el toque de sobriedad y elegancia al evento, pero sin destacar como el punto alto de la actividad. Más tarde, alrededor de las 20 horas, aparecieron los príncipes daneses: Federico y Mary Elizabeth desfilaron en medio de los periodistas y fotógrafos que luchaban por obtener imágenes, y la gente que observaba preguntándose entre sí a quiénes estaban aplaudiendo.

La vestimenta de los príncipes no fue superior a la de los participantes de la cena. Si bien la princesa lucía su belleza con un delicado vestido, y su esposo un traje de corte perfecto, no parecían los protagonistas de la gala. Pero la actitud sencilla y amena los ayudó para ganarse la simpatía de quienes los rodeaban. Con una sonrisa en el rostro, los herederos de la Corona entraron para poder comenzar la actividad.

Federico y Mary Elizabeth realizaron el saludo oficial a cada uno de los invitados, quienes por protocolo y su ubicación, pasaron en fila y de espalda a la prensa que intentaba fotografiarlos y que se vieron restringidos para obtener los nombres de los participantes en la cena.

Luego de la breve interacción con los príncipes, la organización llevó a cada invitado a la mesa correspondiente en espera de los miembros de la realeza de Dinamarca. Una vez que todo estaba preparado para comenzar la gala, se dio un tiempo para que la prensa fotografiara desde el segundo nivel el ambiente general. Pocos minutos después, se retiró rápidamente a la prensa y a todo quien no tuviera participación directa en el evento y en privado se dio inicio a la celebración.