¡Lunes, noo...! Aprende a sobrevivir al primer día de la semana

Actitud, mente positiva y algunos ejercicios de gimnasia cerebral ayudan a traspasar el tedio.

Por Francisca Vargas V.
Lu. 15 de abril de 2013, 08:16
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Si sintiéramos que cada día es una oportunidad. Una oportunidad de tener problemas y poder superarlos, una oportunidad de tener alegrías y poder descubrirlas, una oportunidad de poder ver el sol…

Tal vez, el amanecer del día lunes no sería de tan malas ganas ni despertaríamos cansados, con sueño ni con la lata viva por comenzar una nueva semana.

¿Flojera? ¿No queremos trabajar? ¿El estrés diario nos tiene reventados? 0, simplemente, ¿el lunes es un día más y los rollos son personales?

“Es un día complicado porque se retoman las responsabilidades. Esto implica entrar a un espacio donde no se pueden cometer errores y donde uno es medido por la eficiencia”, opina la psicóloga Fernanda Orrego de Vidaintegra.

Agrega que el lunes es sinónimo de rutina y levantarse temprano y que al enfrentar esa mañana no se vuelve grato porque uno viene saliendo de un fin de semana, donde hubo relajo, en el mejor de los casos y qué decir, cuando las responsabilidades de la casa y la familia no dan tiempo para descansar. Entonces se vuelve difícil entrar a la rutina de las madrugadas y dejar la cama.

“También para muchas mujeres el fin de semana es cuando más están con sus hijos y para ellas, el lunes es sinónimo de distanciamiento y eso cuesta”, sostiene.

Y lo peor, es que hay personas que comienzan a sufrir de “lunitis” desde el domingo. Según cuenta la psicóloga, hay quienes piensan y sueñan con que el lunes no llegue nunca e incluso se angustian. La explicación a esta mala predisposición piensa que es probable se deba a que estén muy disconformes con su trabajo.

“Puede ser por las relaciones laborales, por la relación con la jefatura, el horario, el tipo de trabajo, el deseo de reconocimiento que no llega o simplemente porque el trabajo no les motiva y trabajan por necesidad y se aleja de lo que le apasiona”, dice.

Ese cuadro estresante es lo que produciría ansiedad e irritabilidad de acuerdo a lo que expone la psicóloga Solange Cabello (ps.solangecabellovelozo@gmail.com)

“Es el punto de inicio para programarnos y tener agotamiento físico y tener creencias negativas de nuestro actuar. Esto le sucede a todo ser humano que realiza actividades durante la semana, es decir, estudiantes, empresarios, obreros, etc.”, señala.

Reflexiones adecuadas

Para salir de ese mal manejo cotidiano, la invitación que hace Fernanda Orrego es a recordar aspectos positivos del trabajo aún cuando sean pequeños.

“Puede ser algún compañero simpático con quien se conversará, lo agradable que se sentirá terminar ese pendiente, hasta pensar en el sueldo y lo que hacemos con esa plata”, anima.

En ese sentido, menciona la educación de los hijos, dividendo, compras, vacaciones, tomar un curso, pagar las cuentas y todo aquello que permita darle un sentido, una motivación al esfuerzo que se hace a diario.

Ahora si la invitación no enciende ningún pensamiento positivo, aconseja cambiar de trabajo, labor y hasta dar un giro a su vida para que se conecte con la felicidad en el hacer.

Pero, recuerda que si el desquicio mental no para. Lo más sencillo será descansar y alimentarse bien el fin de semana. Y no dejar para el domingo a última hora el tiempo para hacer los pendientes. En ese caso, seguro que el lunes será agotador.

Además, habrá que ser atinado con los adjetivos que se le van poniendo al lunes, sobre todo cuando hay hijos porque se les estará enseñando a quejarse sobre las obligaciones que se tienen en la vida.

Por eso, la psicóloga de Vidaintegra aconseja a que los padres hagan el esfuerzo de encontrarle un sentido al colegio o jardín, por ejemplo aprender, crecer, hacer amigos, prepararte para la vida.

“Si le transmiten que estudiar es fome, que es un desagrado levantarse temprano y durante la semana se quejan junto a sus hijos de las tareas, ese niño o adolescente tiene pocas maneras de valorar el lunes. Para esto los padres tienen que ser capaces de comprender el sentido de la educación”, afirma. De esta manera, el despertar del primer día de la semana será con ganas, entusiasmo y vigor por todo lo que se puede hacer en ese día.

Ejercicios prácticos

Para comenzar con el cerebro activo, despierto y alerta, la psicóloga Solange Cabello única entrenadora en Chile certificada, de Brain Gym®-Gimnasia Cerebral propone practicar esta técnica todas las mañanas. Lo que entrega esta herramienta terapéutica es potenciar las conexiones neurológicas.

Para entrenarse, la especialista dicta talleres especial dirigidos a profesores y profesionales de diversas áreas, acá enseña uno de los ejercicios básicos, llamado PACE. Sí, es básico pero poderoso y lo que hace es entregar la señal al cerebro para comenzar el día en forma Positiva, Activa, Clara y Energética.

“Son 4 pasos muy sencillos que los puedes comenzar a realizar para bajar tu nivel de estrés o ansiedad y nos permite conectarnos con lo prioritario. Hasta puede ser que encontremos otra meta más importante y nos pone en situación de ritmo de aprendizaje”, detalla. Se sugiere que cada ejercicio se realice unos 10 segundos por parte, es decir, con parte derecha y luego izquierda.

Con la práctica y hábito, el ejercicio completo no tardará más de 5 minutos y se hacen las veces que sean necesario para poder conectarse, sobretodo en las fatigas. Para aprender, estos son los 4 pasos del PACE:

1. Agua: Se comienza tomando un vaso de agua. Recordemos que “el agua es un buen conductor de electricidad”, el cerebro se maneja por impulsos bioeléctricos, por lo que se considera que cuando se ingiere suficiente agua hay una mejor conducción nerviosa.

2. Botones del Cerebro: El siguiente paso consiste en masajear “los botones del cerebro”, espacio que está entre la clavícula y el esternón. Y la otra mano tapa el ombligo. Al realizar este masaje se estimula la actividad cerebral.

3. Marcha Cruzada o Cross Crawl: Consiste en golpear con la mano derecha la pierna izquierda; si lo prefiere con el codo izquierdo puede tocar la rodilla derecha. Realizar estos movimientos sirve para la interconexión hemisférica y para preparar al cerebro para el aprendizaje.

4. Ganchos: Consiste en cruzar la pierna derecha sobre la izquierda, entrelazar las manos, llevarlas hacia el pecho y respirar suavemente y exhalar. “Este ejercicio ayuda a mejora el balance, la coordinación y mejora la respiración”. Y cerrar con las yemas juntas.