El ajo, las bondades que van más allá de su fuerte aroma y sabor

Conoce sus propiedades y cómo comerlo sin quedar “hediondo”.

Por Francisca Vargas V.
Do. 16 de junio de 2013, 08:09
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Se dice que fue la base de alimentación entre los trabajadores que construyeron las pirámides de Egipto, y que los romanos lo incluyeron entre los condimentos, pero en Grecia se prohibió el ingreso al templo de Cibeles a aquellos que lo comían.

Se cuenta también, que se le dio el nombre de “ajo”, derivado de una palabra que significa huir o evitar.

“No obstante, es sabido que quienes comen ajo en abundancia, no les da cólera, ni la peste, ni otras de las llamadas enfermedades infecciosas, lo que se explica por la alicina, substancia similar a la penicilina, y por eso se dice que el ajo tiene marcadas propiedades antibióticas”, comenta Juan Quinteros, naturopata de Villa Vida Natural (saludaldiaquinteros@gmail.com)

Añade que el ajo, comido crudo, hecho jugo o machacado, contiene las vitaminas PP, B1, B2, y C, es aperitivo y estimulante de la digestión , purifica la sangre y contiene almidón, mucílago, azúcar, sulfuro de alilo y crinina.

“Posee, además, múltiples propiedades salutíferas que aprovechan los asmáticos, los tísicos, los tuberculosos, los anémicos, los hipertensos, los nerviosos y muchos otros enfermos”, afirma.

Los conocimientos del naturópata también los confirma Roberto Gabarroche, nutricionista de Clínica Avansalud, quien también está de acuerdo con sus variadas propiedades benéficas para la salud.

“En el caso del sistema circulatorio, el ajo presenta sustancias sulforosas lo que impide la formación de coágulos en la sangre, mejorando la circulación sanguínea, ya que contribuye a que llegue más oxígeno a las células y a la posterior eliminación de toxinas, viéndose beneficiada la salud de la piel, articulaciones y del pulmón”, indica.

Además, dice que sus propiedades digestivas se relacionan con el hecho de que su consumo estimula la función del hígado y páncreas. Y, resume, que es un protector cardiovascular, porque disminuye la presión arterial y los triglicéridos de la sangre, que se debiera consumir diariamente 1 diente de ajo crudo, procesado o en cápsulas.

“Es broncodilatador, protege las articulaciones, favorece una buena digestión y la mantención del peso corporal, previene el cáncer, es antidepresivo y diurético. Fortalece el sistema inmune, apoya el tratamiento de la diabetes, y como si no fuera suficiente, también es afrodisíaco”, asegura el especialista.

Ahora, para evitar expeler el olor fuerte que tiene, propone -si es consumido de manera natural-, no masticarlo y tras ingerirlo, tomar un vaso de leche o beber mucho líquido e infusiones de té y menta. Y, hacer un lavado de dientes periódico y usar de enjuagues bucales.

Pero, si es tomado en cápsula, preferir aquellos recubiertos entéricos. Sin embargo, advierte Roberto Gabarroche que la efectividad disminuye debido al menor contenido de alicina.

De todas maneras, indica que se recomienda consumir 1 cápsula en una de las comidas principales del día.

¿Para quienes no es recomendable consumirlo? Aquellos que tienen alergía al ajo, gastritits o úlcera digestiva. A las personas que estén en tratamiento anticoagulante ni quiénes deben someterse a cirugía, se les aconseja evitarlo las 2 semanas previas. Las dosis altas están contraindicadas durante la lactancia.

Recetas para consumirlo

El chef Francisco Aguirre del restaurante Liberal RestoBar de comida mediterránea fusión, con innovación del autor, entrega algunas recetas para comer ajo y no quedar expeliendo su fuerte aroma.

Pasta de ajo: 3 cabezas de ajo rojo que tiene más sabor. Poner en agua caliente no recién hervida por 10 minutos. Sacarlos, pelarlos y amortiguarlos por 3 minutos para que queden bien molidos. Mezclar con abundante aceite de oliva. Mantener refrigerado y dura una semana.

Pan de ajo casero: 1 pan de baguette, cortado a la mitad. Untarlo con aceite de oliva, merkén, orégano, queso parmesano y pinceladas de la pasta de ajo. Colocarlo en el horno por unos minutos y listo.

Pesto de perejil y rúcula: Moler perejil y rúcula con la pasta de ajo. Sirve para decorar platos y para untar en el aperitivo.

Alioli: Se hace como una mayonesa. Se une la pasta de ajo con un huevo entero, sal y aceite de oliva.

Otra alternativa saludable

El ajo como es un súper alimento se pueden hacer varias infusiones. Esta es para fortalecer el hígado y limpia los ácidos del estómago y viene de http://www.vitalklinikken.dk/

Bebida de limpieza: 5 limones orgánicos (la cáscara también se usa) y 30 dientes de ajo. Se muele todo junto o se pica fino o en pequeños pedazos y se ponen en una olla con 1 litro de agua hirviendo. Se hierve 1 min. Luego se cuela. Se deja enfriar y se guarda en un envase de vidrio dentro del refrigerador. Se toma un vasito chico cada día, después de alguna comida, nunca con el estomago vacío. Se hace durante 3 semanas 2 a 4 veces por año.