Economista polemiza: es posible beber vino y café durante el embarazo

Asegura que no está mal una copa de vino al día, después de los primeros meses, y que el café es inofensivo para la salud del feto.

Emol
Lu. 26 de agosto de 2013, 07:00
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Al quedar embarazada, Emily Oster recibió miles de consejos que le prohibían hábitos comunes de ella, como tomar una copa de vino y varias tazas de café. Así que ayudándose de sus estudios con los números, decidió estudiar y comparar varios estudios. “Lo que descubrí fue sorprendente”, aseguró.

Hace tres años, y junto con la maravillosa noticia de que estaba embarazada, la economista Emily Oster recibió una lista de qué no hacer durante los próximos nueve meses, afectando su querido hábito de beber una copa de vino de vez en cuando y cuatro tazas de café al día.

“Cuando le pregunté a mi doctora sobre beber vino, me dijo que una o dos copas a la semana estaban ‘probablemente bien’. Pero ‘probablemente bien’ no es un número. En busca de respuestas reales, examiné cientos de estudios –aquellos en los que se basaban las recomendaciones- para llegar a los buenos datos. (Como economista)  sabía lo suficiente para leer los números de forma correcta. Lo que descubrí fue sorprendente”, escribió Oster sobre su hallazgo, que más tarde recopilaría en su libro “Expecting Better”.

Allí, la economista decidió derribar lo que considera mitos de la maternidad, comenzó a comparar investigaciones y, sin dejar de asesorarse con su doctora, descubrió, por ejemplo, que los estudios que vinculan el consumo de café con las tasas más altas de aborto involuntario no eran del todo claras y no entregaban una correcta información.

En cuanto al alcohol, observó un estudio del diario Pediatrics que aseguraba que un trago al día podría desencadenar problemas de conducta en un niño, mientras estuviera en gestación. Pero según Oster, esa investigación no reflejaba que un 45% de las mujeres estudiadas –del grupo que sí bebió una copa al día-, consumía también cocaína.

Según sus conclusiones, la economista asegura que de una a dos copas a la semana no serían peligrosas durante los primeros tres meses de embarazo, y que luego, se podría beber con tranquilidad una al día.

Y no solo eso. Oster asegura haber descubierto que teñirse el cabello durante los nueve meses de gestación, tampoco provocaría daño alguno.

Para sorpresa de muchos, lo que esta mujer sí determinó que puede ser peligroso en estado de embarazo es jardinear, por los riesgos a verse expuesta al parásito que causa la toxoplasmosis –y que también se podría transmitir, con el contacto con gatos-, y que podría aumentar los riesgos de que la guagua desarrolle algún defecto.

Del otro lado, las sentencias de Oster han sido debatidas por profesionales de la salud, que aseguran que el consumo de alcohol durante un embarazo podría desencadenar abortos, bajo peso del recién nacido y síndrome de alcoholismo fetal.